Volvieron a internar a Chiche Gelblung a pocos días de recibir el alta
El periodista de 82 años regresó a observación médica apenas días después de haber sido dado de alta tras una internación de 29 días. Su cuadro inicial incluyó una trombosis en el tobillo, una prolongada estadía en terapia intensiva y una cirugía que logró evitar la amputación de una pierna.

A pocos días de haber abandonado el Sanatorio Mater Dei y de haber retomado parcialmente sus actividades públicas, Chiche Gelblung volvió a ser internado. Según confirmaron fuentes cercanas a Teleshow, el periodista de 82 años permanece en la guardia bajo observación médica para controlar una serie de valores que no dieron bien.

La noticia se conoció apenas después de que Gelblung protagonizara una emotiva reaparición pública tras atravesar una de las situaciones más delicadas de su vida. El reingreso al centro médico ocurre luego de una extensa internación que se prolongó durante casi un mes y que, según el propio conductor relató en distintas entrevistas, lo enfrentó a un escenario límite en el que estuvo en riesgo no solo una de sus piernas, sino también su vida.

El episodio vuelve a colocar el foco sobre el estado de salud del periodista, quien recientemente había expresado sentirse recuperado y con renovadas energías luego de superar una compleja intervención médica.

Una internación que se extendió durante 29 días

El cuadro que derivó en la prolongada internación comenzó con una trombosis en el tobillo. A esa situación se sumó una caída previa sufrida en su domicilio, que le provocó un golpe en el ojo izquierdo. Lo que inicialmente parecía un problema controlable fue agravándose con el paso de los días hasta requerir una atención médica de alta complejidad. La evolución del cuadro obligó a su ingreso en terapia intensiva y a la realización de procedimientos destinados a preservar la circulación en una de sus piernas.

Durante ese proceso, los médicos le colocaron dos stents, una intervención que resultó determinante para evitar consecuencias aún más graves.

Tras permanecer 29 días internado, Gelblung recibió el alta médica el 15 de junio, fecha que marcó el cierre de una etapa extremadamente difícil y el comienzo de una recuperación que parecía encaminarse favorablemente.

El regreso a la televisión y una recepción emotiva

El mismo día en que abandonó el sanatorio, el periodista decidió regresar a los medios de comunicación. Su reaparición se produjo en los estudios de Crónica TV, donde llegó en silla de ruedas y fue recibido por compañeros de trabajo y por El Presto. Allí le organizaron un recibimiento con aplausos y un brindis que reflejó la emoción generada por su recuperación.

Además, también volvió a mostrarse en sus espacios televisivos, participando en el programa 70 20 Hoy, emitido por El Nueve, y en Chiche en vivo, por Net TV.

En esas apariciones públicas habló abiertamente sobre la experiencia que acababa de atravesar y aseguró sentirse recuperado. Incluso manifestó que había salido de la internación con diez años menos de energía encima, una frase que reflejaba el alivio y el optimismo que experimentaba después de semanas de incertidumbre.

"Estás golpeando las puertas del cielo"

Tan solo la noche anterior a conocerse su nueva internación, Gelblung había mantenido una extensa conversación con Mercedes Cordero en el ciclo 70 20 Hoy de Canal 9. Durante la entrevista repasó en detalle los 29 días que pasó internado y recordó especialmente una frase que escuchó al ingresar al sanatorio y que, según confesó, aún le genera indignación.

Relató que el primer médico que lo atendió lo recibió diciéndole: "Estás golpeando las puertas del cielo". La expresión lo impactó profundamente porque no se percibía en una situación tan extrema. Según explicó, sintió que le estaban anunciando un desenlace inevitable y reaccionó preguntando si le estaban hablando de su vida o de una pierna.

La respuesta fue contundente: el profesional se refería a su vida. "Cuando el tipo me recibe así, digo: a la mierda, debo estar complicado entonces", recordó durante la entrevista.

Con el paso del tiempo, la molestia por aquel episodio no desapareció. Gelblung sostuvo que nadie debería dirigirse a un paciente en esos términos y cuestionó que el médico nunca volviera a presentarse una vez que su evolución fue favorable.

"No tengo perdón para ese tipo", afirmó. También expresó que el profesional debería haber regresado para reconocer que se había equivocado.

La batalla dentro del quirófano

Uno de los relatos más impactantes de su testimonio estuvo vinculado a la cirugía que permitió salvar su pierna.

Según contó, mientras él permanecía en el quirófano se desarrollaba una discusión simultánea entre dos equipos médicos. Por un lado, un cirujano vascular intentaba salvar el pie. Por otro, un traumatólogo evaluaba la posibilidad de amputarlo. Gelblung recordó que el debate ya no giraba únicamente en torno al pie, sino sobre la posibilidad de perder parte o la totalidad de la pierna.

Antes de ingresar a la operación ya había asumido esa posibilidad y se la había comunicado a su esposa. "Yo creo que se va a perder el pie, pero si es el precio para que salgan las cosas bien, vamos", había dicho.

La intervención se realizó bajo sedación, aunque permaneció consciente durante gran parte del procedimiento. Según relató, pudo sentir cómo la arteria comenzaba a abrirse y cómo el dolor que lo había acompañado durante toda la internación empezaba a desaparecer.

El alivio y una nueva mirada sobre la vida

Gelblung describió la desaparición del dolor como una sensación imposible de olvidar. Explicó que había ingresado a la cirugía soportando un sufrimiento permanente y que, a medida que avanzaba el trabajo del cirujano vascular, percibía que estaba ganando la batalla.

Al finalizar el procedimiento, le dijo al profesional identificado como el doctor Perdo: "Loco, ganamos". La emoción del momento quedó reflejada en sus palabras. Aseguró que no podía creer la transformación que estaba experimentando y destacó que actualmente ya no siente aquel dolor que lo acompañó durante semanas.

Durante la entrevista también reflexionó sobre la fe y el sentido de la vida. Explicó que no la entiende desde una perspectiva religiosa, sino como una forma de agradecimiento hacia la vida y hacia las personas que lo acompañaron durante la internación.

En ese contexto mencionó al psiquiatra Viktor Frankl y a su libro El hombre en busca de sentido, una obra que, según señaló, modificó profundamente su manera de comprender la existencia.

Cuando Mercedes Cordero le preguntó qué era lo que más disfrutaba después de haber atravesado semejante experiencia, la respuesta fue inmediata y contundente: "Estar vivo. La verdad que lo que más disfruto es eso".

Ahora, tras este nuevo ingreso al centro médico para permanecer en observación, la atención vuelve a centrarse en la evolución de su estado de salud, apenas días después de haber protagonizado una recuperación que él mismo definió como una verdadera victoria.