Medio Oriente: el petróleo superó los USD 100 y el riesgo país tocó los 600 puntos
La escalada del conflicto impacta de lleno en la economía mundial. El petróleo llegó a rozar los USD 120 por barril, las bolsas internacionales operan con fuertes pérdidas y el riesgo país argentino vuelve a estar en lo más alto.

La intensificación de la guerra entre Irán e Israel, que ya transita su segunda semana, provocó una fuerte reacción en los mercados financieros internacionales. La combinación de temores geopolíticos, suba del petróleo y riesgo de interrupciones en el suministro energético generó una jornada marcada por caídas bursátiles y alta volatilidad.

En ese contexto, las bolsas globales registraron pérdidas generalizadas. En Asia, el golpe fue particularmente fuerte: el índice Nikkei 225 de Japón se hundió más de un 5%, reflejando el nerviosismo de los inversores frente a un posible conflicto prolongado.

La tendencia negativa se trasladó rápidamente a Europa, donde los principales índices también operaron con retrocesos:

FTSE 100 de Londres: caída del 1,1%

Dax de Alemania: descenso cercano al 2%

CAC 40 de Francia: baja de aproximadamente 2%

En Estados Unidos, los indicadores bursátiles también mostraron señales de debilidad. S&P 500, Nasdaq Composite y Dow Jones registraron retrocesos superiores al 1%, tras haber cerrado la jornada del domingo con caídas de más del 2%.

Este escenario refleja el creciente temor del mercado a que el conflicto afecte el suministro energético global y provoque nuevas tensiones inflacionarias.

Petróleo en máximos y presión sobre la economía mundial

El detonante central de la turbulencia fue el salto en el precio del petróleo, que volvió a superar la barrera psicológica de los USD 100 por barril.

Durante la madrugada del lunes, el crudo Brent, referencia internacional, llegó a USD 119,50 por barril. Posteriormente moderó su avance, aunque continuó cotizando cerca de USD 106, lo que representaba un incremento cercano al 14% antes de la apertura de los mercados.

El comportamiento del petróleo estadounidense siguió una dinámica similar:

West Texas Intermediate (WTI): superó los USD 119,48 por barril

Posteriormente retrocedió hasta cerca de USD 103

El aumento de los precios energéticos responde directamente al impacto de la guerra en una de las regiones más importantes para la producción y transporte de hidrocarburos.

Según la firma de investigación Rystad Energy, alrededor de 15 millones de barriles de crudo —cerca del 20% del petróleo mundial— transitan diariamente por el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico que conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales.

Sin embargo, la amenaza de ataques con misiles y drones iraníes prácticamente ha detenido el tránsito de petroleros en la zona, afectando los envíos provenientes de: Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Qatar, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos e Irán.

Además, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos recortaron su producción debido a que los tanques de almacenamiento comenzaron a llenarse ante la menor capacidad de exportación.

La tensión también escaló sobre infraestructura energética clave. Bahrein acusó a Irán de atacar una planta desalinizadora vital para el suministro de agua potable, mientras que la compañía nacional de petróleo del país declaró fuerza mayor en sus envíos tras el incendio de su complejo de refinería provocado por un ataque.

En paralelo, depósitos de petróleo en Teherán humeaban tras ataques nocturnos de Israel, lo que profundizó las preocupaciones sobre el suministro global.

Crece el temor a un colapso bursátil en Estados Unidos

Las perspectivas para el mercado estadounidense también se deterioraron. El estratega veterano Ed Yardeni actualizó su pronóstico y elevó el riesgo de una fuerte caída en Wall Street.

Según su nuevo escenario:

Probabilidad de colapso del mercado: 35% (antes 20%)

Probabilidad de un rally especulativo: 5% (antes 20%)

Yardeni describió la situación con una frase contundente: "La economía y el mercado de valores de Estados Unidos están atrapados actualmente entre Irán y la espada y la pared".

También señaló que la Reserva Federal enfrenta un dilema complejo. Si el shock petrolero persiste, el banco central quedaría atrapado entre dos riesgos:

Mayor inflación

Aumento del desempleo

Impacto inmediato en Argentina

El escenario internacional también tuvo repercusiones en el mercado argentino. Antes de la apertura de los mercados en Buenos Aires, el riesgo país se ubicó en 603 puntos básicos, impulsado por la caída en el precio de los bonos argentinos en Wall Street.

El indicador marcó así un incremento del 4,8% respecto al cierre del viernes. Con el inicio de las operaciones, el índice moderó la suba y retrocedió hasta los 593 puntos básicos, lo que aún representaba un avance del 3,13%.

Al mismo tiempo, otros activos reflejaban el clima de incertidumbre global. La onza de oro registraba una caída del 1,2%, mientras los inversores evaluaban el impacto de un conflicto que amenaza con extenderse y seguir condicionando a los mercados internacionales.

Energía cara y presión sobre las economías

El encarecimiento del petróleo y el gas natural ya comienza a impactar en distintos sectores productivos. El precio del gas natural en Estados Unidos también mostró subas durante el conflicto. El lunes temprano cotizaba en 3,34 dólares por cada 1.000 pies cúbicos, frente a los 3,19 dólares del cierre del viernes.

El aumento del costo energético eleva el precio de los combustibles y se traslada en cascada a otras industrias, afectando especialmente a las economías asiáticas, que dependen en gran medida de las importaciones de energía desde Medio Oriente.

En este escenario, China —principal comprador del petróleo iraní— pidió el fin inmediato de los combates. Irán exporta cerca de 1,6 millones de barriles diarios, principalmente al gigante asiático. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que "todas las partes tienen la responsabilidad de garantizar suministros de energía estables y fluidos", y aseguró que el país tomará las medidas necesarias para proteger su seguridad energética.

La última vez que el Brent y el crudo estadounidense se negociaron cerca de los niveles actuales fue en 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, un antecedente que vuelve a poner en alerta a los mercados globales.