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Ucrania y Polonia: un dron impactó un tren en el que viajaban funcionarios europeos

La formación trasladaba a 206 personas y no se habrían provocado heridos. Se trataba de "tren diplomático" y entre los funcionarios occidentales vinculados al recorrido aparecen Boris Johnson y David Petraeus, ex director de la CIA.

13 Septiembre de 2026 18.52

Las relaciones entre Rusia y la OTAN volvieron a tensarse este domingo después de que un dron impactara un tren de pasajeros que circulaba por la ruta entre Kiev y Varsovia, a apenas dos kilómetros de la frontera entre Ucrania y Polonia.

De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades de ambos países, el ataque no dejó heridos entre los pasajeros ni entre la tripulación. Sin embargo, el episodio adquirió una dimensión particularmente sensible debido a la ubicación del impacto y a la posibilidad de que la formación alcanzada haya sido un "tren diplomático".

El tren transportaba 206 pasajeros, según información difundida por el gobierno ucraniano y por la empresa ferroviaria polaca PKP Intercity. La formación sufrió demoras como consecuencia del incidente, aunque posteriormente pudo continuar su recorrido hacia la capital polaca, una vez completados los procedimientos fronterizos.

El episodio se produjo en un contexto de constantes amenazas de ataques rusos, circunstancia que también habría incidido en la salida anticipada de la formación involucrada.

La hipótesis de un "tren diplomático"

La posibilidad de que el tren atacado pudiera haber tenido como objetivo a funcionarios occidentales fue deslizada por la empresa ferroviaria ucraniana Ukrzaliznytsia. La formación había partido de la estación antes de lo previsto, luego de un cambio de horario motivado por las permanentes amenazas de ataques rusos. Esa modificación del itinerario se convirtió posteriormente en un elemento relevante dentro de las versiones sobre el posible objetivo del ataque.

El operador estatal de ferrocarriles de Ucrania afirmó que altos funcionarios occidentales se encontraban en una estación del oeste del país "poco antes" del ataque al tren con destino a Varsovia.

Entre los nombres mencionados aparecen el exprimer ministro británico Boris Johnson y el exdirector de la CIA David Petraeus.

Según la BBC, Johnson y algunos de los asesores de seguridad de mayor rango de Europa, entre ellos el británico Jonathan Powell, habían utilizado la misma línea ferroviaria durante su regreso de una conferencia realizada en Kiev.

La información no establece que esas personas se encontraran a bordo del tren impactado, sino que señala su presencia en una estación poco antes del ataque y el tránsito de algunos de ellos por la misma línea ferroviaria.

Una advertencia que evitó víctimas

Según la compañía ferroviaria, la tripulación del tren pudo ser advertida de la amenaza con antelación, lo que habría permitido evitar que se produjeran heridos.

No obstante, la empresa no precisó si la formación se encontraba en movimiento al momento del impacto o si había sido evacuada previamente. El tren sufrió demoras, pero después pudo continuar su recorrido hacia Varsovia, una vez realizados los procedimientos correspondientes en la frontera.

El episodio dejó, de todos modos, una situación de máxima preocupación en el área fronteriza. Debido al ataque, varios trenes que circulaban por la zona debieron ser evacuados.

En una de esas formaciones viajaba el asesor en política exterior del canciller alemán Friedrich Merz, Günter Sautter, según informó el semanario alemán Der Spiegel. Sautter regresaba a Alemania luego de participar en reuniones entre representantes de Gran Bretaña, Francia e Italia y el gobierno ucraniano. Esos encuentros estuvieron centrados en una posible reanudación de los diálogos de paz con Rusia.

De acuerdo con el diario británico Daily Mail, entre las personas evacuadas también se encontraba el ex primer ministro sueco Carl Bildt.

Zelensky acusó a Moscú 

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, afirmó que Moscú atacó "deliberadamente" en la zona. "Todos los servicios necesarios están trabajando cerca de la frontera entre Polonia y Ucrania, en Volinia, donde los rusos incendiaron deliberadamente un tren y dañaron una gasolinera en un ataque con drones", afirmó el mandatario.

