Venezuela: sin esperanza de hallar más sobrevivientes, ahora acecha el riesgo de epidemias
La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud advirtieron sobre el aumento del riesgo de brotes de enfermedades en Venezuela. Mientras disminuyen las esperanzas de hallar sobrevivientes, la prioridad comienza a centrarse en la atención sanitaria y la asistencia a cientos de miles de damnificados.

Más de diez días después del doble terremoto que provocó destrucción en Caracas y otras regiones de Venezuela, el escenario de la tragedia comienza a cambiar. Las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros prácticamente se han desvanecido, varios equipos internacionales de rescate iniciaron su retiro del país y las autoridades sanitarias internacionales advierten que ahora emerge una nueva amenaza: el riesgo de brotes de enfermedades en un contexto marcado por una baja cobertura de vacunación y por las dificultades que presenta la infraestructura sanitaria.

Mientras continúan algunas tareas de búsqueda, la atención comienza a concentrarse en evitar una crisis sanitaria de mayores dimensiones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalaron que las condiciones actuales favorecen la propagación de enfermedades, especialmente en los refugios temporales donde permanecen miles de personas desplazadas.

Las tareas de rescate pierden intensidad

La recorrida realizada por Clarín en La Guaira durante la mañana del sábado reflejó el cambio de escenario que vive la zona afectada por el desastre. Desde temprano continuaban trabajando algunos equipos especializados. Minutos antes de las siete de la mañana, el rescatista argentino Cristian Kuperbank, integrante de Los Topos de México, junto a un bombero de Santa Teresita y la perra Katia, iniciaron un nuevo procedimiento de búsqueda de personas con vida en Playa Grande.

Las tareas eran compartidas con un grupo de militares provenientes de Vietnam, aunque la presencia de equipos internacionales resulta cada vez menor.

La dinámica de los últimos días se ha repetido de manera constante. Después de las seis de la mañana comienza la actividad de búsqueda y, durante la noche, únicamente continúan los operativos en aquellos sectores donde existe alguna "fe de vida", como denominan los rescatistas a los indicios que justifican mantener los trabajos.

Sin embargo, la imagen predominante ya no es la de grandes operativos internacionales, sino la de vecinos convertidos en voluntarios. Con picos, palas y, en muchos casos, utilizando únicamente sus manos y sin elementos de protección, remueven los escombros con la esperanza de encontrar a familiares desaparecidos.

Precisamente esa falta de protección constituye ahora otra preocupación para los especialistas en salud.

El retiro de brigadas internacionales

La reducción de los operativos de rescate también quedó reflejada en la salida progresiva de distintos equipos internacionales. Durante el sábado por la mañana, el grupo argentino integrado por efectivos de la Policía Federal y Bomberos desarmó su campamento y comenzó el regreso, permaneciendo únicamente los militares argentinos que continúan desarrollando tareas en el país.

En paralelo, el campamento de la ONU, instalado de manera provisoria en el Estadio Fórum de béisbol de La Guaira, también comenzó a modificar su funcionamiento. Allí empiezan a retirarse los rescatistas y su lugar comienza a ser ocupado por sanitaristas, reflejando el cambio de prioridades que enfrenta Venezuela en esta nueva etapa de la emergencia.

Aunque el régimen todavía no dio oficialmente por concluidas las tareas de búsqueda, ahora divide sus esfuerzos entre esos operativos y la revisión estructural de viviendas para determinar cuáles permanecen habitables y comenzar así a aliviar la crisis habitacional que afecta a los sobrevivientes.

La preocupación por posibles brotes de enfermedades

La principal advertencia de los organismos internacionales está vinculada con la posibilidad de que aparezcan brotes epidémicos. Según datos de Unicef correspondientes a 2021, Venezuela registraba 120.306 niños con cero dosis de vacunación, mientras que el 17% de los menores de un año no contaba con el esquema correspondiente.

Ese contexto previo aumenta la vulnerabilidad sanitaria tras el desastre. El director para emergencias de la OPS, Ciro Ugarte, explicó que la cobertura de vacunación en Venezuela ya era reducida antes de los terremotos.

"La cobertura de vacunación en Venezuela, especialmente contra el sarampión y otras enfermedades, ya era baja, por lo que el riesgo de que se produzcan casos de sarampión y otras enfermedades es elevado en estos momentos", sostuvo.

