La misión Artemis II escribió una nueva página en la historia de la exploración espacial al convertirse en la primera travesía tripulada en más de medio siglo en rodear la Luna y observar directamente su lado oculto. Durante el lunes 6 de abril, la nave Orion, con cuatro astronautas a bordo —tres integrantes de la NASA, entre ellos una mujer, y un representante de la Agencia Espacial de Canadá— completó el esperado sobrevuelo lunar y permitió captar las primeras imágenes humanas de esa región.
Detrás de la cara visible de la Luna, la que desde la Tierra aparece plateada y cubierta por manchas oscuras y cráteres, se extiende una zona mucho menos conocida: la cara oculta, también llamada de manera popular "lado oscuro". Hasta ahora, ese territorio solo había sido relevado por dispositivos científicos y satélites no tripulados. Esta vez, por primera vez en la historia, fueron ojos humanos los que la contemplaron en directo.
Las imágenes divulgadas por la NASA muestran un disco lunar en el que la cara visible aparece hacia la derecha, reconocible por sus manchas oscuras, mientras que en el sector inferior izquierdo se distingue la cuenca Orientale, un gigantesco cráter de casi 1.000 metros de ancho, que se prolonga hacia la zona que no puede observarse desde nuestro planeta.
El lado oculto: oscuridad total y un relieve distinto
Uno de los momentos más impactantes del viaje ocurrió cuando Orion pasó por detrás del satélite. Durante 40 minutos, tal como estaba previsto, la tripulación quedó totalmente incomunicada con el centro de control, ya que la Luna bloqueó la señal con la red terrestre. Ese aislamiento fue parte del plan de vuelo y coincidió con el ingreso a la región más enigmática del satélite.
Tras la histórica maniobra, Victor Glover, uno de los astronautas, describió la experiencia con una frase contundente: "Es como un muro totalmente negro", una definición que resume la impresión visual que generó la cara oculta.

Desde el interior de la cabina, la sensación también fue singular. Los tripulantes señalaron que "hay mucha oscuridad en la cabina", al tiempo que se convertían en los primeros humanos en observar en forma directa esa región lunar.
Cómo es el paisaje de la cara oculta
Según las observaciones realizadas por la tripulación, y en línea con lo que ya habían detectado misiones automáticas previas, el lado oculto presenta un terreno rugoso, colmado de cráteres y sin las grandes planicies de lava solidificada que caracterizan a la cara visible.
Los astronautas añadieron detalles visuales especialmente llamativos:
- Relieve abrupto y extremadamente craterizado
- Ausencia de grandes mares lunares
- Tonos marrones y verdes en zonas elevadas
- Una formación que describieron como similar a un "pastel"
La astronauta Christina Koch resumió la impresión del momento con una observación que refuerza el carácter inédito del sobrevuelo: "Hay algo en tus sentidos que te dice que no es la Luna que estoy acostumbrada a ver".

Tecnología para inmortalizar un hito
Para registrar esta travesía histórica, la misión Artemis II llevó un importante equipamiento fotográfico a bordo. Entre los dispositivos utilizados se encuentran:
- 4 cámaras GoPro Hero 11
- 2 Nikon D5
- 4 iPhone 17 Pro Max
Este conjunto permitió capturar en alta resolución las imágenes del lado oculto, así como las distintas etapas del sobrevuelo. Además del valor visual y simbólico de las fotografías, la misión consiguió otro hito: rompió el récord de mayor distancia alcanzada por seres humanos respecto de la Tierra, superando la marca establecida por Apolo 13.
Un paso decisivo en el programa Artemis
La histórica visita al lado oculto de la Luna no solo aporta imágenes inéditas, sino que consolida a Artemis II como una misión clave dentro del regreso humano al entorno lunar.
El paso de Orion por esa región desconocida dejó una certeza científica y visual: la cara oculta es un mundo completamente distinto al hemisferio que acompaña las noches terrestres, con un paisaje más áspero, oscuro y radicalmente diferente, ahora observado y documentado por seres humanos por primera vez en esta nueva era de exploración.