Tras una jornada de fuertes pérdidas en los mercados, este viernes comenzó con una recuperación de los activos financieros argentinos. Las turbulencias internacionales se combinaron con las incertidumbres locales vinculadas con los límites de una eventual ayuda financiera de Estados Unidos, un escenario que había profundizado la presión sobre los bonos y el riesgo país.
El jueves, el indicador que mide la diferencia de tasa que paga la Argentina respecto de Estados Unidos había cerrado en 925 puntos básicos, con un aumento de 8,8% en un solo día. La caída de los títulos argentinos se produjo en una jornada adversa para los mercados emergentes, aunque el impacto sobre la deuda local fue considerablemente mayor.
En las primeras operaciones de este viernes en Wall Street, los bonos argentinos en dólares que cotizan en Nueva York avanzaban hasta 1,40%, luego de haber retrocedido entre 2,3% y 3,3% durante la rueda anterior. Se trató de la primera suba registrada en la semana.
Como consecuencia de ese movimiento, el riesgo país descendió 3,2%, hasta los 895 puntos básicos, perforando nuevamente el umbral de los 900 puntos. No obstante, el indicador mantiene una tendencia ascendente en el balance de los últimos períodos: en el mes ya acumula un avance de 13,7%, mientras que en el año la suba alcanza el 56,7%.
Las acciones también mostraron una recuperación
La mejora de los bonos estuvo acompañada por un repunte de las acciones argentinas. Los papeles locales que cotizan en el exterior registraban subas de entre 1% y 3%, con una recuperación que llegó hasta el 1,80% luego de las fuertes pérdidas del jueves.
En el mercado porteño, el Merval avanzaba 0,45%. Sin embargo, el movimiento positivo no alcanzaba para revertir el deterioro acumulado en las primeras ruedas del mes. El principal índice bursátil argentino había perdido 6% durante las primeras cuatro jornadas de noviembre, luego de registrar una caída de 9,4% en octubre.
La recuperación de este viernes representaba, por lo tanto, un alivio puntual frente a una secuencia de retrocesos. La evolución de los activos financieros seguía condicionada tanto por las variables internacionales como por las dudas que persisten sobre el rumbo económico y la capacidad del Gobierno para sostenerlo.
La deuda argentina se desacopla de los mercados emergentes
La magnitud de las pérdidas argentinas durante las últimas semanas quedó reflejada en la comparación con otros mercados emergentes. Según explicaron desde PPI, el desacople entre los activos locales y la deuda de economías comparables se inscribe en una tendencia que comenzó a fines de julio.
Desde entonces, el ETF EMB, un índice que sigue la evolución de los bonos de mercados emergentes, registró una caída de 2,8%. En el mismo período, el precio promedio ponderado de los bonos Globales argentinos descendió 18%.
La diferencia continúa siendo significativa incluso al considerar que los títulos argentinos suelen reaccionar con mayor intensidad a los movimientos generales de los mercados emergentes. Para PPI, esa brecha permite dimensionar el peso creciente de los factores internos en la valuación de la deuda.
En ese análisis, las elecciones de 2027 aparecen como un elemento que comienza a incorporarse con mayor fuerza en las expectativas de los inversores. El mercado, según la firma, evalúa cada vez más las dudas sobre cuánto respaldo político tendrá el Gobierno para sostener el programa económico.
La incertidumbre local ayuda a explicar por qué, aun cuando el contexto internacional ofrece cierto respiro para la deuda emergente, los bonos Globales argentinos encuentran dificultades para recuperar terreno y el riesgo país continúa bajo presión.
De los 400 a los 900 puntos: el recorrido del riesgo país
El deterioro del indicador se profundizó luego de que el riesgo país tocara los 400 puntos básicos a comienzos de julio, su nivel más bajo en ocho años. A partir de agosto, el índice revirtió la tendencia descendente que había mostrado durante el segundo trimestre y comenzó a acumular aumentos.
Según los cálculos de la Fundación Mediterránea, el riesgo país sumó 520 puntos en cuatro meses. Más de 60% de ese ascenso se produjo en apenas cinco semanas.
La consultora atribuyó una parte del movimiento al contexto internacional y estimó que alrededor de 100 puntos básicos podrían explicarse por factores externos. Sin embargo, también señaló la incidencia de cuestionamientos vinculados con la situación económica argentina.
La evolución del indicador refleja, de acuerdo con ese diagnóstico, una combinación de presiones globales y dudas domésticas. La Fundación Mediterránea identificó cuatro factores internos que podrían explicar la suba registrada durante los últimos meses.