La mora en créditos de hogares alcanzó en enero su nivel más alto en más de veinte años y se convirtió en una señal de alerta para el sistema financiero argentino. El incremento de los atrasos en pagos de tarjetas de crédito y préstamos personales ya impacta en los principales bancos del país y también se expande hacia billeteras virtuales, fintech y empresas que ofrecen financiamiento para el consumo.
El dato surge de análisis recientes realizados por consultoras económicas a partir de los últimos microdatos publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), actualizados hasta finales de enero. Los estudios coinciden en que el aumento de la irregularidad en los pagos dejó de ser un fenómeno puntual para convertirse en un problema de carácter generalizado.
Un informe de la consultora financiera 1816 señaló que la situación ya se transformó en "un fenómeno macro". Esto implica que la mora no se concentra en un grupo reducido de entidades o clientes, sino que se expande a lo largo de todo el sistema financiero, reflejando un deterioro en la capacidad de pago de los hogares.
El salto de la morosidad en los bancos
El indicador más contundente del deterioro financiero de los hogares se observa en el sistema bancario. Según cálculos de la consultora 1816, elaborados a partir de los microdatos del Banco Central, la mora en créditos de familias alcanzó el 10,6% del total de préstamos otorgados por los bancos en enero.
Este porcentaje representa el nivel más alto registrado en más de dos décadas, un dato que refuerza la preocupación entre analistas y entidades financieras.
El fenómeno presenta además una característica relevante: se verifica en la totalidad de las principales entidades del país. Los atrasos en los pagos fueron detectados en los 25 bancos más importantes del sistema financiero argentino, lo que indica que el problema no se limita a situaciones aisladas.
Los especialistas vinculan este deterioro con el contexto económico que enfrentan los hogares. Entre los factores que presionan sobre la capacidad de pago aparecen:
Inflación persistente
Tasas de interés elevadas
Caída del poder adquisitivo
La combinación de estos elementos generó un escenario en el que cada vez más familias tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, especialmente en créditos vinculados al consumo.
Las billeteras virtuales y fintech, el segmento más afectado
El panorama es aún más complejo en el universo de entidades no financieras, donde operan billeteras virtuales, fintech, cadenas comerciales, supermercados y compañías que ofrecen financiamiento propio.
Un informe de la consultora EcoGo reveló que la irregularidad en los pagos en este segmento alcanzó el 23,9% en enero, un nivel considerablemente superior al observado en el sistema bancario tradicional.
Dentro de este grupo se destaca otro dato preocupante: el 25% de los deudores acumula atrasos superiores a tres meses.
En este mercado tienen un peso determinante algunas plataformas digitales que crecieron con fuerza en los últimos años como alternativa al crédito bancario. Entre ellas sobresalen:
Naranja X
Mercado Pago
Ambas concentran cerca del 51% del financiamiento otorgado dentro del sector de entidades no financieras, lo que las convierte en actores centrales del mercado de crédito digital.
El crecimiento de estas plataformas permitió ampliar el acceso al financiamiento para muchos consumidores, pero también expuso a los usuarios a condiciones crediticias más costosas que las disponibles en el sistema bancario.
Aumentan los deudores considerados "irrecuperables"
El análisis de EcoGo también identificó una tendencia que genera especial preocupación entre las entidades que otorgan crédito: el aumento de los deudores catalogados como "irrecuperables".
Este grupo incluye a quienes registran más de un año de atraso en el pago de sus obligaciones. Según el informe:
Representan actualmente el 8% del total de los saldos prestados.
El nivel es casi el triple del registrado un año atrás.
Este crecimiento implica mayores pérdidas potenciales para las entidades financieras, ya que se trata de créditos cuya recuperación resulta extremadamente difícil.
Parte del problema se explica por el alto costo del financiamiento fuera del sistema bancario tradicional, donde las tasas suelen ser significativamente superiores.
Tasas de interés y costo real del crédito
Las tasas de interés son uno de los factores que más inciden en la dinámica de la morosidad.
De acuerdo con estimaciones de la consultora 1816, si bien las tasas mostraron una reducción en lo que va del año, continúan en niveles elevados.
Entre los datos más relevantes se destacan:
Tasa efectiva real para préstamos personales en bancos: alrededor del 40% en febrero (descontada la inflación).
Tasa estimada en entidades no financieras: cerca del 150%.
A este costo se suma el Costo Financiero Total (CFT), que suele ser considerablemente mayor debido a:
Comisiones
Cargos administrativos
Otros costos adicionales
Estos factores incrementan el peso de las cuotas sobre el ingreso de los hogares y elevan el riesgo de incumplimiento.
Los economistas sostienen que una mayor estabilidad en las tasas de interés podría contribuir a aliviar la situación, especialmente tras la volatilidad que experimentaron las tasas cortas del sistema financiero luego de la eliminación de las Letras de Financiamiento (Lefi) del Banco Central a mediados del año pasado.
Sectores económicos con mayores atrasos
El deterioro del crédito no afecta únicamente a los hogares. Cuando se analiza la morosidad por sectores de actividad económica, también aparecen rubros con niveles crecientes de atraso.
Los sectores más comprometidos son:
Construcción: mora del 6,1% del monto financiado.
Servicios profesionales, científicos y técnicos: 4,5%.
Hoteles y restaurantes: 4%.
Industria: aproximadamente 3,6%.
Estos datos reflejan las tensiones financieras que atraviesan distintos segmentos de la economía, en un contexto donde la actividad aún muestra señales de fragilidad.
Un indicador clave para medir la salud del sistema financiero
En conjunto, los informes elaborados por consultoras privadas coinciden en que el aumento de la morosidad se convirtió en uno de los indicadores más relevantes para evaluar la salud del sistema financiero argentino.
El comportamiento de los atrasos en los pagos no solo refleja las dificultades de los hogares y empresas, sino que también funciona como un termómetro del ritmo de recuperación de la economía.
Con niveles de mora que no se observaban desde hace más de dos décadas, el sistema financiero enfrenta ahora el desafío de gestionar el aumento del riesgo crediticio en un escenario económico todavía marcado por la incertidumbre.