El emotivo adiós de la esposa argentina de Robert Duvall: "Para mí, lo era todo"
El actor estadounidense falleció en paz en su hogar, según confirmó su esposa, la argentina Luciana Pedraza, a través de un comunicado difundido en The Daily Mail.

El mundo del espectáculo atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento del aclamado actor estadounidense Robert Duvall a los 95 años. La noticia fue confirmada por su esposa, la argentina Luciana Pedraza, a través de un comunicado difundido en The Daily Mail, y rápidamente generó repercusión internacional.

La actriz y productora eligió también sus redes sociales para expresar el dolor por la partida de quien fue su compañero de vida durante más de dos décadas. En una carta abierta publicada en Instagram, Pedraza compartió detalles de la intimidad de los últimos momentos del actor, trazando un retrato humano que trasciende la magnitud de su figura pública.

"Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo", escribió, en un mensaje que conmovió tanto a colegas como a admiradores.

Un adiós en la intimidad

En sus palabras, Luciana Pedraza construyó una despedida atravesada por la gratitud y la admiración. Destacó no solo la dimensión artística de Duvall, sino también su faceta más personal, aquella que conoció lejos de los sets de filmación y las alfombras rojas.

"Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo", expresó, sintetizando la dualidad entre la estrella de Hollywood y el hombre en la intimidad del hogar.

La productora subrayó además la intensidad con la que su pareja vivía cada aspecto de su vida. Según sus propias palabras:

Su pasión por el arte solo era comparable a su profundo amor por los personajes.

Disfrutaba de una comida exquisita con el mismo entusiasmo con el que encaraba un nuevo proyecto.

Tenía una notable capacidad para conquistar corazones, dentro y fuera de la pantalla.

En cada uno de sus roles, lo daba todo por representar la auténtica esencia humana de los personajes.

El mensaje cerró con un agradecimiento a quienes enviaron sus condolencias y con un pedido explícito de respeto: "Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por brindarnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que nos deja". La solicitud de privacidad marca el tono de un duelo que la familia busca atravesar en la esfera más íntima.

Una historia de amor que comenzó en Buenos Aires

Más allá de la magnitud de su carrera, la vida personal de Robert Duvall encontró un capítulo central en la Argentina. La historia de amor con Luciana Pedraza comenzó en 1996, en lo que muchos describen como un verdadero "encuentro de película".

El actor se encontraba en Buenos Aires por un rodaje y, en medio de su estadía, buscaba una florería cuando se cruzó con una joven Luciana de 24 años. Ella trabajaba como promotora y fue quien dio el primer paso: se acercó para invitarlo a una milonga. Ese gesto espontáneo marcó el inicio de una conexión que desafió los 41 años de diferencia de edad entre ambos.

El vínculo se consolidó con el tiempo. En 2004 oficializaron la relación como pareja y, un año más tarde, sellaron su amor con un casamiento que formalizó una historia que ya se había afianzado en la vida cotidiana.

Pasiones compartidas y una vida lejos del escándalo

La relación entre Pedraza y Duvall se caracterizó por la complicidad y el intercambio cultural. Él aprendió a bailar tango, sumergiéndose en una de las expresiones más emblemáticas de la cultura argentina. Ella, por su parte, se consolidó como actriz bajo su ala, en un proceso de crecimiento profesional acompañado por la experiencia y el respaldo del artista estadounidense.

A lo largo de los años, la pareja cultivó un romance que perduró en el tiempo y que, según quienes los rodeaban, se mantuvo alejado de los escándalos mediáticos. En un ambiente frecuentemente atravesado por la exposición y la controversia, su vínculo se sostuvo con discreción y bajo perfil.

La muerte de Robert Duvall a los 95 años no solo cierra una etapa para el cine y el espectáculo internacional, sino que deja al descubierto una historia personal atravesada por el amor, el arte y la conexión entre dos culturas. En la voz de Luciana Pedraza, el adiós se transforma en homenaje: el de una mujer que despide al actor admirado por el mundo y, al mismo tiempo, al hombre que fue su compañero, su amigo y su todo durante más de veinte años.