Úrsula Corberó y el Chino Darín mostraron por primera vez la carita de su hijo
A nueve días del nacimiento de su hijo Dante, la actriz compartió una fotografía cargada de emoción y significado. El gesto confirmó el comienzo de una transformación vital atravesada por la felicidad, la distancia y la decisión consciente de priorizar el bienestar familiar.

Este miércoles, Úrsula Corberó conmovió a sus seguidores al publicar en sus historias una fotografía de una ternura innegable. La imagen retrata a su pareja, el actor argentino Chino Darín, sentado y sin ropa en la parte superior del cuerpo, sosteniendo en brazos a su hijo recién nacido, Dante.

Tomada apenas nueve días después del nacimiento, la escena captura un instante profundamente íntimo. La mirada de Darín, fija en el pequeño, transmite una felicidad serena y una emoción palpable que no necesita mayores artificios. La fotografía no solo exhibe el primer contacto pleno entre padre e hijo, sino que condensa la transformación que atraviesa la pareja.

Sobre la imagen, Corberó escribió una frase sencilla pero contundente: "Hola papi". Dos palabras que sintetizan el nuevo vínculo, la asunción del rol paterno y el comienzo de una etapa inédita para ambos. En esa brevedad se cifra la magnitud del acontecimiento.

El nacimiento de Dante: una noticia celebrada a ambos lados del Atlántico

Dante, el primer hijo de la pareja, nació en Barcelona el pasado 9 de febrero. Su llegada fue celebrada tanto por seguidores como por medios de comunicación en Europa y América Latina, en particular por tratarse de una de las parejas más queridas del ambiente artístico.

El nacimiento marcó el inicio de una nueva etapa en la vida de Corberó y Darín. Desde el primer instante, la noticia generó revuelo. No solo por la popularidad de ambos, sino también porque la llegada del niño estuvo rodeada de una discreción poco habitual en el mundo del espectáculo.

En un contexto en el que la exposición suele ser moneda corriente, la pareja optó por manejar con cautela los tiempos y las formas de la comunicación. La expectativa creció, alimentada por el silencio y la reserva en torno a la identidad y el nombre del bebé.

La experiencia transformadora de la paternidad

Poco después del nacimiento en Barcelona, Chino Darín aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid. Allí, visiblemente emocionado, compartió con la prensa sus primeras impresiones como papá primerizo.

Sus palabras reflejaron la intensidad del momento: "Me quiero matar, pero soy muy afortunado, pensé que no podía venir, logré estar en el parto. Una experiencia gloriosa y transformadora a nivel vital. Le agradezco a Úrsula y a Dante".

La declaración fue directa y espontánea. El actor puso en primer plano el impacto de la paternidad, describiéndola como una experiencia "gloriosa y transformadora". El hecho de haber podido estar presente en el parto —cuando temía no llegar a tiempo— adquirió para él un valor determinante.

Sin embargo, la felicidad convive con una cuota inevitable de tristeza. Sus compromisos laborales en Buenos Aires lo obligan a separarse de su familia en los primeros días de vida de Dante. Esa distancia, inminente y prolongada, condiciona el disfrute pleno de la experiencia.

Darín lo expresó con honestidad: "Tuve la oportunidad de interactuar con él estos dos días y fue para mí una experiencia increíble."

En esas palabras se percibe tanto el entusiasmo como la conciencia de lo efímero del tiempo compartido antes de su partida.

La decisión sobre el lugar de nacimiento

El lugar del nacimiento no fue una cuestión azarosa. La pareja analizó distintas posibilidades, teniendo en cuenta los compromisos laborales de Darín, que lo mantendrían lejos durante un tiempo prolongado.

Finalmente, la opción de Barcelona, ciudad natal de Úrsula Corberó, se impuso con claridad. El actor explicó la decisión con una frase que revela la lógica que la sustentó: "Entendí que el chico nace donde la madre quiere y me pareció bien así, que ella se sintiese cómoda."

El bienestar de Corberó fue el eje central de la elección. Más allá de agendas y distancias, la prioridad fue garantizar un entorno en el que la madre se sintiera contenida y segura. Ese gesto, según sus propias palabras, sentó las bases de una etapa familiar marcada por el cuidado y la consideración mutua.

Privacidad, expectativa y revelación

Durante todo el embarazo, la pareja mantuvo una política de privacidad estricta. Tanto la identidad como el nombre del niño permanecieron en reserva hasta después del nacimiento.

Este manejo discreto incrementó la expectativa y la curiosidad entre sus seguidores. En un escenario mediático acostumbrado a anuncios anticipados y primicias filtradas, Corberó y Darín eligieron controlar los tiempos de la noticia.

El momento de la revelación fue significativo: el propio Chino Darín anunció ante los medios el nombre elegido para el recién nacido, Dante. La elección del nombre y el modo en que se dio a conocer reflejan la intención de la pareja de administrar la intimidad y proteger los primeros días de vida del niño.