La NASA lanzó el domingo al espacio su nuevo telescopio Roman, un observatorio de última generación que tendrá como objetivo elaborar un nuevo "Atlas del Universo" y aportar respuestas a algunos de los mayores misterios de la física. Entre los principales interrogantes que buscará abordar se encuentran la materia oscura, la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja.
El despegue se realizó esta mañana desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en el sureste de Estados Unidos. El aparato fue puesto en órbita a las 07:26 locales, equivalentes a las 8:26 de la Argentina, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, según la retransmisión en video de la agencia espacial estadounidense.
La misión representa un nuevo paso en la exploración del cosmos por la magnitud del relevamiento que podrá realizar. Roman contará con un campo de visión 100 veces mayor que el del histórico telescopio Hubble, una capacidad que podría incluso desafiar la comprensión actual sobre el funcionamiento del universo.
Un viaje de 100 días hasta su destino
Tras su lanzamiento, el telescopio Roman iniciará un recorrido de aproximadamente un centenar de días hasta alcanzar su destino final. El observatorio se instalará en una zona gravitacionalmente estable ubicada entre el Sol y la Tierra, conocida como el punto de Lagrange L2.
Desde esa posición, Roman comenzará a rastrear el universo con el propósito de reunir una enorme cantidad de observaciones y datos. Sus estudios estarán dirigidos, entre otros aspectos, a profundizar el conocimiento sobre la expansión del universo, la energía oscura, los mundos que orbitan otras estrellas y los fenómenos vinculados con la observación infrarroja.
La NASA ha señalado que durante los últimos 5 o 10 años surgieron indicios de que el denominado "modelo estándar" del universo no es del todo correcto. Estas dudas se relacionan con discrepancias detectadas en torno a la constante de Hubble.
En ese contexto, la expectativa sobre el nuevo observatorio es elevada. Según lo planteado, es muy probable que Roman demuestre que el modelo estándar está equivocado, a partir de la información que pueda obtener durante sus observaciones.
El mayor mapeo de la Vía Láctea
Una de las capacidades que distingue a Roman es la velocidad y la amplitud con la que podrá observar la galaxia. De acuerdo con la NASA, un solo mes de observaciones permitirá rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de sus estrellas.
El resultado será la creación de un catálogo de dimensiones superiores a cualquiera de los existentes hasta el momento. La comparación con Hubble permite dimensionar la diferencia en las posibilidades de observación: el histórico telescopio, lanzado al espacio en 1990, necesita un siglo para mapear la galaxia.
El nuevo observatorio tendrá además uno de sus principales focos de atención en el centro de la Vía Láctea, una región que Roman rastreará cada 12,5 minutos. Esa frecuencia permitirá sostener un seguimiento continuo dentro de una de las zonas centrales de su programa científico inicial.
Más de 2.000 millones de galaxias bajo observación
La magnitud de la misión también se refleja en la cantidad de objetos que podrá estudiar. Roman observará más de 2.000 millones de galaxias, una tarea que permitirá realizar mediciones sobre la expansión del universo.
El telescopio también contribuirá a la búsqueda de nuevos mundos fuera del sistema solar. Gracias a sus instrumentos, podría ayudar a descubrir hasta 40 veces más exoplanetas de los que se conocen hoy.
Entre sus herramientas se encuentra un coronógrafo, diseñado para cancelar el brillo de las estrellas y permitir la obtención de imágenes de los planetas que se encuentran próximos a ellas.
Con este nivel de observación, hallazgos que hasta ahora representan fenómenos especialmente destacados podrían convertirse en parte habitual de los registros científicos. Entre ellos se encuentran:
- Agujeros negros aislados.
- Estrellas de neutrones.
- Exoplanetas con discos.
La diferencia con Hubble y James Webb
La principal diferencia de Roman respecto del Hubble o del James Webb, considerado el telescopio más poderoso creado por el ser humano, estará en su amplio campo de visión.
Esta característica le permitirá observar muchas más regiones del espacio al mismo tiempo. La comparación utilizada para explicar sus capacidades plantea que Hubble y James Webb permiten ver con nitidez las hojas y los pájaros en árboles lejanos, mientras que misiones como SPHERE aportan una vista panorámica del bosque entero.
Roman, en cambio, tendrá la capacidad de realizar ambas tareas a la vez: obtener una visión amplia y, al mismo tiempo, conservar la posibilidad de observar con un alto nivel de detalle.
La enorme capacidad de rastreo se traducirá también en un volumen de información sin precedentes. El telescopio transmitirá 11 terabytes de datos por día, una cantidad equivalente a descargar aproximadamente 350 películas en resolución 4K Ultra HD cada 24 horas.
La dimensión de sus imágenes también resulta difícil de representar en términos convencionales. Para desplegar una sola imagen completa del rastreo serían necesarias más de medio millón de pantallas 4K. Esa superficie equivaldría a cubrir 45 manzanas de Manhattan.
Cinco años con objetivos iniciales
El telescopio lleva el nombre de la primera astrónoma jefe de la NASA y tendrá tres objetivos iniciales durante sus primeros cinco años de actividad, de acuerdo con los expertos.
Una vez transcurrido ese período, las metas de la misión serán actualizadas en función de los descubrimientos que realice Roman. De esta manera, el desarrollo científico del observatorio quedará vinculado a los resultados que vaya produciendo durante sus primeros años de funcionamiento.
Con un campo de visión 100 veces superior al de Hubble, la capacidad de rastrear la Vía Láctea en apenas un mes, la observación de más de 2.000 millones de galaxias y una transmisión diaria de 11 terabytes de datos, Roman inicia una misión destinada a construir uno de los relevamientos más amplios del universo y a buscar nuevas respuestas sobre algunos de los interrogantes centrales de la física y la astronomía.