La histórica cooperativa láctea SanCor, con sede en Sunchales y bajo concurso preventivo desde febrero de 2025, resolvió pedir su propia quiebra, en un movimiento que marca un punto de inflexión en una crisis arrastrada durante años. La novedad fue comunicada por el gremio lechero Atilra y también reconocida por fuentes del gobierno de Santa Fe, mientras la empresa, hasta el momento, no se pronunció públicamente sobre la presentación realizada durante la tarde de este miércoles.
Aunque el escrito todavía no se hizo visible en el expediente judicial por haberse canalizado a última hora, fuentes vinculadas al caso señalaron que su incorporación al proceso es inminente. La decisión llega en un contexto de cesación de pagos, insolvencia patrimonial general y definitiva, según remarcaron los organismos intervinientes en la causa.
Una deuda de US$120 millones y más
La magnitud de la crisis quedó expuesta en la verificación judicial de pasivos. Según la Justicia, sobre un total de 2702 acreedores denunciados, ya fueron verificados 1519 acreedores, con una deuda total que ronda los US$120 millones.
El pasivo está compuesto por:
- US$90 millones
- Más de $40.000 millones
- 1519 acreedores verificados
- 2702 acreedores denunciados
Ese volumen de compromisos impagos consolidó el escenario que ahora desemboca en el pedido de quiebra, luego de meses de seguimiento por parte de la sindicatura, el comité de control y la coadministración judicial.
Una caída sostenida desde 2017
La crisis de SanCor no es reciente. Desde 2017, la firma atravesó un proceso de deterioro que impactó de lleno en su estructura productiva, comercial y laboral.
Uno de los datos más contundentes es la caída en el volumen de procesamiento de leche:
- Antes: unos 4 millones de litros diarios
- Actualidad: menos de 500.000 litros diarios
La reducción productiva fue acompañada por la venta de marcas emblemáticas de postres y yogures, el desprendimiento de plantas, la reducción de media docena de establecimientos y la pérdida de participación en el mercado. A ese escenario se sumó, hace dos años, un conflicto de ocho meses con trabajadores nucleados en Atilra, una situación que terminó profundizando aún más el cuadro financiero y operativo.
La dimensión política de la crisis
La historia reciente de SanCor también estuvo atravesada por decisiones políticas de alto impacto. En 2006, cuando la cooperativa tenía cerrada una asociación con Adecoagro, el entonces presidente Néstor Kirchner intervino para frenar la operación al sostener que detrás del grupo se encontraba George Soros.
Como alternativa, se consiguió que la Venezuela de Hugo Chávez otorgara a la empresa un crédito de US$80 millones, que luego fue cancelado con exportaciones de leche en polvo. Años después, en un giro del proceso, SanCor terminó vendiendo a Adecoagro plantas y marcas como Las Tres Niñas, en una compañía que hoy está controlada por el gigante cripto Tether.
La intervención judicial y el pedido de quiebra
En diciembre pasado, el juez del concurso, Marcelo Gelcich, tomó nota de objeciones formuladas por la sindicatura respecto del desempeño de la administración y designó a la contadora Lucila Inés Prono como coadministradora con amplias facultades.
Fue en ese marco que Atilra difundió el contenido de la decisión: "Luego de los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado, coincidentes todos en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra".
El comunicado fue firmado por Héctor Ponce, secretario general del sindicato. Además, trascendió una convocatoria a asamblea de tamberos para ratificar lo actuado por la cooperativa.
Ocho meses de salarios adeudados
Uno de los aspectos más sensibles del cuadro es la situación laboral. Según Atilra, la empresa adeuda ocho meses de sueldos más aguinaldos, mientras logró sostenerse con recursos vinculados al propio patrimonio de los trabajadores.
El sindicato detalló que hubo:
- Asistencia material desde el fondo solidario de Atilra
- Continuidad de prestaciones médicas a través de OSPIL
- Falta de aportes patronales por parte de la empresa
Desde la mirada gremial, una eventual quiebra judicial no representa un final, sino "el comienzo de una nueva etapa" para la marca.
Atilra sostuvo que SanCor debe volver a florecer, una vez despojada de las estructuras que la llevaron al borde de la extinción, apoyada en la calidad de los productos elaborados por sus trabajadores.
Así, el pedido de quiebra de la propia cooperativa no solo formaliza el colapso de una de las marcas más emblemáticas de la industria láctea argentina, sino que abre una instancia decisiva para definir si aún existe margen para una continuidad productiva bajo otra estructura.