Caso Agostina: las cuatro revelaciones del celular de Claudio Barrelier
La intervención del teléfono del acusado permitió reconstruir contactos previos con la menor, búsquedas reiteradas de contenido sexual sobre menores, movimientos vinculados con el encuentro del 23 de mayo y posibles antecedentes que ahora son analizados por la Justicia.

La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó nuevos elementos a partir del análisis del teléfono de Claudio Barrelier, detenido y acusado por el crimen de la adolescente de 16 años. Según información exclusiva de Cadena 3, ese dispositivo había sido intervenido por la Justicia de Córdoba antes del asesinato, en el marco de otra investigación.

La intervención estuvo a cargo de la Fiscalía de la Unidad Territorial 22, conducida por Paula Bruera, que investigaba entonces una presunta red dedicada a la venta irregular de licencias de conducir en el Centro de Tránsito. El teléfono de Barrelier permaneció intervenido entre el 14 y el 29 de mayo, mientras que la captación y el asesinato de Agostina ocurrieron entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de mayo.

Bruera explicó que, en el informe recibido de la Policía Judicial, Barrelier aparecía recibiendo mensajes de personas que le consultaban si podía conseguirles licencias de conducir. Sin embargo, el acusado no respondía desde ese teléfono a ninguno de esos contactos.

La investigación posterior por el femicidio permitió acceder a otros datos surgidos de aquella misma intervención y reconstruir comunicaciones, búsquedas y movimientos que, de acuerdo con la acusación, resultan relevantes para establecer qué ocurrió antes y después del crimen.

1. El contacto con Agostina comenzó semanas antes

Uno de los elementos centrales se ubica varias semanas antes del asesinato. El 22 de abril, Agostina había publicado en Instagram una fotografía junto a Barrelier, a quien conocía por la relación que había mantenido con su madre, Melisa. En aquella publicación, la adolescente le agradecía la confianza y expresaba que lo quería "como a un papá".

Barrelier realizó una captura de esa publicación y comenzó a escribirle por privado.

El primer mensaje registrado en la investigación corresponde al 8 de mayo, aunque Agostina no respondió. Una semana después, el 15 de mayo, Barrelier volvió a contactarla utilizando un tono más afectuoso. Finalmente, el 16 de mayo, la adolescente respondió y ambos retomaron el contacto.

De acuerdo con los elementos incorporados al expediente, paralelamente a esos intercambios comenzaron las búsquedas de contenido pornográfico relacionado con relaciones entre padrastros e hijas y entre adultos y menores de edad.

Esas búsquedas superaron las 300 ocasiones y continuaron desde ese momento hasta el ataque contra Agostina. Los investigadores también encontraron material descargado a partir de esas búsquedas. Para la investigación, la coincidencia temporal entre el comienzo de las comunicaciones con Agostina y el inicio de esas búsquedas constituye uno de los elementos considerados para reconstruir una eventual planificación previa.

2. El encuentro del 23 de mayo y una posible planificación

La segunda revelación está vinculada con la forma en que, según la investigación, Barrelier habría preparado el encuentro que terminó con el asesinato. El sábado 23 de mayo, Agostina se encontraba junto a su madre y sus hermanos en las inmediaciones de un partido de fútbol en General Mosconi. En distintos momentos, Barrelier quedó a solas con la adolescente y consiguió que le proporcionara su número de WhatsApp. De esta manera, el contacto pasó de Instagram a una comunicación directa.

Esa misma noche, Barrelier se retiró del lugar y se dirigió a un kiosco junto a Osvaldo Fassetta, quien actualmente se encuentra detenido y acusado de encubrimiento.

Según la investigación, Fassetta atravesaba una situación económica que lo mantenía preocupado por una deuda cercana a los 400 mil pesos. Antes de regresar a su casa, alrededor de las 21, Barrelier habría llamado a Melisa para pedirle que acompañara a Fassetta porque se encontraba mal anímicamente.

