El conflicto en Medio Oriente ingresó este lunes en una nueva fase de máxima tensión con la puesta en marcha del bloqueo de Estados Unidos sobre los puertos y zonas costeras de Irán, una decisión anunciada por el presidente Donald Trump luego del fracaso de las negociaciones de alto el fuego con Teherán durante el fin de semana.
La operación comenzó a las 14 GMT, equivalentes a las 11 de la Argentina, después de que el Comando Central estadounidense (Centcom) informara que la medida alcanzaría a todas las embarcaciones que entren o salgan de puertos iraníes, sin importar su bandera. Al mismo tiempo, Washington aclaró que continuará habilitado el tránsito de buques entre destinos no iraníes a través del estrecho de Ormuz, en un intento por evitar una interrupción total del paso marítimo.
La decisión de Washington
El endurecimiento de la postura norteamericana quedó explicitado en un mensaje difundido por Trump en Truth Social, donde aseguró que la Marina iraní está "completamente aniquilada" y lanzó una advertencia directa sobre la ejecución del bloqueo.
Según afirmó, cualquier embarcación que se acerque a la zona restringida será "eliminada" de inmediato, bajo un esquema operativo similar al que Estados Unidos utiliza en la lucha contra el narcotráfico marítimo. El mandatario describió ese método como "rápido y brutal", en una señal de fuerte presión militar y política.
En ese mismo mensaje, el presidente norteamericano sostuvo que el 98,2% de las drogas que ingresaban al país por vía marítima han sido detenidas, un dato con el que buscó reforzar la eficacia del sistema que ahora traslada al Golfo.
El fracaso diplomático y el nuevo escenario
La decisión fue tomada tras el fracaso de las conversaciones celebradas en Pakistán entre Washington y Teherán, consideradas las más relevantes entre ambos países desde la Revolución Islámica de 1979. El diálogo terminó sin acuerdo y dejó abierto un escenario de confrontación directa, con un punto central de desacuerdo: el programa nuclear iraní.
Los reclamos de Estados Unidos incluyen:
- abandono del enriquecimiento de uranio
- desmantelamiento de las principales instalaciones nucleares
- control internacional sobre el material nuclear iraní
Desde Teherán, en cambio, rechazaron esas exigencias y acusaron a Washington de imponer condiciones excesivas.
Impacto inmediato en Ormuz y en el petróleo mundial
El anuncio tuvo consecuencias inmediatas sobre el ya delicado equilibrio marítimo en la región. De acuerdo con reportes del sector, el tráfico en el estrecho de Ormuz volvió a frenarse, luego de una leve recuperación posterior al alto el fuego. Antes del inicio de la guerra, entre 100 y 135 embarcaciones cruzaban diariamente el estrecho. En los últimos días, sin embargo, apenas unas pocas decenas habían retomado el tránsito, y con el nuevo bloqueo ese flujo volvió a paralizarse.
La medida apunta a incrementar la presión sobre Irán, que continuó exportando petróleo pese al conflicto, en varios casos mediante circuitos informales destinados a evadir sanciones. Además, busca erosionar la influencia de Teherán sobre una vía estratégica por donde, antes del inicio de las hostilidades a fines de febrero, circulaba cerca del 20% del petróleo mundial.
El impacto en los mercados fue inmediato:
- el crudo estadounidense subió 8%
- el Brent avanzó 7%
- se profundizó el temor a una nueva disrupción del suministro energético global
También quedaron nuevamente bajo foco el estrecho de Bab al Mandeb y Ormuz, dos pasos centrales para el comercio energético y marítimo internacional.
La respuesta iraní
Desde Teherán, la reacción fue inmediata. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió tras regresar de Pakistán que habrá represalias si el bloqueo se implementa plenamente. "Si ustedes pelean, nosotros pelearemos", afirmó.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria aseguró que el estrecho de Ormuz permanece bajo "control total" de Irán y advirtió que cualquier embarcación militar recibirá una "respuesta contundente", aunque sostuvo que el tránsito civil sigue habilitado.
La incertidumbre también alcanza al alto el fuego vigente hasta el 22 de abril, cuyo futuro quedó envuelto en dudas tras el colapso de las negociaciones. Pese a ello, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmó que la tregua "se mantiene", más allá de incidentes y tensiones recientes.
Israel respalda la ofensiva y crece la tensión regional
En medio de la escalada, Trump endureció aún más su discurso y amenazó con atacar infraestructura civil iraní si no hay concesiones. "En medio día no les quedaría un solo puente en pie", advirtió.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la postura de Washington y sostuvo que Irán incumplió las condiciones de las negociaciones. "Apoyamos esta postura firme", afirmó, al confirmar que existe una coordinación estrecha con Estados Unidos.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero, ya dejó miles de muertos y severos daños en infraestructura en varios países de la región. En este nuevo capítulo, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el epicentro de una crisis de alcance global, con efectos directos sobre la seguridad regional, el comercio marítimo y la estabilidad del mercado energético internacional.