La primera visita apostólica del papa León XIV a España quedó marcada por una de las mayores concentraciones religiosas registradas en el país. Frente a la emblemática fuente de Cibeles, en Madrid, el Santo Padre celebró este domingo una misa que reunió a 1.200.000 personas.
La ceremonia comenzó a las diez de la mañana, horario en el que las parroquias de todo el país suspendieron sus habituales celebraciones dominicales para unirse espiritualmente al acontecimiento central de la jornada.
La magnitud de la convocatoria transformó el centro de Madrid en un inmenso escenario de fe. Quienes no lograron ubicarse dentro del perímetro delimitado por las vallas pudieron seguir la celebración mediante 42 pantallas instaladas en distintos puntos de la ciudad.
Los fieles se extendían a más de un kilómetro del altar principal. Las concentraciones alcanzaban la calle Alcalá, la Castellana, el Paseo de Recoletos y llegaban hasta la Plaza Colón, configurando una imagen que quedará asociada a este histórico Corpus Christi celebrado en territorio español.
"Alzad la mirada", el mensaje central de la visita
Inspirado en el Evangelio de San Juan, el lema elegido para esta primera visita apostólica es "Alzad la mirada", una consigna que León XIV desarrolló tanto en sus discursos como en sus homilías durante los actos realizados en Madrid.
Durante la celebración eucarística, el pontífice invitó a los fieles a reflexionar sobre los desafíos espirituales del presente. "No caer en la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia", expresó el Papa frente a la fuente de Cibeles, símbolo pagano de la madre tierra fecunda.
Sus palabras estuvieron en sintonía con el mensaje pronunciado apenas arribó a España. Durante su intervención en el Palacio Real, el sábado por la mañana, había advertido sobre algunos fenómenos que observa en la sociedad contemporánea.
"Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada", afirmó.
Una procesión multitudinaria en el Corpus Christi
Tras la celebración religiosa, León XIV encabezó una procesión que recorrió 700 metros por la calle de Alcalá en dirección a la Gran Vía. La caminata constituyó uno de los momentos más significativos de un Corpus Christi considerado histórico en España, tanto por la masiva participación popular como por el carácter excepcional de la visita papal.
La jornada se desarrolló apenas horas después de otra multitudinaria convocatoria encabezada por el pontífice. Menos de doce horas antes, León XIV había participado en una vigilia con medio millón de jóvenes que concluyó pasadas las diez de la noche del sábado.
A pesar de la intensa agenda, el Santo Padre volvió a recorrer las calles madrileñas en papamóvil para encontrarse nuevamente con los fieles.
Un mensaje directo a los jóvenes
La vigilia juvenil realizada el sábado constituyó uno de los momentos más destacados del viaje apostólico. Ante medio millón de jóvenes, León XIV los convocó a asumir un rol activo frente a los desafíos de la sociedad actual.
"Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva. Vosotros podéis cambiar la Historia", expresó el pontífice. El mensaje estuvo en línea con la propuesta pastoral que ha desarrollado durante estos primeros meses de pontificado, centrada en la responsabilidad personal y comunitaria frente a los desafíos contemporáneos.
Distinciones y mensajes para la ciudad de Madrid
Antes de subir al altar instalado frente al Palacio de Cibeles, antiguo Palacio de Comunicaciones y actual sede del gobierno de la ciudad, el alcalde José Luis Martínez Almeida entregó a León XIV la Llave de Oro de Madrid.
La distinción constituye el máximo reconocimiento institucional que concede el Ayuntamiento de la capital española.
Durante el acto, el Papa firmó el Libro de Honor de la ciudad y dejó un mensaje dedicado a los madrileños. En él expresó su deseo de que Madrid "siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los auténticos valores humanos".
Durante la homilía celebrada en la Plaza de Cibeles, León XIV dirigió también un mensaje especial a toda España. El pontífice, que posee raíces españolas debido a que su abuela materna era gallega, destacó el valor de la tradición religiosa española y planteó un desafío para las nuevas generaciones.
"Una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy", afirmó.
Un itinerario que continuará en el Congreso, Cataluña y Canarias
La visita apostólica de León XIV continuará durante los próximos días con una agenda cargada de actividades. El lunes pronunciará un discurso en el Congreso de los Diputados, en un contexto político particularmente sensible para España. El viaje coincide con uno de los momentos más complejos del gobierno de Pedro Sánchez, que enfrenta investigaciones judiciales que involucran a miembros del PSOE y a familiares del presidente.
Posteriormente, el martes, el Papa se trasladará a Cataluña. Allí visitará un centro penitenciario y bendecirá la cruz de la última torre que completa la construcción de la basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona.
La etapa final del recorrido será en las Islas Canarias. Se trata de un destino que ya había sido considerado por el papa Francisco, pero cuya visita no llegó a concretarse.
León XIV recorrerá más de 2.500 kilómetros en siete días por territorio español. En Canarias buscará conocer de primera mano la situación de los inmigrantes que llegan a las islas, una realidad a la que el pontífice ha manifestado especial sensibilidad y que desea observar personalmente durante esta gira histórica por España.