El Museo del Louvre, emblema de la cultura francesa y una de las instituciones más visitadas del planeta, fue escenario de un robo que conmocionó a Francia y al mundo. Durante la madrugada de este domingo, un grupo de delincuentes logró ingresar al edificio y sustrajo valiosas joyas pertenecientes a la colección de Napoleón Bonaparte y de la emperatriz Josefina, cuyo valor ha sido calificado como "inestimable" por las autoridades.
El hecho fue confirmado por la ministra de Cultura, Rachida Dati, quien a través de su cuenta de X (ex Twitter) anunció que "un robo tuvo lugar esta mañana durante la apertura del Museo del Louvre". La funcionaria se trasladó inmediatamente al lugar junto a la Policía Nacional y confirmó que el recinto permanecería cerrado durante 24 horas mientras se realizan las pericias correspondientes.
Según informaron medios locales, entre las piezas sustraídas se encontraba la corona de la emperatriz Josefina, que fue hallada horas después rota en las inmediaciones del museo. El diario Le Parisien publicó que los investigadores creen que los ladrones ingresaron por una de las fachadas que dan al río Sena, donde actualmente se realizan obras de restauración. A través de un montacargas habrían accedido directamente a la Galería de Apolo, el sector donde se exhiben las Joyas de la Corona Francesa.
De acuerdo con las primeras estimaciones, los delincuentes habrían robado al menos nueve piezas de la colección napoleónica. El método empleado y la precisión del golpe hacen sospechar a los investigadores que se trata de una operación planificada con gran conocimiento del interior del museo y de sus sistemas de seguridad.
La fiscalía de París abrió una investigación por "robo organizado y asociación delictiva para delinquir". El caso quedó en manos de la Brigada de Represión del Banditismo (BRB) de la Policía Judicial, con la colaboración de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales (OCBC). "Se están evaluando los daños y las investigaciones continúan", precisó el Ministerio Público en un comunicado.
El alcalde del centro de París, Ariel Weil, expresó su "asombro" y calificó el hecho como "impactante". "Hasta ahora, esto parecía el guion de una película. Cuesta imaginar que sea tan fácil robar en el Louvre. Es inevitable que se revisen los protocolos de seguridad", declaró. Weil también advirtió que el cierre inesperado del museo genera "un serio problema de orden público", al afectar a miles de visitantes y al circuito turístico de la capital francesa.
Este nuevo episodio reaviva el debate sobre la seguridad en los grandes museos. Apenas cuatro meses atrás, el 16 de junio, el Louvre había cerrado parcialmente sus puertas por una huelga de empleados que denunciaban precisamente la falta de personal para garantizar la protección de las obras y objetos expuestos.
Una historia marcada por los robos
No es la primera vez que el museo enfrenta un robo de alto perfil. El más recordado ocurrió en 1911, cuando la célebre Mona Lisa de Leonardo Da Vinci desapareció de su marco. La obra fue sustraída por Vincenzo Peruggia, un exempleado del museo que se ocultó durante la noche y salió con el cuadro escondido bajo su abrigo. La pintura fue recuperada dos años más tarde en Florencia.
Décadas después, en 1983, dos piezas de armadura del Renacimiento también fueron robadas y permanecieron desaparecidas casi cuarenta años. El Louvre, además, carga con la herencia de los saqueos de la época napoleónica, un tema que aún hoy genera discusiones sobre restitución de patrimonio.
Con más de 33.000 obras que abarcan desde Mesopotamia hasta el arte europeo, el Louvre recibe a unos 30.000 visitantes diarios. Su colección incluye íconos universales como la Venus de Milo, la Victoria Alada de Samotracia y, por supuesto, la Mona Lisa. El reciente robo vuelve a poner en jaque la seguridad del museo más visitado del mundo y plantea un interrogante inquietante: ¿cómo lograron vulnerar las defensas del símbolo cultural más resguardado de Francia?