Tras la publicación del informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que situó la inflación de febrero de 2026 en un 2,9%, el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, brindó una detallada explicación sobre el estado actual de la economía argentina. A través de una publicación en sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda contextualizó el dato mensual y enfatizó que el país transita una etapa necesaria de ajuste tras dos décadas de profundas distorsiones acumuladas.
Para el ministro, este camino es fundamental para asegurar el orden macroeconómico y, al mismo tiempo, sentar las bases para que el sistema productivo se mantenga en un sendero de crecimiento sostenido. Según detalló, la acumulación de desequilibrios previos no solo había generado una tendencia inflacionaria creciente, sino que también resultó en un estancamiento prolongado tanto en el nivel de actividad como en la creación de empleo.
Los indicadores y la dinámica del IPC
El dato de febrero, que igualó el nivel registrado en enero, consolidó una variación acumulada del 5,9% durante el primer bimestre del año y una interanual del 33,1%. En su análisis, Caputo desglosó el comportamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) detallando que la inflación núcleo fue del 3,1%, mientras que los precios de los bienes y servicios regulados crecieron un 4,3% y los estacionales se redujeron un 1,3%.
En términos interanuales, el ministro precisó que la suba de los bienes alcanzó el 28,4%, mientras que los servicios mostraron un incremento del 43,4%. Al comparar estos valores con el desempeño de la actividad económica, Caputo destacó un dato de vital relevancia para la gestión libertaria: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) experimentó un crecimiento del 10,3% en el período comprendido entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. Este crecimiento, a juicio del funcionario, valida la hoja de ruta emprendida por la administración de Javier Milei.
Los pilares de la desinflación
Más allá de los números coyunturales, el ministro de Economía hizo énfasis en la estrategia integral que el Gobierno nacional implementa para garantizar que la inflación continúe su tendencia a la baja en los próximos meses. De acuerdo con el posteo oficial, la política económica se sostiene sobre tres pilares inamovibles. El primero es el equilibrio fiscal, considerado la base indispensable para cualquier proceso de estabilización. El segundo consiste en un control estricto de la cantidad de dinero, con una evolución de los agregados monetarios consistente con el proceso de desinflación. Finalmente, la mejora en el balance del Banco Central (BCRA) se presenta como una prioridad del programa económico.
Caputo fue enfático al asegurar que la aplicación de estas prioridades es lo que permitirá, eventualmente, que la inflación argentina converja por primera vez en décadas a niveles internacionales. Este objetivo, según el ministro, no es solo una meta técnica, sino el punto de llegada necesario para normalizar la economía, devolver la previsibilidad a los actores del mercado y, fundamentalmente, recuperar el poder adquisitivo tras años de inestabilidad y erosión monetaria.
Con este análisis, el Gobierno reafirma su compromiso con el programa vigente, desestimando las críticas sobre el ritmo de la desaceleración y apostando a que el ordenamiento de las cuentas públicas y el control monetario actúen como anclas definitivas para cerrar definitivamente el ciclo de alta inflación. La mirada de Caputo está puesta en el mediano plazo, donde la combinación de crecimiento real y estabilidad de precios logre la tan ansiada convergencia con los estándares globales.