Turquía volvió a quedar conmocionada por un nuevo episodio de violencia armada. Al menos tres niños y un profesor murieron este miércoles en un tiroteo registrado en una escuela de enseñanza media para alumnos de entre 10 y 14 años, ubicada en la provincia de Kahramanmaras, al sur del país.
De acuerdo con la información oficial, el presunto autor fue un alumno de unos 14 años, quien logró ingresar al establecimiento con varias armas ocultas en una mochila. Una vez dentro, abrió fuego en dos aulas de quinto curso, donde asisten niños de entre 10 y 11 años.
El balance provisional elevó a cuatro los fallecidos y a cerca de veinte los heridos, varios de ellos en estado crítico. Entre los muertos también figura el propio atacante, aunque las circunstancias exactas de su fallecimiento no fueron aclaradas. El gobernador provincial, Mükerrem Ünlüer, confirmó la magnitud de la tragedia y señaló que, por disposición del ministro de Justicia, Akin Gürlek, se abrió una investigación para esclarecer cada detalle de lo sucedido.
Caos, desesperación y operativo de emergencia
Tras los disparos, el exterior del centro educativo quedó envuelto en escenas de enorme confusión y angustia. Decenas de familias se concentraron en los accesos para conocer el estado de sus hijos, mientras la policía desplegó un amplio dispositivo de seguridad.
Al mismo tiempo, equipos sanitarios evacuaron a los heridos en ambulancias, en medio de imágenes difundidas por medios locales que mostraban cuerpos cubiertos dentro del recinto escolar y víctimas siendo trasladadas a distintos centros asistenciales.

La magnitud del operativo reflejó la gravedad de un hecho que volvió a instalar preocupación por la seguidilla de episodios con armas de fuego registrados en el país en un lapso extremadamente corto.
Dos ataques en 48 horas
El ataque de Kahramanmaras ocurrió solo un día después de otro tiroteo en un centro de secundaria de la provincia de Sanliurfa, en el sureste turco. Ese episodio dejó al menos 16 heridos, entre ellos 10 estudiantes, 4 profesores, 1 policía y 1 trabajador del comedor. Según el Ministerio del Interior, el autor fue un exalumno nacido en 2007, que irrumpió en el edificio y comenzó a disparar de forma indiscriminada.
El agresor se atrincheró dentro del establecimiento mientras las fuerzas de seguridad acordonaban la zona y evacuaban a los alumnos. El gobernador de Sanliurfa, Hasan Sildak, informó que el joven se negó a rendirse y terminó suicidándose con el arma que llevaba.
Testigos presenciales describieron una escena de pánico absoluto. Uno de ellos relató que el atacante entró por la puerta principal y abrió fuego de inmediato, lo que provocó que los estudiantes gritaran y huyeran despavoridos.
Todos los heridos fueron trasladados a hospitales, y se confirmó que uno de los profesores permanece en estado crítico. Por el momento, las autoridades no determinaron los motivos del ataque.
El antecedente en Estambul
La cadena de episodios armados comenzó el 7 de abril en Estambul, en un hecho ocurrido en un contexto completamente distinto. Tres hombres armados, presuntamente vinculados a la organización yihadista Estado Islámico, protagonizaron un tiroteo con la policía junto al Consulado General de Israel, en el distrito de Besiktas.
Los atacantes descendieron de un vehículo, vestidos con ropa de camuflaje y armados con fusiles de repetición, y abrieron fuego contra los agentes que custodiaban el complejo donde funciona la sede diplomática.
El intercambio de disparos, según testigos, se prolongó entre diez y veinte minutos. El saldo de ese episodio fue un agresor abatido, dos atacantes heridos y detenidos y dos policías con heridas leves. Las autoridades turcas confirmaron posteriormente que el fallecido mantenía vínculos con organizaciones extremistas, y ratificaron su relación con Estado Islámico.
El presidente Recep Tayyip Erdogan condenó el ataque y calificó lo ocurrido como una "provocación". El consulado israelí no tenía personal diplomático presente al momento del hecho, tras su retirada en 2023 al inicio de la ofensiva en Gaza. Luego del episodio, la policía avanzó con redadas y detenciones de presuntos colaboradores.
Sin conexión entre los casos
Pese a la cercanía temporal entre los tres hechos, las autoridades turcas sostuvieron que no existe relación entre los episodios. La sucesión de ataques genera especial impacto porque Turquía no suele registrar tiroteos en colegios, lo que vuelve especialmente sensibles los dos casos ocurridos en centros educativos en apenas 48 horas.
Al mismo tiempo, distintas estimaciones mencionadas en la información oficial advierten sobre la existencia de millones de armas de fuego en circulación en el país, muchas de ellas sin control, un dato que vuelve aún más inquietante la serie de hechos que sacudió al país en solo una semana.