El Papa León XIV realizó este domingo una fuerte exhortación a abandonar el pecado y reconocer los errores cometidos dentro de la Iglesia, durante la Misa celebrada en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en el tercer día de su visita pastoral a Francia.
Ante una multitud estimada en 150.000 fieles, el Pontífice centró parte de su homilía en el llamado a la conversión y en la necesidad de que la propia Iglesia sea capaz de reconocer sus faltas. León XIV sostuvo que el mensaje de conversión que la Virgen María transmitió a Santa Bernardita también alcanza a la Iglesia durante su peregrinación terrena. En ese sentido, afirmó que la institución debe tener el valor de comenzar por sí misma.
"Para sanar las heridas profundas, las infidelidades y los errores dolorosos que han ocurrido en su seno, debemos ponernos humildemente bajo la mirada purificadora del Señor. Reconocer nuestras propias faltas es esencial para nuestro crecimiento espiritual", afirmó el Papa.
El planteo adquiere una particular dimensión en Lourdes, donde el Pontífice tiene previsto reunirse más tarde este domingo con siete víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Francia.

Lourdes y las heridas de los abusos
El encuentro privado con las víctimas se desarrollará en un lugar especialmente significativo por la historia reciente relacionada con los abusos dentro de la Iglesia.
Lourdes se encuentra entre los primeros santuarios que cubrieron las obras realizadas por el sacerdote Marko Rupnik, acusado de abusos sexuales y actualmente sometido a juicio en el Vaticano. Los mosaicos de Rupnik que decoraban la fachada de la Basílica del Rosario fueron cubiertos antes de la llegada de León XIV y, según el obispo local, permanecerán cubiertos por tiempo indefinido.
En ese contexto, el llamado del Papa a reconocer las propias faltas y sanar las heridas profundas de la Iglesia se produjo pocas horas antes del encuentro previsto con las víctimas. La jornada pastoral reúne así la celebración religiosa, la convocatoria a la conversión y un momento privado destinado a escuchar a personas afectadas por abusos cometidos por sacerdotes.
Una multitud de peregrinos frente a la gruta
León XIV celebró la Misa en una pradera ubicada al otro lado del río Gave de Pau, frente a la gruta de las apariciones, durante el tercer día de su visita a Francia, que se desarrolla entre el 25 y el 28 de septiembre. Desde distintos puntos, peregrinos de Francia y de otros lugares del mundo se congregaron en la ladera cubierta de hierba y a lo largo de las calles del santuario.
Entre la multitud se observaron personas que agitaban banderas y otras que sostenían estandartes con imágenes sagradas. También hubo numerosos peregrinos que llegaron en sillas de ruedas, una presencia especialmente vinculada con la identidad de Lourdes.
Según el Vaticano, aproximadamente 150.000 personas participaron de la Misa. El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los lugares de peregrinación católica más visitados del mundo. Fue construido en el sitio donde, según la tradición, la Virgen María se apareció a Santa Bernardita en 1858.
La relación entre Lourdes y las personas enfermas ocupa un lugar central. Muchos de los visitantes llegan al santuario para bañarse con el agua de su manantial, a la que se atribuyen propiedades curativas, o para beberla.
"Es hoy, no mañana, cuando debemos arrepentirnos"
Durante su homilía, León XIV definió como un "llamado a la conversión, a la vez tierno y urgente" una de las partes centrales del mensaje que la Virgen María confió a Bernardita.
A partir de esa referencia, el Papa insistió en que el momento del arrepentimiento no puede postergarse. "Es hoy, no mañana, cuando debemos arrepentirnos", sostuvo. El Pontífice también recurrió a las palabras de Jesús transmitidas por San Lucas para remarcar la importancia de la conversión: "Si no se arrepienten, todos perecerán".
Pero señaló que ese mensaje también permite ampliar la mirada más allá de la existencia terrenal y dirigirla hacia la perspectiva de la vida eterna. En ese punto, León XIV recordó otra de las frases atribuidas a la Virgen María durante sus apariciones a Santa Bernardita: "No te prometo que serás feliz en este mundo, sino en el otro".
El Papa vinculó esta enseñanza con una época y una sociedad que, según planteó, pueden olvidar con frecuencia esa perspectiva al estar centradas en el progreso y el bienestar material.
El pecado como obstáculo para la gracia
León XIV continuó su reflexión señalando que Jesús ya obtuvo la vida eterna mediante su sacrificio. En ese marco, afirmó que "el obstáculo para la gracia y la vida eterna —el único obstáculo para este amor— es el pecado".
Desde esa perspectiva, el Pontífice convocó a los presentes a hacer penitencia. La presentó como un acto de amor hacia Dios, pero también hacia los hermanos y hermanas que no escuchan el llamado a la conversión y cuyos pecados los conducen hacia la muerte. La penitencia apareció así vinculada con la reparación. "Queremos reparar las heridas que nuestros pecados han causado" al corazón de Dios, expresó el Papa.
El mensaje pronunciado en Lourdes tuvo de esta manera un eje doble: la conversión individual y la necesidad de que la propia Iglesia reconozca las heridas, infidelidades y errores dolorosos ocurridos en su seno.
Un mensaje especial para enfermos
Durante la celebración, León XIV también se dirigió especialmente a las numerosas personas enfermas, ancianas y con discapacidad presentes en la Misa.
El Papa afirmó que su sufrimiento, cuando es vivido con "espíritu de ofrenda", puede participar en la obra redentora que el mundo necesita. "De este modo, ustedes están verdaderamente en el corazón de la Iglesia, y su papel es insustituible", aseguró.
La referencia adquiere una particular relevancia en Lourdes, un santuario estrechamente relacionado con la presencia de personas enfermas que llegan hasta ese lugar en busca de consuelo y que participan de las prácticas vinculadas con el agua del manantial.
La jornada en Lourdes
La agenda de León XIV para este domingo se desarrolla íntegramente en Lourdes e incluye diferentes momentos de carácter pastoral y religioso.
El día comenzó con un encuentro del Papa con los obispos de Francia. Posteriormente se desarrolló la Misa dominical en la pradera del santuario, seguida por el Ángelus. La Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó la asistencia de alrededor de 150.000 fieles a la celebración.
La agenda también contempla un encuentro con enfermos y la procesión mariana con antorchas, dos actividades previstas para completar la jornada del Pontífice en el santuario.