El costo de vida para los sectores más vulnerables de la sociedad argentina ha experimentado una nueva actualización conforme a los datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Durante el mes de febrero de 2026, el organismo precisó los valores que determinan las líneas de pobreza e indigencia en el país, indicadores fundamentales para comprender la capacidad adquisitiva de los hogares frente a la dinámica inflacionaria actual. Según el informe, una familia compuesta por cuatro integrantes —dos adultos y dos menores— requirió de $1.397.672 para no caer por debajo de la línea de pobreza, lo que representa un incremento mensual del 2,7% en la Canasta Básica Total (CBT).
Este ajuste en la CBT, que engloba no solo los alimentos sino también servicios básicos y bienes de consumo esenciales para la vida cotidiana, refleja una evolución que, en esta oportunidad, se situó levemente por debajo del 2,9% de inflación general registrada en el mismo mes. A pesar de esta moderación en el ritmo de incremento mensual, la trayectoria interanual de la Canasta Básica Total alcanza una suba acumulada del 32,1% en los últimos doce meses, evidenciando el impacto sostenido que el aumento de precios tiene sobre el presupuesto de los hogares argentinos.
El umbral de la indigencia: La presión sobre los alimentos
Mientras la Canasta Básica Total mide el umbral de la pobreza, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) es el indicador que delimita la línea de la indigencia. En febrero, este componente registró un incremento mensual del 3,2%, una cifra que superó tanto al aumento de la CBT como al índice inflacionario general del mes. En consecuencia, aquel hogar de cuatro integrantes necesitó $644.088 para cubrir exclusivamente los requerimientos calóricos mínimos necesarios para la subsistencia.
La divergencia entre el comportamiento de la CBA y la CBT es un dato que requiere especial atención para el análisis de la coyuntura socioeconómica. Mientras que la Canasta Básica Total mostró un incremento del 2,7%, la suba del 3,2% en la Canasta Básica Alimentaria subraya una mayor presión inflacionaria sobre los bienes de primera necesidad. Esta brecha indica que los productos alimenticios, que componen la base de la dieta diaria, han experimentado ajustes más pronunciados que el resto de los rubros que integran la canasta total, afectando de manera directa a los hogares que destinan la mayor parte de sus ingresos exclusivamente a la alimentación.
Análisis técnico de la evolución de las canastas
Para contextualizar estas cifras, es fundamental observar la evolución de los indicadores técnicos de pobreza e indigencia que el INDEC presenta mensualmente:
- Canasta Básica Total (CBT): Con un aumento del 2,7% en febrero, el valor necesario para una familia tipo de cuatro personas llegó a $1.397.672. Este indicador, que mide la pobreza, tiene una variación interanual del 32,1%.
- Canasta Básica Alimentaria (CBA): Con una suba mensual del 3,2%, el valor necesario para que el mismo hogar no caiga en la indigencia se estableció en $644.088.
La relación entre estos números revela la complejidad de la economía doméstica actual. La diferencia entre el valor de la CBA y el de la CBT es lo que permite medir el costo de los bienes y servicios no alimentarios —como el transporte, la vestimenta, la salud y los servicios públicos— que se suman a la alimentación para determinar el umbral total de pobreza. El hecho de que la CBA haya tenido un aumento porcentual más elevado que la CBT en febrero de 2026 sugiere que, durante este mes, el componente alimentario fue el factor que ejerció la mayor presión sobre los ingresos familiares, marcando un desafío adicional para aquellos hogares con menos capacidad de absorción de aumentos en los precios de los productos esenciales para la vida.