Irán denunció este lunes que su instalación de enriquecimiento de uranio en Natanz fue blanco de varios ataques aéreos realizados por Estados Unidos e Israel, en una afirmación que contradice de manera explícita las declaraciones del director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi.
El encargado de formular la acusación fue el embajador de Irán ante el OIEA, Reza Najafi, quien habló ante los medios en la sede del organismo en Viena, donde se desarrolla una sesión especial de la Junta de Gobernadores convocada a solicitud de Rusia. Según sostuvo, los ataques estuvieron dirigidos contra las "instalaciones nucleares pacíficas" de Irán, las cuales —remarcó— operan bajo estrictas salvaguardias.
La declaración de Najafi entra en contradicción con lo expresado por Grossi, quien aseguró que "hasta ahora" no existen "indicios" de que las instalaciones nucleares en Irán hayan sido dañadas.
Natanz: el epicentro del programa de enriquecimiento
Cuando fue consultado específicamente sobre qué instalación había sido alcanzada, Najafi respondió de manera directa: "Natanz".
La instalación de Natanz se encuentra aproximadamente a 220 kilómetros al sur de Teherán y es conocida por albergar laboratorios tanto en superficie como subterráneos. En ese complejo se desarrolla la mayor parte del enriquecimiento de uranio de Irán.
Antes del inicio de la guerra, el OIEA había indicado que en Natanz se utilizaban centrifugadoras avanzadas para enriquecer uranio hasta un 60%, un nivel que se encuentra a un corto paso técnico del 90%, considerado de grado armamentístico. Además, se estima que parte del material de enriquecimiento estaba presente en el lugar durante los ataques del pasado mes de junio.
Los antecedentes de junio
La situación en Natanz ya había sido objeto de informes previos. El edificio principal de enriquecimiento en superficie, conocido como la Planta Piloto de Enriquecimiento de Combustible, fue severamente dañado en un ataque israelí el 13 de junio. En ese momento, Grossi indicó que la instalación había quedado "funcionalmente destruida" y que también se registraron daños considerables en las salas subterráneas que albergan centrifugadoras.
Posteriormente, el 22 de junio, un ataque de Estados Unidos alcanzó las instalaciones subterráneas de Natanz con bombas antibúnker, lo que probablemente destruyó lo que quedaba operativo.
Estos antecedentes otorgan un marco técnico y cronológico a las acusaciones formuladas por Najafi en la sesión especial de la Junta de Gobernadores.
La posición del OIEA
Durante su intervención ante la Junta, Grossi reiteró que "hasta ahora" no se han detectado daños en las instalaciones nucleares de Irán, incluyendo:
La central nuclear de Bushehr.
El Reactor de Investigación de Teherán.
Asimismo, explicó que el OIEA continúa intentando comunicarse con las autoridades iraníes responsables de la regulación nuclear. Sin embargo, hasta el momento no ha recibido respuesta, debido a las limitaciones en las comunicaciones generadas por el conflicto.
En paralelo, el director del organismo instó a la contención militar, advirtiendo que Irán y otros países de la región que han sido blanco de ataques cuentan con instalaciones nucleares operativas, lo que incrementa la amenaza para la seguridad nuclear. Pese al contexto, subrayó que hasta ahora no se ha registrado un aumento en los niveles de radiación por encima de lo habitual en los países vecinos a Irán.
Acusaciones políticas y llamado a condena
En su exposición, Najafi fue más allá de la denuncia técnica y lanzó críticas directas. Acusó a Estados Unidos de utilizar "engaño y desinformación para invadir otros países" y señaló al expresidente Donald Trump como quien habría iniciado la guerra.
El embajador calificó los ataques contra Irán como "ilegales, criminales y brutales" e instó a los miembros de la Junta de Gobernadores del OIEA a condenar estos actos de manera categórica.
El cruce de declaraciones expone una profunda divergencia entre la versión iraní y la evaluación preliminar del organismo internacional. Mientras Teherán sostiene que su infraestructura nuclear pacífica ha sido atacada, el OIEA afirma que, hasta el momento, no existen indicios de daños verificados en las instalaciones nucleares del país.
En ese contraste se juega no solo la interpretación de los hechos recientes en Natanz, sino también la estabilidad de un escenario regional donde las instalaciones nucleares operativas se convierten en un factor crítico de seguridad internacional.