La conmoción generada por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba y las multitudinarias marchas de Ni Una Menos realizadas en distintas ciudades del país volvieron a colocar la problemática de la violencia de género en el centro de la agenda pública. En ese contexto, diversas figuras del ámbito político, social y mediático expresaron sus opiniones y reflexiones sobre una problemática que continúa interpelando a la sociedad argentina.
Entre quienes se pronunciaron estuvo Mario Pergolini, que abordó el tema durante una emisión de Otro día perdido, programa que se emite por El Trece. Sin embargo, sus declaraciones no pasaron inadvertidas. Lejos de generar consenso, despertaron una fuerte reacción por parte de la periodista María Julia Oliván, quien decidió responder públicamente y recordar experiencias personales vinculadas a los años en los que compartió espacios laborales con el conductor.
La reacción de María Julia Oliván
La periodista se expresó durante una emisión de su programa en Border Periodismo, el canal de streaming que encabeza. Mientras se desarrollaba un debate sobre el tratamiento mediático del crimen de la adolescente de 14 años, Oliván cuestionó el discurso actual de Pergolini y manifestó su sorpresa por lo que considera una profunda transformación de su imagen pública a lo largo del tiempo.
Durante su intervención, planteó que existen personas que modificaron su comportamiento o discurso con el paso de los años, aunque recordó que anteriormente habían protagonizado conductas cuestionables.
"Hay gente que se reeducó, que fue muy machista, que cometió un montón de abusos como los que se denuncian y que después mirás lo que hace", señaló antes de compartir al aire un fragmento televisivo del conductor.
Tras la reproducción del video, lanzó una observación cargada de ironía que marcó el tono de su crítica: "Sí, Mario Pergolini... hace 20 años".
El debate sobre los cambios de postura
Las declaraciones de Oliván generaron inmediatamente una discusión dentro del estudio. En ese marco, el periodista Guillermo Pardini intentó aportar una posible explicación acerca del cambio que la periodista observaba en el conductor.
"Ahora tiene una hija. Te cambia la mirada, ¿no?", planteó Pardini durante el intercambio.
Sin embargo, Oliván rechazó de manera inmediata esa hipótesis y sostuvo que la existencia de una hija no explicaba, según su experiencia personal, la diferencia entre el pasado y el presente del conductor.
"No. Yo trabajé con él cuando ya tenía una hija y no tenía esa mirada", respondió de manera categórica.
La afirmación profundizó el debate y llevó a la periodista a exponer aspectos más personales de su vínculo profesional con Pergolini.
"Fui víctima de un montón de cosas"
A medida que avanzó su descargo, Oliván explicó que su postura respecto del conductor no surge únicamente de una observación externa, sino también de situaciones que asegura haber vivido durante los años en que compartieron trabajo.
"El caso de Mario Pergolini a mí no deja de sorprenderme. Yo trabajé con él y fui víctima de un montón de cosas que no tengo ganas de contar porque pasaron varios años", afirmó.
Aunque evitó brindar detalles específicos sobre esos episodios, dejó en claro que esas experiencias continúan influyendo en la percepción que tiene actualmente del conductor y de su evolución pública.
Críticas a la construcción de determinadas figuras públicas
Con evidente malestar, Oliván amplió su cuestionamiento y apuntó contra la forma en que algunas personalidades del medio son presentadas ante la opinión pública en la actualidad.
Según expresó, le resulta difícil comprender cómo determinadas conductas del pasado parecen haber quedado relegadas o minimizadas frente a la imagen que hoy proyectan algunas figuras reconocidas.
"No puedo creer la lavada de cara que le da el medio a personas como esta, que toda la vida se mofaron de las mujeres, no trabajaban con mujeres, eran sexistas, se sobrepasaban con las mujeres, hacían chistes sobre mujeres y ahora son los grandes referentes que nos dicen cómo vivir", manifestó.
Sus declaraciones colocaron el foco no solo en Pergolini, sino también en los mecanismos mediante los cuales ciertas figuras reconstruyen su posicionamiento público con el paso del tiempo.
El reclamo por el reconocimiento y las disculpas
En el tramo final de su intervención, Oliván abordó una cuestión que consideró central cuando una persona asegura haber revisado o modificado conductas del pasado: la necesidad de asumir responsabilidades en el plano individual.
Para la periodista, los cambios personales deberían ir acompañados de gestos concretos hacia quienes pudieron haber sido afectados por comportamientos anteriores.
"Cuando vos te rehabilitás, a la persona con la que estuviste mal le decís: 'Perdoname'. Te la cruzás en un pasillo y le decís: 'Che, perdoname, mala mía'", reflexionó.
La observación funcionó como el cierre conceptual de su planteo, al vincular la transformación personal con la reparación simbólica hacia quienes pudieron resultar perjudicados.
Una frase final dirigida a Pergolini
Finalmente, María Julia Oliván concluyó su descargo con una frase directa dirigida a Mario Pergolini, dejando en claro que, según su relato, nunca recibió un gesto de reconocimiento o disculpa por parte del conductor.
"Yo me lo crucé y nunca me dijo nada".
Con esas palabras cerró una intervención que se produjo en un contexto de fuerte sensibilidad social por los debates en torno a la violencia de género, la revisión de conductas del pasado y la responsabilidad pública de las figuras mediáticas. Sus declaraciones reabrieron la discusión sobre los procesos de cambio personal, la memoria de experiencias laborales y el lugar que ocupan las disculpas y la reparación en las transformaciones que algunas personalidades afirman haber atravesado a lo largo de los años.