Petróleo al límite: alerta por subas en el combustible
La escalada bélica disparó el barril por encima de los US$90, generando incertidumbre sobre el impacto inmediato en los precios internos de la Argentina

La estabilidad de los mercados energéticos globales atraviesa su momento más crítico desde mediados de 2023. La reciente intensificación del conflicto bélico en Medio Oriente ha desencadenado una escalada en los precios internacionales del crudo, llevando al petróleo a superar la barrera de los US$90 por barril, un valor que no se registraba desde agosto del año pasado. Esta tendencia alcista, que acumula un incremento del 45% desde principios de 2026, encuentra su epicentro en la inestabilidad geopolítica y, de manera crucial, en el cierre del estrecho de Ormuz.

Esta vía marítima, situada estratégicamente entre el Golfo de Omán y el Golfo Pérsico, constituye un punto neurálgico para el transporte de petróleo y Gas Natural Licuado (GNL) con destino a Asia, Europa y Estados Unidos. Su obstrucción no solo ejerce una presión alcista inmediata sobre los precios de estas materias primas energéticas, sino que también eleva significativamente los costos logísticos y de seguros a escala mundial, complicando las cadenas de suministro globales.

La postura de YPF ante el escenario local

En Argentina, la preocupación por un posible traslado a los precios de los combustibles en los surtidores ha sido motivo de análisis por parte de los principales actores del sector. El presidente de YPF, Horacio Marín, ha buscado transmitir calma, asegurando que, bajo la estrategia actual de la compañía, no se prevén cambios bruscos. En diálogo con TN, Marín explicó que la petrolera emplea una política de precios basada en promedios móviles. Este mecanismo busca suavizar las fluctuaciones del mercado internacional, evitando que las subas abruptas pero de corta duración afecten de manera inmediata al consumidor final.

A pesar de descartar "cimbronazos" en los precios de la nafta y el gasoil, el ejecutivo reconoció que, si el incremento del barril se sostiene en el tiempo, un traslado gradual a los precios internos podría ser una posibilidad. La clave, según el ejecutivo, radica en no actuar con pánico y monitorear si la tendencia alcista se consolida como un nuevo piso de precios.

Proyecciones y riesgos de una crisis prolongada

El mercado internacional opera bajo un clima de alta tensión. Mientras los futuros del Brent cotizan a US$92,82 y el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) se ubica en los US$91,28 por barril, diversos analistas y bancos de inversión advierten que la cifra podría alcanzar los US$100 de profundizarse la guerra. La situación podría tornarse aún más compleja si, como advirtió el ministro de Energía de Qatar ante el Financial Times, los productores del Golfo deciden suspender exportaciones, un escenario que elevaría el precio del barril hasta los US$150.

La situación actual y sus posibles derivados se reflejan en el comportamiento de las cotizaciones: el Brent alcanzó los US92,82, su valor más alto desde principios de agosto de 2023, mientras que el WTI se posiciona en los US91,28 por barril. En el acumulado de 2026, el crudo registra una suba del 45% en los últimos dos meses. Como antecedente histórico, a principios de abril de 2022, al inicio de la guerra Rusia-Ucrania, el crudo alcanzó los 120 dólares por barril.

Impacto económico y mirada del FMI

El alcance de esta crisis trasciende lo sectorial. La jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, alertó que la situación pone a prueba la resiliencia económica mundial, advirtiendo sobre el impacto directo en la inflación global y la volatilidad financiera. El organismo se encuentra evaluando las ramificaciones regionales y globales, resultados que serán presentados en el próximo informe de Perspectivas de la Economía Mundial en abril.

En Argentina, el Gobierno y las empresas del rubro mantienen una observación constante. La dualidad del escenario es clara: mientras se analiza la capacidad del mercado interno para absorber nuevos ajustes en los combustibles —donde la rentabilidad está ajustada—, también se evalúa si este incremento internacional puede traducirse en una mejora para el saldo comercial del sector energético, fortaleciendo el posicionamiento exportador del país. La decisión definitiva dependerá de determinar si los valores actuales son una anomalía transitoria o un escenario que llegó para quedarse.