Después de 445 días detenido, el efectivo nacido en Catamarca de la Gendarmería Nacional Argentina Nahuel Gallo pudo hablar por teléfono con su esposa, la venezolana María Alexandra Gómez. El contacto se produjo en medio de una situación altamente delicada, en la que el gendarme permanece recluido en la cárcel de El Rodeo 1, ubicada en las afueras de Caracas, desde diciembre de 2024.
La llamada, la primera que la familia recibía desde su detención, fue breve, pero cargada de significado emocional. Gómez publicó en su cuenta de X una imagen familiar junto a un mensaje esperanzador: "Después de 445 días me volvió el alma al cuerpo. Nahuel me llamó para decirme que seguía fuerte. Que nos necesitaba fuertes. Lo queremos LIBRE, necesita estar con su familia".
Este contacto directo ocurre en un contexto crítico, en el que la situación de Gallo había estado marcada por la falta de comunicación oficial, lo que profundizó la angustia de su familia y el reclamo por su liberación.
Huelga de hambre y protesta colectiva en El Rodeo 1
La situación de Gallo se entrelaza con una protesta mayor en El Rodeo 1, donde más de 200 presos políticos iniciaron una huelga de hambre en reclamo de su liberación bajo una ley de amnistía recientemente aprobada en Venezuela. Esta huelga, que comenzó en días recientes, fue confirmada tanto por fuentes familiares como por reclusos que traspasaron el penal con gritos a sus allegados desde el exterior.
Los testimonios recogidos entre familiares y organizaciones de derechos humanos indican que los presos, incluido Gallo, emprenden la huelga en demanda de celeridad en el proceso de excarcelaciones y porque la ley de amnistía no los incluye a todos, dejando afuera a varios internos que siguen en prisión.
La confirmación de que Gallo se sumó a esta protesta colectiva añade presión a la ya delicada situación de derechos humanos dentro del penal, y renueva los reclamos de asistencia consular y médica para los detenidos. Muchos familiares han señalado que solo reaccionarán a levantar la huelga si reciben asistencia de organismos como la Cruz Roja Internacional, un pedido que ellos mismos han transmitido a través de múltiples canales.
Un silencio prolongado y la lucha por la libertad
La llamada de Gallo rompe un silencio que se extendió por más de un año desde su detención en Venezuela. La falta de comunicación oficial con su familia y la omisión de información clara por parte de las autoridades venezolanas habían generado un vacío angustiante para quienes lo esperan en Argentina.
Desde su arresto, ocurrido en diciembre de 2024, las comunicaciones sobre su situación fueron extremadamente escasas. La familia solo había recibido noticias indirectas o a través de terceros, lo que profundizó la incertidumbre y la desesperación.
La huelga de hambre de presos políticos, en la que Gallo se encuentra integrado, evidencia la gravedad del reclamo: más de 200 detenidos exigen su liberación ante la ausencia de avances significativos en las excarcelaciones que se anunciaron tras la aprobación de una ley de amnistía en Venezuela.
Esperanza entre dolor e incertidumbre
La llamada de Gallo, que según su esposa lo halla "fuerte", representa un alivio emocional para su familia luego de meses de angustia. Sin embargo, su situación sigue siendo precaria: la huelga de hambre refleja un estado de protesta extrema por parte de quienes permanecen detenidos bajo condiciones que sus allegados describen como de aislamiento e incomunicación.
La llamada también abre un nuevo capítulo en la lucha por su libertad y genera renovados reclamos por atención internacional al caso de este gendarme argentino que ha pasado más de un año sin contacto con sus seres queridos. En la espera de una respuesta definitiva, la familia de Gallo mantiene viva la esperanza de verlo volver a casa.