Se viene el final definitivo de Los Simpson: el detalle exclusivo de cómo será
A las puertas del episodio 800, el productor creativo Matt Selman descarta los cierres dramáticos y apuesta por la esencia de una serie que se reinventa en un bucle infinito.

Desde su debut en las pantallas en 1989, la familia amarilla creada por Matt Groening ha desafiado las leyes del tiempo, la narrativa y la lógica televisiva. Hoy, coincidiendo con el estreno del histórico episodio número 800, el responsable creativo de la serie, Matt Selman, ha arrojado luz sobre una de las incógnitas que más desvela a los fanáticos: ¿cómo será el final definitivo de Los Simpson? La respuesta, lejos de ser solemne o melancólica, refuerza la naturaleza disruptiva que ha caracterizado al show por décadas.

Contra los clichés de la televisión tradicional

Para Selman, la idea de un cierre épico o un adiós cargado de nostalgia no encaja en la filosofía de Springfield. El productor ha dejado en claro que, de producirse un final, este no utilizaría los recursos típicos ni los clichés tradicionales empleados en otros dramas o comedias de la televisión. No habrá, por lo tanto, un episodio de despedida que busque forzar las lágrimas del espectador.

Según sus propias palabras, el desenlace —de existir— tendría un carácter marcadamente cotidiano. "Sería un episodio normal con la familia. Probablemente algún pequeño detalle oculto, pero algo nada emotivo", afirmó de manera tajante. Esta declaración confirma que el equipo creativo prefiere la autenticidad de la rutina Simpson por sobre una resolución definitiva que rompa el encanto de su universo.

La parodia del final y el "Efecto Día de la Marmota"

La negativa a un cierre convencional no es nueva para la producción. De hecho, la idea ya fue explorada de forma satírica durante el estreno de la temporada 36 en septiembre de 2024. En aquel entonces, la serie presentó un episodio que funcionaba como una parodia del final de la serie, incorporando todos los conceptos posibles de una entrega de despedida.

Selman explicó que aquel capítulo fue, en realidad, un mensaje a la audiencia: "Esa fue mi forma de decir que nunca vamos a hacer un final de serie". Esta postura se sustenta en la dinámica interna que define a los habitantes de Springfield:

Reinicio semanal: La serie se rige bajo la premisa de que nada cambia sustancialmente de un episodio a otro.

Inalterabilidad de los personajes: A pesar de las décadas transcurridas, los protagonistas se mantienen iguales, sin envejecer ni evolucionar de forma permanente.

El bucle temporal: Selman comparó la estructura del show con el Día de la Marmota, señalando que los personajes se reinician semanalmente sin saberlo y, bromeando con humor negro, añadió que "no mueren tan a menudo".

Ficción dentro de la ficción: El destino de Marge y los secundarios

A pesar de esta inercia de reinicio constante, el programa ha mostrado eventos definitivos, aunque bajo condiciones muy específicas. Es imposible olvidar la muerte de Maude Flanders, un evento que sí tuvo permanencia en la trama. Sin embargo, incidentes más recientes, como la hipotética muerte de Marge en la temporada pasada, generaron fuertes reacciones en las redes sociales que obligaron a Selman a intervenir para llevar tranquilidad al público.

El productor aclaró que dichos sucesos son puramente ficticios dentro del marco narrativo de la serie y que los personajes centrales no sufrirán transformaciones que alteren su esencia. "Probablemente Marge nunca vuelva a morir. El único lugar donde Marge está muerta es en un episodio futuro que se emitió hace seis semanas", precisó para desestimar rumores de cambios trágicos a largo plazo.

Un hito de 800 episodios

Con el estreno del episodio 800 hoy mismo, Los Simpson revalidan su título como el ícono máximo de la televisión mundial. Tras décadas de sátira y humor, la familia más famosa de la pantalla parece decidida a seguir habitando ese presente perpetuo donde el tiempo no pasa y las despedidas no son necesarias. El legado de Springfield se mantiene intacto, consolidándose no por cómo podría terminar, sino por su capacidad inigualable de permanecer siempre igual.