El Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa) ha emitido su informe preliminar respecto al trágico accidente aéreo ocurrido el pasado 14 de junio en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, en la zona oeste de Río de Janeiro. El siniestro, que se cobró la vida de seis personas —entre las que se encontraba Gaspar "Gaspi" Prim Díaz—, ha puesto bajo la lupa de los investigadores los protocolos de navegación visual, la coincidencia en las rutas aéreas y el funcionamiento de los sistemas de detección de las aeronaves implicadas.
De acuerdo con los datos recabados en la fase inicial de la investigación por el organismo aeronáutico, la colisión pudo haber sido provocada porque ambos helicópteros transitaban por la misma ruta de vuelo, con el agravante de que uno de ellos no contaba con el radar activo para ser debidamente detectado por los sistemas de control de tráfico. Este factor técnico se perfila como una de las variables fundamentales para comprender la dinámica del accidente en una de las zonas con tránsito aéreo de la región costera brasileña.
Las aeronaves implicadas y la reconstrucción de sus trayectorias
El análisis técnico pormenorizado de las autoridades locales permitió diferenciar las condiciones operativas y las rutas de los dos aparatos involucrados en el impacto. La información disponible detalla de manera precisa los datos de identificación, tripulación y planes de vuelo de cada vehículo:
Helicóptero matrícula PR-DJJ: Esta aeronave contaba únicamente con su comandante a bordo, el piloto Charles Marsillac. Según los registros del control de tráfico, este aparato fue monitoreado de manera ininterrumpida por los sistemas de radar hasta el momento exacto en que se produjo el choque. Las lecturas de los instrumentos indicaron que el helicóptero volaba a una altitud de 244 metros y mantenía una velocidad de 200 kilómetros por hora antes del impacto.
Helicóptero matrícula PP-MAC: Este vehículo despegó desde el aeropuerto de Jacarepaguá con destino a la localidad de Angra dos Reis, ubicada en la Costa Verde, tal como fue comunicado por el sitio de noticias brasileño G1. A diferencia de la otra aeronave, este aparato no fue detectado por los radares del Control de Espacio Aéreo. En su interior viajaban cinco personas: el piloto Alexandre Souza y los pasajeros Lucas Frota, Gaspar Prim, Oliver Tree y Lucas Vignale.
El punto de impacto: las rutas de Praia y Grota
La reconstrucción geográfica del recorrido de las aeronaves determinó que el plan de vuelo estipulado exigía que los vehículos se deslizaran a través de las rutas conocidas como Praia y Grota. Sin embargo, la diagramación de estas trayectorias conllevaba una coincidencia espacial crítica.
En un punto geográfico específico denominado Tachas, ambas rutas terminaron por cruzarse de manera definitiva. Fue en esa intersección donde las aeronaves colisionaron de forma destructiva en la línea hidroeléctrica de Grota, en las inmediaciones de la zona de Recreio. Las consecuencias del impacto contra la infraestructura eléctrica resultaron fatales para la totalidad de los ocupantes de ambos helicópteros.
Condiciones meteorológicas y vacíos en los registros técnicos
Uno de los puntos clave evaluados por el Cenipa consistió en analizar la influencia del entorno ambiental en el momento de la colisión. El reporte de los investigadores señala de forma contundente los siguientes aspectos técnicos y climáticos:
Meteorología favorable: Las condiciones del clima al momento del siniestro eran propicias y adecuadas para la realización de un vuelo visual. Hasta el momento actual, los peritos aseguran que no existen indicios que sugieran que el factor climático o meteorológico haya tenido algún tipo de influencia en el desenlace del siniestro.
Ausencia de registradores de datos: Ninguna de las dos aeronaves involucradas en la tragedia contaba con registradores de datos de vuelo o de voz de cabina, comúnmente conocidos como "cajas negras". El informe técnico aclara que la instalación de estos equipos no es un requisito de carácter obligatorio para los modelos de helicópteros específicos que protagonizaron el accidente.
Recuperación de datos satelitales: A pesar de la falta de cajas negras, los investigadores lograron recuperar un dispositivo GPS de uno de los helicópteros. Esta herramienta tecnológica resultó crucial para que los peritos pudieran reconstruir de manera parcial el recorrido realizado antes de la colisión.
Una investigación en curso sin atribución de responsabilidades
A pesar de la precisión de los datos volcados en este primer documento, el Cenipa ha sido enfático al aclarar que el texto difundido constituye únicamente un informe preliminar. La investigación técnica sobre las causas del siniestro del 14 de junio continúa su curso de manera rigurosa.
Por lo tanto, este documento preliminar no tiene como propósito establecer de forma definitiva las causas del accidente ni determinar responsabilidades legales o penales para ninguna de las partes. Será el informe final de la autoridad aeronáutica el documento oficial encargado de identificar formalmente cada uno de los factores que contribuyeron a la trágica colisión en el barrio de Recreio dos Bandeirantes.