Luciano Castro reside actualmente en un centro de salud de la provincia de Entre Ríos tras tomar una decisión personal vinculada a su bienestar emocional. El intérprete confirmó su ingreso a la institución Vida Sana para comenzar un proceso de recuperación programado, en un contexto atravesado por cambios profundos en su vida privada.
La determinación coincidió con la finalización de su vínculo sentimental con Griselda Siciliani y con la posterior difusión de audios privados, un episodio que intensificó la atención pública sobre su intimidad. La suma de estos acontecimientos derivó en un escenario de alta exposición mediática, que el actor decidió enfrentar con una pausa deliberada.
La aparición de un registro fotográfico desde el interior del establecimiento generó una reacción inmediata en el entorno del artista. En ese marco, el protagonista de numerosas ficciones argentinas optó por un aislamiento temporal, con el objetivo de encontrar paz y descanso frente a las últimas semanas de intensa cobertura periodística.
Las declaraciones tras la internación
Lejos de las especulaciones, Castro buscó fijar su propia versión de los hechos. El motivo principal de su internación, según expresó, reside en su deseo de sanación y equilibrio personal.
Para terminar con los rumores sobre su estado, el actor envió una serie de mensajes privados a Moria Casán, figura central del medio televisivo y conductora en eltrece. "Vengo a sanar", afirmó el intérprete en ese intercambio.
El tema fue presentado por la panelista Nazarena Di Serio en el programa La mañana con Moria, donde se explicó que el actor buscó un momento de pausa y descanso. Casán leyó al aire las palabras del protagonista frente a las cámaras y compartió el contenido del mensaje: "Me interné porque quiero estar bien".
Además, reveló un fragmento significativo del diálogo: "A mí me dijo 'vos sos la voz para decir esto porque a vos la gente te quiere, te respeta y yo te amo y te admiro. No hablé nunca con nadie y no hay nada que haya dicho con respecto a lo que yo vengo a sanar'".
Estas declaraciones funcionaron como una ratificación pública de la voluntad del actor de asumir su proceso desde la transparencia, pero bajo sus propios términos.

Críticas al "amarillismo" y necesidad de resguardo
En sus mensajes, Castro manifestó un profundo malestar por el tratamiento mediático de sus temas privados. El actor calificó la situación como un "amarillismo" y denunció burlas hacia su persona, marcando así su descontento con la forma en que se abordaron los episodios recientes.
Ante ese escenario, el intérprete decidió que "necesita sacarse fantasmas", expresión que sintetiza la carga emocional que lo llevó a tomar esta determinación. La conductora fue categórica al aclarar que la internación surgió por voluntad propia: "Es una decisión que tomó él".
Este punto resulta central para comprender el contexto del ingreso a la institución. No se trata de una medida impuesta ni de una situación de urgencia externa, sino de un acto consciente orientado a su bienestar.
Durante su estadía, el actor aprovecha los breves momentos en los que tiene acceso a su teléfono celular para comunicarse con su círculo de confianza. En ese intercambio constante con su entorno más cercano, sostiene que su objetivo máximo es "estar bien con sus hijos", frase que revela la prioridad emocional que guía su proceso.
Acompañamiento y entorno cercano
En el establecimiento, Castro no atraviesa este proceso en soledad. Lo acompaña Julián Sierra, actor y bailarín, con quien comparte este período de recuperación. Ambos colegas se brindan apoyo mutuo, configurando un espacio de contención dentro del marco institucional.
El acompañamiento de Sierra refuerza la idea de que la internación no responde a un aislamiento absoluto, sino a una búsqueda de equilibrio en un entorno cuidado, con respaldo profesional y afectivo.
La palabra de Griselda Siciliani
En paralelo, Moria Casán también dialogó con Griselda Siciliani sobre este proceso. Según relató, la actriz sostuvo que "no tiene nada que ver con esto, que le desea lo mejor y está enfocada en su trabajo".
La aclaración introduce un elemento clave en el análisis del contexto: si bien la internación coincidió temporalmente con la finalización del vínculo sentimental y la difusión de audios privados, Siciliani expresó de manera explícita que no existe relación directa con la decisión del actor.
Un proceso en primera persona
La internación de Luciano Castro en Vida Sana, en la provincia de Entre Ríos, se configura así como un proceso elegido en primera persona, atravesado por la necesidad de recuperar estabilidad emocional tras semanas de exposición pública.
En medio de la atención pública, el actor eligió el silencio estratégico y la comunicación acotada, delegando su palabra en una figura de confianza. En esa decisión se condensa el sentido de su presente: una pausa consciente, en busca de equilibrio y recuperación.