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La inesperada confesión de Diego Ramos sobre su alimentación: "Tenía complejos"

Entre el teatro, la exposición y la intimidad: el actor habló de sus inseguridades físicas, su relación con la comida y su mirada sobre el deseo.

29 Mayo de 2026 00.57

Mientras atraviesa una nueva etapa vinculada a la dirección teatral con la obra "Adán y Eva", Diego Ramos sorprendió al revelar aspectos profundamente personales de su vida. En una conversación distendida, el actor habló de sus antiguos complejos físicos, de su manera estricta de entender la alimentación y de cómo vive la exposición pública de un cuerpo que durante años fue tema de entrevistas y comentarios.

Una nueva etapa teatral

Actualmente, Diego Ramos se encuentra enfocado en su rol como director teatral en la obra "Adán y Eva", protagonizada por Patricia Palmer y Mario Pasik en el teatro Picadilly. Lejos de posicionarse desde una lógica de búsqueda personal del proyecto, el actor explicó que fue convocado directamente por el elenco debido al vínculo previo que existía entre ellos.

"El elenco me buscó a mí porque ya me conocían", afirmó, dejando en claro que la propuesta surgió desde la confianza artística y profesional construida a lo largo del tiempo.

La experiencia lo encuentra en un momento de madurez dentro del ambiente teatral, ocupando un lugar diferente al habitual y ampliando su recorrido artístico más allá de la actuación.

El recuerdo de "Sex" y una mirada distinta sobre la sensualidad

Durante su diálogo con Mario Pergolini en el programa "Otro día perdido", Ramos también se refirió a "Sex", la obra de José María Muscari en la que participó durante siete años y que se convirtió en una de las propuestas escénicas más comentadas por su fuerte impronta sensual y provocadora.

Sin embargo, el actor marcó una clara distancia entre el personaje y su propia personalidad. A pesar de haber integrado durante años una pieza asociada a la sexualidad explícita y al contacto corporal, aseguró que no se considera una persona particularmente sexual.

"Hay algo en el bailarín y otros artistas que son más toquetones, yo no", expresó, diferenciándose de ciertas dinámicas más expansivas o físicas dentro del ambiente artístico.

La declaración dejó ver una faceta menos conocida de Ramos: la de un hombre reservado, incluso dentro de contextos laborales donde el cuerpo y la sensualidad ocupaban un lugar central. La experiencia en "Sex", lejos de definirlo, pareció representar un trabajo interpretativo que no necesariamente coincidía con su forma de ser fuera del escenario.

Los complejos detrás de la imagen

Uno de los momentos más sinceros de la entrevista llegó cuando el actor habló de la relación que mantuvo durante años con su cuerpo. Habitualmente identificado por su imagen física y consultado en numerosas entrevistas sobre el tema, Ramos decidió mostrar una parte menos visible de su historia personal.

"Me doy algún permitido, no me molesta tanto", comentó inicialmente, dando a entender que hoy mantiene una relación más relajada con ciertos hábitos.

Sin embargo, inmediatamente reveló el trasfondo de inseguridades que lo acompañó durante mucho tiempo: "Era muy delgado, empecé a cambiar porque no podía subir de peso, incluso tenía complejos por mi delgadez, me ponía capas de ropa para parecer más voluminoso".

La confesión expuso una problemática poco mencionada en torno a los estándares físicos masculinos. Mientras muchas veces la atención pública se centra en cuerpos musculosos o atléticos, Ramos recordó una etapa marcada por la imposibilidad de aumentar de peso y por la necesidad de ocultar aquello que le generaba incomodidad.

El detalle de las "capas de ropa" reflejó el nivel de inseguridad que atravesaba en ese momento, al punto de modificar su apariencia cotidiana para construir una imagen distinta ante los demás.

La disciplina y una visión pragmática de la comida

La conversación también permitió conocer cómo el actor entiende hoy su rutina y su vínculo con la alimentación. Ramos se definió como una persona "muy metódica", una característica que atraviesa distintos aspectos de su vida.

En ese sentido, explicó que no concibe la comida desde un lugar asociado al placer o al lujo, sino desde una lógica funcional y práctica: "Comer no es un lujo para mí, es nafta para el cuerpo, lo tomo como una necesidad".

La frase sintetizó una mirada extremadamente racional sobre el cuidado físico y la rutina diaria. Para el actor, la alimentación aparece vinculada al funcionamiento del cuerpo antes que al disfrute gastronómico.

Aun así, dentro de esa perspectiva estructurada, también hubo espacio para la memoria afectiva. Ramos reveló cuál es su comida favorita y el motivo emocional detrás de esa elección.

"Mi comida favorita es el mondongo porque me remite a una época familiar ya que me gusta la comida de madres", señaló.

La referencia al mondongo no quedó solamente asociada al gusto culinario, sino también a una evocación emocional y familiar. En esa definición apareció una dimensión más íntima: la conexión entre ciertos sabores y los recuerdos de hogar, de infancia y de vínculos cercanos.

Entre la exposición y la sinceridad

Las declaraciones de Diego Ramos dejaron al descubierto un contraste permanente entre la imagen pública y la experiencia personal. Durante años, su cuerpo fue observado, comentado y convertido en tema de conversación mediática. Sin embargo, detrás de esa exposición existían inseguridades, hábitos estrictos y una relación meticulosa con la alimentación y el propio aspecto físico.

Su paso por "Sex", su presente en "Adán y Eva" y sus confesiones sobre los complejos por la delgadez construyeron el retrato de un artista que, más allá de la trayectoria y la visibilidad, todavía conserva una mirada profundamente introspectiva sobre sí mismo.

Entre la disciplina, los recuerdos familiares y la incomodidad que alguna vez le generó su físico, Ramos mostró una versión menos conocida de su historia: la de alguien que aprendió a convivir con sus propios límites y percepciones mientras continuaba desarrollando una extensa carrera artística.