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Preocupación por salarios: más de la mitad de los hogares argentinos está en la clase baja

El informe de la Consultora W muestra una estructura social atravesada por una fuerte concentración de hogares en los segmentos bajos. Mientras el ingreso promedio familiar llega a $2.800.000 netos, el 78% de los hogares permanece por debajo de ese nivel.

2 Septiembre de 2026 20.43

La estructura social argentina presenta una distribución en la que más del 50% de los hogares pertenece a la clase baja, entendida como la suma de los segmentos de clase baja pobre y clase baja no pobre. De acuerdo con el informe de la Consultora W, esta concentración permite observar una pirámide social en la que los estratos de menores ingresos adquieren un peso decisivo frente a los sectores medios y altos.

Dentro de esa franja, el 22% de la población corresponde a la clase baja en pobreza, cuyos hogares cuentan con un salario promedio de $1 millón. A este grupo se suma la clase baja no pobre, que representa el 30% de la sociedad y establece un piso salarial de $1,5 millones mensuales por hogar.

La combinación de ambos segmentos modifica de manera sustancial la lectura de la estructura social. El sector pobre y la clase baja no pobre, considerados en conjunto, superan a todos los estratos medios y altos combinados, según el informe.

El ingreso promedio y la realidad de la mayoría

Otro de los datos centrales aparece al observar el ingreso familiar. Si bien el ingreso promedio de las familias argentinas alcanza los $2.800.000 netos, ese valor no representa el ingreso de la mayoría de los hogares.

Por el contrario, el 78% de los hogares gana por debajo de los $2.800.000. La diferencia entre el promedio general y la situación de la mayor parte de las familias constituye uno de los elementos que permiten comprender la distribución de ingresos planteada por el estudio.

La cifra promedio funciona así como un punto de referencia dentro de una sociedad cuyos hogares se distribuyen en cinco categorías. La distancia entre esos grupos está determinada por distintos niveles de ingreso, desde los hogares pobres hasta aquellos que integran la clase alta.

Los cinco escalones de la pirámide social

La pirámide social argentina queda organizada en cinco grupos: clase alta, clase media alta, clase media baja, clase baja no pobre y clase baja en pobreza.

En el extremo superior se encuentra la clase alta, integrada actualmente por el 5% de los argentinos. Para que una familia pertenezca a este nivel, debe contar con un ingreso que parta de los $9 millones por mes.

Debajo se ubica la clase media alta, que representa el 17% de la población. En este segmento, el salario parte de los $4,5 millones y crece hasta alcanzar los $6,5 millones mensuales.

El tercer escalón corresponde a la clase media baja, que contiene al 26% de los ciudadanos. En este grupo, el ingreso inicial se ubica en $2,5 millones por mes.

A partir de allí aparecen los dos segmentos que concentran la mayor proporción de la sociedad. La clase baja no pobre agrupa al 30% de la sociedad y tiene un piso salarial de $1,5 millones mensuales por hogar. Finalmente, la clase baja en pobreza reúne al 22% de la población, con un salario promedio de $1 millón por hogar.

Cómo queda distribuida la estructura social

Los números presentados en el informe configuran una pirámide cuya composición queda expresada de la siguiente manera:

  • 5%: clase alta.
  • 17%: clase media alta.
  • 26%: clase media baja.
  • 31%: clase baja no pobre.
  • 21%: hogares pobres.

La distribución sintetiza el peso de cada estrato dentro de la estructura social. Al mismo tiempo, los porcentajes muestran la dimensión de los segmentos bajos frente a los sectores medios y altos.

En particular, la suma de la clase baja no pobre y los hogares pobres concentra una proporción que supera a la totalidad de las clases medias y altas combinadas, de acuerdo con el informe de la Consultora W.

Una pirámide marcada por la concentración

La lectura conjunta de los ingresos y de la distribución porcentual permite dimensionar el escenario planteado por el estudio. En la parte superior, el acceso a la clase alta exige ingresos familiares de al menos $9 millones mensuales, mientras que la clase media alta se mueve entre $4,5 millones y $6,5 millones.

Más abajo, la clase media baja comienza en $2,5 millones, pero la mayor concentración aparece en los escalones inferiores: la clase baja no pobre tiene un piso de $1,5 millones y la clase baja en pobreza registra un salario promedio de $1 millón por hogar.

Así, la fotografía social que surge de los datos combina un ingreso familiar promedio de $2.800.000 netos con una mayoría de hogares que se encuentra por debajo de ese valor. El resultado es una estructura en la que los segmentos bajos reúnen el mayor peso de la sociedad y en la que la distribución de los hogares se extiende desde el 5% correspondiente a la clase alta hasta los grupos que concentran, en conjunto, más de la mitad de la población.