La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, según el informe difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato representa un incremento de 4,1 puntos porcentuales respecto de los últimos seis meses de 2025 y afecta a cerca de 15 millones de personas.
El resultado marca un cambio en la tendencia que se había observado durante los períodos anteriores. Después de tres semestres consecutivos de descenso, el indicador volvió a crecer durante los primeros seis meses de 2026.
La evolución muestra una secuencia definida. Durante el primer semestre de 2025, la pobreza había alcanzado al 31,6% de las personas. En la segunda mitad de ese año descendió al 28,2%, pero durante el primer semestre de 2026 volvió a subir hasta llegar al 32,3%.
La indigencia siguió un recorrido similar. Había sido del 6,9% en el primer semestre de 2025, descendió al 6,3% durante el segundo semestre y finalmente trepó al 7,5% en los primeros seis meses de 2026.
El informe permite observar el cambio tanto en términos porcentuales como en la cantidad de hogares y personas alcanzadas.
Pobreza e indigencia
En términos de hogares, el 24,4% quedó por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 5,6% no logró cubrir siquiera la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y quedó en situación de indigencia.
La medición realizada por el organismo en los 31 aglomerados urbanos relevados permite dimensionar el alcance del indicador. En esos centros urbanos, la situación quedó expresada de la siguiente manera:
- 2.498.000 hogares se encontraban por debajo de la línea de pobreza.
- En esos hogares vivían 9.729.000 personas.
- 575.000 hogares se encontraban en situación de indigencia.
- La indigencia alcanzaba a 2.249.000 personas.
De esta manera, el incremento del indicador registrado durante el primer semestre no se limita a una variación porcentual. También se refleja en una cantidad concreta de hogares y personas cuyos ingresos no alcanzaron los valores establecidos para superar las respectivas líneas.
Los ingresos crecieron menos que las canastas
El propio INDEC explicó el aumento de la pobreza a partir de la relación entre la evolución de los ingresos familiares y el costo de las canastas utilizadas para establecer las líneas de pobreza e indigencia.
Durante el primer semestre de 2026, el ingreso per cápita familiar promedio aumentó 11,5%. Sin embargo, durante el mismo período, la Canasta Básica Alimentaria subió 21,4%, mientras que la Canasta Básica Total aumentó 19,6%.
La diferencia entre ambas evoluciones constituye uno de los elementos centrales señalados por el organismo para explicar el incremento de los indicadores. En términos concretos, los ingresos de las familias aumentaron, pero lo hicieron a un ritmo considerablemente inferior al incremento registrado por las canastas que determinan las líneas de pobreza e indigencia.
Según señaló el INDEC, esa brecha entre los ingresos y el costo de las canastas explica el aumento de ambos indicadores respecto del segundo semestre de 2025.
La distancia entre los ingresos y la línea de pobreza
Otro de los datos incorporados al informe es la denominada brecha de pobreza, que mide la distancia existente entre los ingresos de los hogares pobres y el monto que necesitan para superar la línea de pobreza.
Durante el primer semestre de 2026, esa brecha se ubicó en 35,9%. El informe también permite observar la situación económica promedio de los hogares alcanzados por la medición. Un hogar pobre estuvo compuesto, en promedio, por 3,89 personas y registró ingresos familiares por $922.755.
Ese ingreso se ubicó por debajo de una Canasta Básica Total de $1.440.395, generando una diferencia mensual de $517.640 entre los ingresos disponibles y el valor de la canasta.
En los hogares indigentes, la distancia también resulta significativa. El ingreso familiar promedio fue de $442.443, frente a una Canasta Básica Alimentaria de $669.098.
En este caso, la diferencia mensual alcanzó los $226.655.
La pobreza infantil, el indicador más elevado
La distribución de la pobreza por grupos etarios muestra que los niños continúan siendo el sector más afectado. Entre los menores de hasta 14 años, la pobreza alcanzó el 44,5%, frente al 41,3% registrado durante el segundo semestre de 2025. El incremento refleja una mayor incidencia de la pobreza en ese grupo durante el primer semestre de 2026.
La situación también se observa entre los jóvenes y adultos, aunque con porcentajes diferentes. Entre las personas de 15 a 29 años, el índice de pobreza llegó al 36,9%, mientras que entre los adultos de 30 a 64 años se ubicó en el 28,8%.
La incidencia más baja correspondió a las personas de 65 años y más, aunque también registró un aumento considerable: el 14,8% quedó por debajo de la línea de pobreza.
El desglose por edades permite observar que el impacto no fue uniforme y que las mayores proporciones se concentraron en los grupos más jóvenes.
Casi la mitad de los niños y adolescentes son pobres
Cuando el análisis se amplía hasta los 17 años, el informe del INDEC muestra que el 45,2% de los niños y adolescentes era pobre durante el primer semestre de 2026.
Dentro de ese grupo, las diferencias por edad también son significativas. La situación más crítica se registró entre los chicos de 6 a 11 años, donde la pobreza alcanzó el 47,7%. A continuación se ubicaron los adolescentes de 12 a 17 años, con un índice del 45,8%, mientras que entre los menores de hasta cinco años la pobreza alcanzó el 40,4%.
Los datos de pobreza por edad muestran así una incidencia particularmente elevada durante las etapas de infancia y adolescencia:
- Hasta 14 años: 44,5%.
- Hasta 17 años: 45,2%.
- 6 a 11 años: 47,7%.
- 12 a 17 años: 45,8%.
- Hasta 5 años: 40,4%.
- 15 a 29 años: 36,9%.
- 30 a 64 años: 28,8%.
- 65 años y más: 14,8%.