• Dólar
  • BNA $1360 ~ $1410
  • BLUE $1405 ~ $1425
  • TURISTA $1768 ~ $1768

23 C ° ST 22.56 °

Unión Radio 91.3 en vivo

El testimonio de La Mona Jiménez sobre la persecución cultural durante la dictadura

El cantante cordobés reconstruyó un episodio clave de su vida marcado por la detención y la censura. Su relato expone cómo el cuarteto fue motivo de persecución en un contexto de represión sistemática.

24 Marzo de 2026 22.03

El cantante cordobés Carlos "La Mona" Jiménez compartió recientemente un episodio profundamente significativo de su historia personal, marcado por la persecución durante la última dictadura en Argentina. A través de la red social X, el artista reconstruyó un momento que, lejos de diluirse con el paso del tiempo, permanece vívido en su memoria.

"Cuando vi esto, dije: 'Mirá, parece que aquí estuve preso'", expresó al evocar el lugar donde fue detenido. La escena que describe no es difusa ni simbólica: es concreta, física, cargada de detalles que remiten a un tránsito forzado por un espacio de encierro. Según relató, fue conducido por un pasillo hacia una dependencia en la que permaneció privado de su libertad. "Ahí te llevaban, te metían", resumió, con una contundencia que refleja la crudeza del momento.

Detención y encierro: el costo de una identidad artística

El testimonio no se limita a una detención aislada. Jiménez precisó que una de esas experiencias se extendió durante un período prolongado: "Estuve un año y ocho meses". La duración de ese encierro revela la magnitud de la persecución que enfrentó, en un contexto en el que la represión no distinguía entre expresiones políticas o culturales.

El dato central de su relato es tan revelador como inquietante: el motivo de su detención. El propio artista lo expresó sin rodeos: "¿Por qué? Por cantar cuarteto solamente". En esa frase se condensa una lógica represiva que excedía lo ideológico y se adentraba en el terreno de lo cultural, estigmatizando géneros musicales y, con ellos, a sus intérpretes y públicos.

Jiménez profundizó en esa idea al describir el clima social de la época: "Cuarteto era mala palabra. Era que cante un negro de mierda para hacer divertir a los otros negros de mierda". La crudeza de sus palabras no solo refleja el lenguaje discriminatorio imperante, sino también el lugar marginal al que era relegado el género y quienes lo representaban.

El impacto en el entorno cercano

La experiencia del encierro no fue vivida en soledad. El artista también puso en foco el impacto que su situación tenía en su entorno más cercano, particularmente en su pareja. "Juanita me esperaba en la Plaza San Martín durante toda la noche hasta que me soltaran", relató.

Esta imagen, cargada de tensión y espera, aporta una dimensión humana al testimonio. La figura de Juanita, aguardando durante horas en un espacio público, sintetiza la incertidumbre y el dolor que atravesaban las familias de quienes eran detenidos. No se trata solo de la privación de la libertad del artista, sino de una red de afectos que también quedaba atrapada en esa lógica de control y miedo.

Cultura, resistencia y vocación

A pesar de la dureza del contexto, el relato de Jiménez no se detiene únicamente en la denuncia. También deja espacio para una reivindicación profunda de su vocación artística. "Me hacía feliz, porque yo siempre hice cantar 20 minutos a la gente que más necesitaba en ese momento", afirmó.

Esta frase introduce un contrapunto significativo: frente a la persecución y la estigmatización, el cuarteto aparece como un espacio de encuentro, de alivio y de expresión colectiva. La música, lejos de ser un mero entretenimiento, se transforma en una herramienta de conexión con sectores que, según sus propias palabras, "más necesitaban" ese momento de alegría.

Un testimonio que interpela

El relato de Carlos "La Mona" Jiménez no es solo una evocación personal. Es también una pieza que contribuye a comprender cómo la represión durante la dictadura alcanzó dimensiones que incluyeron la cultura popular y sus expresiones más representativas.

Datos clave del testimonio:

  • Detención motivada exclusivamente por su actividad musical.
  • Traslado a una dependencia mediante un pasillo interno.
  • Permanencia en detención durante un año y ocho meses en uno de los episodios.
  • Impacto directo en su entorno cercano, especialmente en Juanita.
  • Estigmatización explícita del cuarteto como género.

En conjunto, su testimonio ilumina un aspecto menos explorado de ese período: la persecución cultural como forma de disciplinamiento social. A través de su voz, emerge no solo la memoria de un artista, sino también la de un género que, en ese contexto, fue señalado, marginado y reprimido. Sin embargo, también queda en evidencia su capacidad de resistencia, sostenida en la convicción de que la música podía —y puede— ofrecer un instante de alivio incluso en los momentos más oscuros.