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Confirman en Teherán que el nuevo líder supremo de Irán está desfigurado

Mojtaba Khamenei continúa fuera de la vista pública desde el ataque que mató a su padre y lo dejó con graves secuelas físicas. Fuentes cercanas aseguran que sigue lúcido, participa en decisiones clave y monitorea la guerra y las negociaciones con Washington.

Mojtaba Khamenei
Mojtaba Khamenei

12 Abril de 2026 07.20

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, continúa recuperándose de las graves lesiones faciales y en las piernas sufridas durante el ataque aéreo que acabó con la vida de su padre, el ayatollah Ali Khamenei, al comienzo de la guerra, según informaron a Reuters tres personas cercanas a su círculo más íntimo.

De acuerdo con esos testimonios, el rostro de Khamenei quedó desfigurado tras el bombardeo contra el complejo del líder supremo en el centro de Teherán, mientras que también padeció una lesión de consideración en una o ambas piernas. A pesar de ello, las fuentes sostienen que el dirigente de 56 años se encuentra en recuperación y conserva la lucidez mental, un aspecto central en medio de uno de los momentos más delicados para la república islámica en décadas.

Hasta el momento, la población iraní solo lo ha visto a través de carteles instalados por el régimen en las calles, ya que desde el ataque no se difundieron fotografías, videos ni grabaciones de audio suyas.

Participación en decisiones clave 

Pese a la gravedad de las heridas, dos de las fuentes citadas indicaron que Mojtaba Khamenei continúa participando en reuniones con altos cargos mediante audioconferencias, manteniendo injerencia directa en la toma de decisiones sobre asuntos estratégicos, entre ellos:

  • La conducción de la guerra
  • Las negociaciones con Washington
  • La postura frente a las conversaciones de paz
  • La gestión de temas internos sensibles

La cuestión sobre si su estado físico le permite gobernar emerge en un contexto particularmente crítico, con el inicio en Islamabad, capital pakistaní, de las conversaciones de paz con Estados Unidos, un proceso que se desarrolla bajo máxima tensión regional.

Reuters aclaró que no pudo verificar de manera independiente la descripción realizada por las fuentes, mientras que la misión de Irán ante las Naciones Unidas no respondió consultas sobre la gravedad de las lesiones ni sobre los motivos de la prolongada ausencia pública del líder.

El ataque que cambió la sucesión

Khamenei resultó herido el 28 de febrero, durante el primer día de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, en el ataque que mató a su padre, quien había gobernado Irán desde 1989.

En ese mismo bombardeo también murieron otros miembros de su familia, su esposa, su cuñado y su cuñada.

La posterior designación de Mojtaba como sucesor quedó formalizada el 8 de marzo, aunque desde entonces su paradero, su estado real de salud y su capacidad efectiva de mando permanecen envueltos en un profundo hermetismo.

Sin una declaración oficial iraní sobre la magnitud de sus lesiones, uno de los pocos indicios públicos surgió cuando un presentador de televisión lo definió como "janbaz", término reservado para los gravemente heridos en la guerra.

Un poder condicionado

Dentro del sistema teocrático iraní, el poder supremo recae en el líder supremo, quien supervisa al presidente electo y dirige instituciones paralelas, entre ellas la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, el escenario actual parece exhibir una dinámica diferente. Según el investigador Alex Vatanka, del Middle East Institute, más allá de la gravedad de sus heridas, es improbable que el nuevo e inexperto líder logre ejercer el poder absoluto que consolidó su padre durante décadas.

La Guardia Revolucionaria, que tuvo un papel determinante en su ascenso tras el asesinato de Ali Khamenei, se ha transformado en la voz dominante en las decisiones estratégicas durante la guerra, desplazando parte del peso político que históricamente concentró la figura del líder supremo.

La expectativa por su reaparición

Una de las personas cercanas al círculo de Khamenei indicó que podrían difundirse imágenes del líder supremo dentro de uno o dos meses, e incluso no se descarta una aparición pública en ese plazo. No obstante, las tres fuentes remarcaron que cualquier exposición dependerá de dos factores decisivos:

  • La evolución de su salud
  • La situación de seguridad

Hasta que eso ocurra, las definiciones públicas sobre la postura bélica de Irán, la diplomacia regional, las negociaciones de alto el fuego y los disturbios internos seguirán en manos de otros altos cargos del régimen, mientras la figura de Mojtaba Khamenei continúa siendo un símbolo de poder rodeado de incógnitas.