Un violento episodio de inseguridad conmociona a la ciudad de Frías, en Santiago del Estero, luego de que una docente de 42 años fuera interceptada, apuñalada y asaltada por dos delincuentes que, según la investigación, serían adolescentes de entre 15 y 16 años.
La víctima fue identificada como Valeria Soledad Vildoza, quien circulaba en su moto poco antes de las 22 del martes cuando fue sorprendida por los atacantes en la intersección de Antártida Argentina y San Lorenzo, en el barrio Oeste de la ciudad. De acuerdo con su testimonio, los agresores se movilizaban también en motocicleta y actuaron de manera coordinada para obligarla a detenerse.
El dramático relato de la víctima
La propia Vildoza reconstruyó con precisión la secuencia del asalto, marcada por la violencia y la desesperación. Según relató, "se me cruzan dos sujetos en moto y yo frené la mía". Ambos tenían capucha y comenzaron a exigirle la cartera mientras uno de ellos la apuntaba con un objeto a la altura del abdomen.
La docente explicó que abrió la cartera mientras escuchaba a uno de los atacantes insistir con un "dale, dale" dirigido a su cómplice. Fue en ese momento cuando la situación escaló al máximo nivel de violencia. Uno de los adolescentes se bajó de la moto y el otro, que la mantenía amenazada, la hirió con el cuchillo.
Tras el ataque, según recordó la víctima, uno de ellos le dijo al otro: "Mirá lo que me hiciste hacer", antes de escapar.
El cuchillo se quebró y quedó clavado en el abdomen
El hecho adquirió un dramatismo aún mayor porque durante la agresión el arma blanca se rompió. Una parte de la hoja del cuchillo quedó incrustada en el abdomen de la docente, lo que obligó a una rápida asistencia médica.
Vildoza recordó ese momento con visible conmoción: "No aguanté el dolor y en una ambulancia me llevaron al hospital. Me sacaron la punta del cuchillo, la tenía incrustado dos o tres centímetros". Los médicos que la asistieron lograron durante la noche extraer la hoja del cuchillo mediante una intervención quirúrgica, procedimiento que, según se informó, se realizó sin complicaciones mayores.
Los profesionales indicaron además que no existió riesgo significativo para su vida, dato que llevó alivio en medio de la gravedad del episodio.
El robo del sueldo: "Era para pagar mis cuentas"
Además de la agresión física, los delincuentes se llevaron una suma de 900 mil pesos, correspondiente al sueldo de la víctima. La docente expresó con dolor el impacto económico del robo: "Me robaron 900 mil, mi sueldo, era para pagar mis cuentas".
Ese detalle agregó una dimensión aún más angustiante al hecho, ya que el dinero estaba destinado a afrontar obligaciones personales y gastos pendientes.
Una víctima marcada por la inseguridad
La docente señaló además que este no fue el primer episodio violento que sufrió. Según su propio testimonio, anteriormente ya había sido víctima de distintos robos:
- Un robo en su casa
- Otro hecho en la ciclovía
- Un asalto hace cuatro años, cuando le cortaron el brazo
- Un primer robo en 2015
La repetición de estos ataques dejó en evidencia una historia personal atravesada por la inseguridad y profundizó la carga emocional del nuevo asalto.
La investigación policial
Tras el hecho, la Policía de Frías puso en marcha un operativo para dar con los responsables. En el marco de la pesquisa, los investigadores comenzaron a analizar cámaras de seguridad de la zona, con el objetivo de identificar a los dos adolescentes señalados como autores del robo y la agresión.
El seguimiento de los registros fílmicos aparece como una de las herramientas centrales para reconstruir el recorrido de los sospechosos y determinar la ruta de escape utilizada tras el ataque.
El deseo de la víctima tras la cirugía
Luego de ser operada y atravesar una noche de extrema tensión, Vildoza dejó una reflexión marcada por el dolor acumulado tras años de sufrir distintos episodios delictivos.
"Espero que no le pase a nadie más. Es difícil seguir después de tantos ataques", concluyó. Su frase resume el impacto humano de un hecho que no sólo implicó la pérdida de su sueldo y una herida grave, sino también la reactivación de un historial de violencia e inseguridad que, según ella misma relató, la acompaña desde hace años.