La advertencia se produce mientras miles de personas permanecen alojadas en refugios temporales y otras continúan viviendo en las inmediaciones de las zonas devastadas.

Agua, residuos y condiciones sanitarias críticas

A las dificultades derivadas de la baja inmunización se suman otros factores que incrementan el riesgo sanitario. Según la recorrida realizada en la zona afectada, además del olor provocado por la descomposición de los cuerpos, la remoción de escombros deja expuestos efluentes cloacales al aire libre.

Esos sectores son transitados por rescatistas, vecinos, integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana y voluntarios, aumentando las posibilidades de contacto con materiales contaminados.

Otro aspecto señalado por la OPS es la escasez de agua. Ugarte explicó que esa situación dificulta evaluar adecuadamente las condiciones de todos los refugios y remarcó que una prioridad consiste en controlar la calidad del agua suministrada a la población, especialmente en los centros que concentran a un mayor número de desplazados.

Los refugios, una de las mayores preocupaciones

Desde la OMS se puso especial atención en los campamentos temporales, denominación utilizada para los más de 50 refugios instalados entre La Guaira y Caracas. También existen campamentos en parques de Caracas y personas que permanecen en carpas sobre la avenida Simón Bolívar, a pocas cuadras del Palacio de Miraflores, donde se encuentra la presidenta interina Delcy Rodríguez.

Los organismos internacionales consideran que en esos lugares la transmisión de enfermedades puede incrementarse considerablemente debido a las condiciones de hacinamiento.

Entre las medidas propuestas aparece la posibilidad de desarrollar vacunaciones selectivas contra enfermedades transmitidas por mosquitos y otros vectores, tanto en refugios como entre quienes continúan viviendo en las zonas afectadas.

Los riesgos señalados por médicos argentinos

El informe también fue analizado por médicos del equipo militar argentino que permanece en Venezuela. Los profesionales advirtieron sobre la posibilidad de aparición de enfermedades como:

  • Cólera.
  • Conjuntivitis.
  • Diarrea.
  • Otras afecciones derivadas del contacto con fluidos de cuerpos que permanecen atrapados bajo los escombros desde hace más de diez días.

A ello se suma el contexto climático, con temperaturas superiores a los 30 grados y elevados niveles de humedad, condiciones que pueden favorecer el desarrollo de distintos cuadros sanitarios.

Hospitales con capacidad desbordada

La infraestructura sanitaria constituye otro de los principales desafíos. La OPS informó que logró evaluar ocho establecimientos médicos en la zona de La Guaira y confirmó que todos requieren apoyo, mientras que tres presentan daños estructurales.

Entre las situaciones más críticas figura el Hospital José María Vargas, considerado uno de los principales hospitales públicos de referencia de la región. Según explicó Ciro Ugarte, ese centro necesita asistencia prioritaria porque 96 pacientes permanecen internados en una sala diseñada para ocho camas, además de contar con un banco de sangre en niveles extremadamente bajos.

También el Hospital Rafael Medina Jiménez sufrió un fuerte impacto, al reducir su capacidad de 108 camas a solo 35.

A ello se suman 22 centros sanitarios que informaron graves carencias. De acuerdo con la OPS, los hospitales continúan operando por encima de sus capacidades y los riesgos sanitarios probablemente aumentarán durante las próximas semanas.

El organismo resumió la situación señalando que miles de personas lesionadas requieren atención continua, mientras el sistema sanitario enfrenta una presión extraordinaria y crece el riesgo de brotes epidémicos.

Un llamado internacional para financiar la asistencia

Frente a este panorama, la Organización Panamericana de la Salud lanzó una convocatoria internacional para reunir 24 millones de dólares, recursos destinados a financiar los primeros seis meses de operaciones de ayuda en Venezuela.

El objetivo consiste en brindar asistencia a aproximadamente 700.000 personas que viven en los municipios más gravemente afectados por los terremotos. Al presentar la iniciativa, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, sintetizó el momento que atraviesa el país con una definición que refleja el cambio de prioridades en el terreno: "Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, la emergencia sanitaria está entrando en una nueva fase". Esa nueva etapa combina el sostenimiento de la asistencia a los damnificados con el desafío de evitar que la tragedia provocada por los terremotos derive ahora en una crisis epidemiológica de gran magnitud.