La acusación elevó la gravedad política del episodio, particularmente por haberse producido en las proximidades de la frontera polaca y por las versiones que vinculan el recorrido ferroviario con funcionarios occidentales. La ubicación del ataque también fue señalada por las autoridades polacas como un elemento de preocupación para la seguridad de sus ciudadanos.

Polonia advirtió sobre una "escalada"

El ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, se encontraba de visita en Kiev cuando se refirió al episodio. El funcionario advirtió que los "bombardeos" también afectan la seguridad de los ciudadanos polacos y sostuvo que los ataques representan una "escalada".

"Supone otro gran desafío para Ucrania y para las hipotéticas futuras víctimas de la agresión rusa, y significa que debemos redoblar nuestros esfuerzos para apoyar a las víctimas de la agresión", declaró Sikorski.

La posición polaca puso el foco en las consecuencias que los ataques registrados en las cercanías de su frontera pueden tener sobre la seguridad de sus ciudadanos y en la necesidad, planteada por el canciller, de incrementar los esfuerzos de apoyo a las víctimas de la agresión.

Boris Johnson calificó el ataque de "aleatorio e insensato"

Horas después del episodio, Boris Johnson se refirió al ataque a través de su cuenta de X y lo calificó como "aleatorio e insensato" de Putin. El exprimer ministro británico cuestionó la decisión rusa de atacar una locomotora ucraniana estacionaria en las proximidades de la frontera polaca y vinculó el episodio con los ataques que, según afirmó, los ucranianos soportan cotidianamente.

Johnson escribió: "No sé qué lógica retorcida llevó a Putin a volar una locomotora ucraniana estacionaria en la frontera polaca esta mañana. Lo que sí podemos decir con certeza es que este es el tipo de ataque aleatorio e insensato que los ucranianos están soportando todos los días, incluso en ferrocarriles civiles".

En el mismo mensaje sostuvo que Putin ha sido responsable de la muerte de 1.700 empleados de Ukrzaliznytsia, los Ferrocarriles Ucranianos, y calificó de "absolutamente heroicos" tanto a esos trabajadores como a sus pasajeros diarios.

La postura de Rusia

La versión de Moscú fue diferente. Rusia afirmó este domingo que atacó infraestructura ferroviaria en el oeste de Ucrania que, según sostuvo, era utilizada para transportar carga militar desde Europa. El planteo ruso se produjo después de que Polonia y Ucrania denunciaran que un dron había alcanzado un tren de pasajeros que se dirigía a Varsovia y un área próxima a un puesto fronterizo polaco.

"Han continuado los ataques contra la infraestructura ferroviaria en las regiones occidentales de Ucrania, que se utiliza para transportar carga militar desde países europeos", indicó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.

La declaración establece así la posición oficial rusa respecto del objetivo de los ataques y contradice la caracterización de las autoridades ucranianas y polacas sobre el tren afectado.

El pedido de Trump a Zelensky

En paralelo al episodio ferroviario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este domingo a Zelensky que deje de atacar la infraestructura de diésel rusa.

Trump argumentó que esos ataques estaban provocando una escasez del combustible que, según afirmó, "está perjudicando al mundo". "Hablamos con el señor Zelensky sobre ello. Hay muchos otros objetivos", afirmó.

El mandatario estadounidense agregó que la escasez mundial de combustible "no se debe a Medio Oriente, sino a lo que está ocurriendo con Rusia y Ucrania".

De este modo, mientras el ataque al tren volvió a colocar la seguridad de la frontera entre Ucrania y Polonia en el centro de la escena y generó acusaciones cruzadas entre Kiev y Moscú, las declaraciones de Trump introdujeron otro elemento dentro de la discusión internacional: el impacto de los ataques contra infraestructura vinculada al diésel ruso.