El cine juvenil de la primera década de este siglo recupera esta semana uno de sus pilares fundamentales. Tras 17 años de espera, Crepúsculo (Twilight) regresa a las carteleras argentinas este jueves, permitiendo que tanto las nuevas generaciones como aquellos que protagonizaron el furor de 2008 revivan la experiencia colectiva.
El reestreno se llevará a cabo con una copia restaurada que llegará a 80 salas distribuidas de forma federal, alcanzando ciudades como Buenos Aires, Mar del Plata, Bahía Blanca, Río Cuarto, San Luis, Catamarca, Corrientes, Resistencia, Tucumán, Mendoza, La Rioja, San Juan, Córdoba, Pilar, Canning, Adrogué, La Banda, Jesús María, Rafaela, Posadas, Paraná, Rosario, San Francisco, Necochea, Avellaneda, Merlo, Neuquén, Maipú, Luján, Lanús, Morón, Moreno, Quilmes, Temperley, Salta, Tortuguitas y Santa Fe.
El reencuentro con los personajes de Bella Swan y Edward Cullen trasciende la mera nostalgia. La obra dirigida por Catherine Hardwicke no solo busca reactivar la huella emocional en sus espectadores, sino también alimentar un debate sostenido sobre sus temas y la construcción de sus protagonistas. La trama narra el vínculo insólito entre Bella, una adolescente que se traslada a un lluvioso pueblo en el noroeste de Estados Unidos, y Edward, un joven cuya naturaleza vampírica redefine los límites del romance. Este magnetismo entre Kristen Stewart y Robert Pattinson, quienes saltaron al estrellato internacional gracias a estos roles, consolidó la identidad de una saga que impulsó una ola de fantasía oscura en el cine juvenil.
Desde su lanzamiento inicial, la adaptación de la exitosa novela de Stephenie Meyer demostró ser una maquinaria de éxito indiscutible, logrando reunir más de 400 millones de dólares en la recaudación mundial y permitiendo el desarrollo de cuatro secuelas. La crítica internacional acompañó este fenómeno con elogios que destacaron su sinceridad y belleza visual. Por ejemplo, Manohia Dargis, en The New York Times, escribió que se trataba de un romance de vampiros profundamente sincero y abiertamente simple, mientras que el reconocido Roger Ebert destacó que la película es exuberante y bella, validando el impacto que la propuesta estética y la atmósfera gótica tuvieron sobre la audiencia global.
El legado cultural y el impacto en la cultura pop
El impacto de Twilight en la cultura pop de la primera década del siglo XXI fue considerable, redefiniendo el género del romance paranormal e influyendo en otras franquicias literarias y cinematográficas. La saga impulsó tendencias en moda, música y redes sociales, reflejando y moldeando los gustos de una generación que convirtió a sus protagonistas en íconos globales. Además de popularizar la narrativa de fantasía, el fenómeno provocó debates sobre el modelo de relaciones adolescentes y consolidó una cultura fan cuyo legado persiste en la narrativa juvenil contemporánea.
Con esta versión restaurada, el público argentino podrá experimentar nuevamente el impacto visual de un clásico que, a pesar de los años, sigue generando memorias y pasiones.