La crisis textil golpea al empleo y la producción y expone desafíos para las economías regionales
La actividad del sector cayó más de 30% interanual y funciona con apenas 40% de su capacidad. El escenario enciende alertas para provincias como Catamarca, donde la industria y el empleo dependen del movimiento productivo nacional.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años, con una fuerte contracción de la actividad, pérdida sostenida de empleo y caída de la inversión. El escenario genera preocupación en las economías regionales, incluida Catamarca, que dependen del dinamismo productivo nacional para sostener el trabajo y el consumo.

Según el último informe económico de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, la actividad textil registró en febrero una caída interanual del 33,2%, un retroceso que cuadruplica la baja del promedio industrial, que fue del 8,7%. En este contexto, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en torno al 40%, lo que implicó una caída de 6,5 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025 y una brecha de 10,6 puntos frente al promedio industrial, que alcanzó el 54,6%.

El informe también destacó que los precios de prendas, cuero y calzado aumentaron 3,1% en marzo, por debajo del 3,4% de la inflación general, lo que refleja la debilidad del consumo interno.

Empleo e inversión en retroceso

Desde fines de 2025, el sector perdió en promedio 1.400 puestos de trabajo por mes en las ramas textil, confección, cuero y calzado. En términos acumulados, la caída supera los 21.000 empleos desde fines de 2023. Solo en enero, el empleo fue 12.000 puestos menor que en el mismo mes del año anterior.

La contracción del empleo se vincula directamente con la caída de la demanda interna y el aumento de la capacidad ociosa en las fábricas. En paralelo, la inversión en maquinaria retrocedió 11%, en línea con el menor nivel de actividad y la falta de incentivos para ampliar o renovar equipamiento.

A este escenario se sumó un aumento del 104% en la importación de prendas terminadas en cantidad, lo que intensificó la competencia sobre la producción local en un mercado interno debilitado.

Exportaciones, el único dato positivo

El único indicador en alza fue el de las exportaciones, que crecieron 143% en el primer trimestre de 2026. Este desempeño respondió a un proceso de reconversión previo que permitió ampliar la inserción internacional y sostener parte de la actividad frente a la caída del consumo interno.

Desde FITA señalaron que la industria opera muy por debajo de su potencial, con elevada capacidad ociosa, menor inversión y pérdida de empleo. Aunque destacaron la competitividad exportadora del sector, advirtieron que el impulso externo todavía no alcanza para revertir el panorama general.

El informe concluye que la industria textil enfrenta un fuerte desequilibrio entre producción, empleo y demanda, con una mejora exportadora que convive con indicadores internos aún en terreno contractivo.