León XIV redobla sus gestiones ante Rusia y Ucrania: ahora habló con Zelenski
Tras dialogar con Vladímir Putin, el Papa mantuvo una conversación telefónica con el presidente ucraniano para insistir en la necesidad de garantizar alimentos, asistencia médica y una evacuación segura de los civiles de la localidad de Oleshky, bajo ocupación rusa.

El Papa León XIV intensificó sus gestiones diplomáticas para intentar aliviar la tragedia humanitaria que atraviesa la ciudad de Oleshky, situada en la región de Jerson, en Ucrania, y actualmente ocupada por Rusia. Después de mantener el viernes una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, el Sumo Pontífice dialogó el lunes con el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, con el objetivo de insistir en la necesidad de establecer una tregua humanitaria que permita asistir y evacuar a la población civil.

La situación en Oleshky constituye una de las principales preocupaciones inmediatas del Papa, debido a que sus habitantes se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin vías de escape disponibles y con dificultades para acceder a los suministros esenciales. Frente a este escenario, León XIV volvió a dirigirse a las partes involucradas en el conflicto para solicitar que se garantice la llegada de alimentos y medicamentos, además de permitir la evacuación voluntaria y segura de quienes deseen abandonar la ciudad.

"Durante la conversación, el Santo Padre recordó la grave situación en la ciudad de Oleshky", en la región de Jerson, y se refirió a la solicitud de una tregua humanitaria ya presentada al presidente de la Federación de Rusia, informó Vatican News, .

Durante el contacto con Zelenski, el Pontífice expresó su esperanza de que la cooperación entre ambas partes permita el ingreso de "alimentos y ayuda médica, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil". Al mismo tiempo, reafirmó el compromiso de la Santa Sede "con el diálogo y la paz".

La nueva comunicación se inscribe en una serie de gestiones que León XIV viene desarrollando desde el comienzo de su pontificado para promover una salida negociada a la guerra. Sin embargo, la emergencia en Oleshky plantea una necesidad inmediata: conseguir condiciones que permitan asistir a quienes permanecen atrapados en una ciudad donde las posibilidades de desplazamiento se encuentran severamente restringidas.

Oleshky, una ciudad atrapada por la guerra

Ubicada en la margen izquierda del río Dniéper, en la región de Jerson, Oleshky atraviesa una situación humanitaria crítica. Según fuentes de Kiev, aproximadamente 2.000 personas permanecen en la ciudad, entre ellas unos cincuenta niños, en un contexto marcado por la falta de servicios esenciales y la imposibilidad de encontrar una salida segura.

Durante los últimos meses, los habitantes han vivido sin agua, electricidad, medicamentos ni ambulancias. Estas carencias agravan las condiciones cotidianas de una población que, además de enfrentar las consecuencias de la guerra, tiene dificultades para recibir asistencia y trasladarse hacia zonas más seguras.

El aislamiento está relacionado con la destrucción de las vías de comunicación. El puente que conectaba Oleshky con Jerson fue dinamitado en noviembre de 2022 y permanece destruido, lo que bloquea una de las principales posibilidades de salida. A esta situación se suma la presencia de minas en las carreteras que parten de la ciudad y en los pueblos circundantes.

El informe del Vaticano describe un escenario en el que no existen vías de escape disponibles para los residentes. La combinación de caminos minados, infraestructura destruida y restricciones al movimiento convierte cualquier intento de desplazamiento en un problema de extrema gravedad.

En medio de este panorama, las autoridades ucranianas acusan a las fuerzas rusas de bloquear los pasos humanitarios, mientras que Moscú responsabiliza a Kiev. Las acusaciones cruzadas dificultan el establecimiento de condiciones que permitan organizar una operación de asistencia y evacuación.

La solicitud de una tregua impulsada por León XIV busca precisamente abrir un espacio para atender las necesidades más urgentes, independientemente de las diferencias entre las partes. El objetivo es permitir que los suministros lleguen a la población y que los civiles puedan decidir voluntariamente si desean abandonar la ciudad, con garantías de seguridad.

La conversación con Putin y el pedido de una pausa humanitaria

La iniciativa del Papa para establecer contacto con Vladímir Putin fue impulsada personalmente por León XIV. Así lo declaró el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, quien señaló que la llamada constituyó una iniciativa del propio pontífice. Durante esa conversación, el Papa solicitó "una tregua que permita la llegada de alimentos y ayuda médica, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil".

El pedido fue retomado en el diálogo posterior con Zelenski, en una señal de la voluntad del Vaticano de mantener abiertos los canales de comunicación con ambos gobiernos y de insistir en una respuesta humanitaria para Oleshky. La intervención papal se apoya en la necesidad de distinguir la urgencia de proteger a la población civil de las diferencias políticas y militares que sostienen el conflicto. En este caso, la prioridad planteada por León XIV es conseguir que las personas atrapadas puedan recibir asistencia y, si así lo deciden, abandonar la localidad de manera segura.

El pontífice mantiene como uno de los objetivos centrales de su papado la misión de convertirse en un "misionero de la paz". Esta orientación adquiere especial relevancia frente a la guerra entre Rusia y Ucrania, dos países a los que ofreció, pocos días después de su elección, la Ciudad del Vaticano como lugar neutral para facilitar negociaciones destinadas a alcanzar una paz "justa y duradera".

La crisis de Oleshky representa, en ese sentido, una prueba inmediata para los esfuerzos diplomáticos de la Santa Sede. Mientras las gestiones para una solución general al conflicto continúan, la situación de los residentes exige respuestas concretas para garantizar la supervivencia, la atención médica y la posibilidad de salir de una zona asolada por la guerra.

Los primeros contactos con Zelenski tras la elección papal

El diálogo mantenido el lunes con el presidente ucraniano forma parte de una relación que se ha desarrollado a través de distintos contactos durante los diecisiete meses de pontificado de León XIV.

El primer intercambio telefónico oficial tuvo lugar el 12 de mayo de 2025, cuatro días después de la elección del nuevo pontífice en el Cónclave. En aquella comunicación, el Papa manifestó su preocupación por la situación de Ucrania, mientras que Zelenski invitó al recién elegido líder de la Iglesia católica a visitar Kiev.

Durante esa conversación, el presidente ucraniano también reiteró la disposición de su país a participar en nuevas negociaciones en cualquier formato, incluidas las conversaciones directas.

El contacto telefónico tuvo continuidad pocos días después. El 18 de mayo de 2025, León XIV y Zelenski se reunieron en la Ciudad del Vaticano, inmediatamente después de la misa que marcó la inauguración del pontificado en la Plaza de San Pedro. En el encuentro también estuvo presente Olena, esposa del mandatario ucraniano.

Posteriormente, el 9 de julio de 2025, ambos volvieron a reunirse durante una audiencia privada en Villa Barberini, la residencia papal situada en Castel Gandolfo. Uno de los temas abordados fue la posibilidad de que el Vaticano acogiera futuras negociaciones de paz.

El diálogo se retomó el 9 de diciembre, nuevamente en Castel Gandolfo. Al finalizar esa audiencia, el Papa y el presidente aparecieron juntos en el balcón. Durante la reunión analizaron la necesidad de mantener abierto el diálogo, la situación de los prisioneros de guerra y el retorno de los niños ucranianos deportados a Rusia.

Estos asuntos forman parte de una agenda humanitaria y diplomática que la Santa Sede ha sostenido a través de diferentes representantes y contactos con las partes involucradas.