Para los investigadores, ese pedido habría tenido otro objetivo: conseguir que Melisa se alejara de su vivienda y que Agostina quedara en condiciones de salir de allí. La investigación sostiene además que Barrelier habría previsto cómo se trasladaría la adolescente hasta su vivienda del barrio Cofico. En su teléfono se habría encontrado una búsqueda destinada a conocer cuánto costaba un viaje en Uber desde el domicilio de la familia de Agostina hasta su vivienda de calle Del Campillo 878.

El fiscal Raúl Garzón sostiene en su acusación que Agostina ingresó a esa vivienda a las 22.55 del 23 de mayo y ubica la muerte a las 2.48 de la madrugada del 24.

Sin embargo, los peritos establecieron que no es posible determinar con exactitud la hora de la muerte mediante el examen del cuerpo. Lo que puede establecerse es un rango estimativo. La hora consignada por la Fiscalía surge de la reconstrucción de movimientos, actividad de los teléfonos y otros elementos incorporados al expediente.

3. Otros episodios quedaron bajo análisis

El tercer elemento surgido del análisis de los teléfonos está relacionado con otros episodios que comenzaron a ser revisados a partir de la información encontrada en los dispositivos de Barrelier.

Uno de los antecedentes centrales corresponde al ataque denunciado aproximadamente un año antes por una joven de 20 años, quien logró escapar de la vivienda de barrio Cofico semidesnuda y pedir ayuda.

Según la investigación, existen similitudes entre aquel episodio y lo ocurrido con Agostina. Ambas jóvenes habrían ingresado a la vivienda en un contexto de confianza y, de acuerdo con los investigadores, habrían sido sometidas mediante un mecanismo similar.

El perito Martín Argibay, citado en la investigación del fiscal Garzón, analiza la conducta de Barrelier y plantea que utilizaba su propia vivienda como un espacio que transmitía seguridad. En la casa vivían su pareja, Marianela Palmero, y su hija pequeña, circunstancia que, según esa hipótesis, contribuía a generar confianza en las mujeres que ingresaban.

La investigación también recuperó fotografías y videos de 2024 en los que aparece una mujer atada. El rostro del hombre que aparece junto a ella no se observa claramente, pero los investigadores analizan características como anillos y tatuajes de una de sus manos para determinar si podría tratarse de Barrelier.

A esto se suma el testimonio de una mujer del entorno íntimo del acusado. Según declaró ante la Justicia, durante un encuentro que inicialmente había sido consentido, Barrelier se habría tornado violento y la habría obligado a realizar prácticas que ella no quería. A partir de esa declaración se abrió otra investigación de instancia privada.

Los teléfonos contienen además videos de contenido sexual en los que aparece Barrelier, que según la investigación fueron registrados en la misma vivienda de barrio Cofico. Por ese conjunto de elementos, los peritos citados por la Fiscalía analizan si se trata de episodios independientes o si forman parte de un comportamiento reiterado. Esa conclusión todavía integra la investigación y deberá ser determinada judicialmente.

4. La habitación de calle Del Campillo 878

El cuarto hallazgo está relacionado con la habitación delantera de la vivienda de calle Del Campillo 878, que aparece como un elemento relevante dentro de la reconstrucción investigativa. Según los testimonios incorporados al expediente, Barrelier establecía que nadie podía ingresar allí cuando él estaba dentro. Les decía a los demás integrantes de la casa que tenía una reunión y, de acuerdo con esas declaraciones, todos entendían que no debían molestarlo.

Marianela Palmero, su pareja y madre de su hija, declaró que era habitual que Barrelier llevara mujeres a esa habitación y que presentaba esos encuentros como reuniones.

Según su testimonio, en algunas ocasiones llegó a escuchar ruidos o gritos provenientes del lugar. Ante esas situaciones, Barrelier le enviaba mensajes por WhatsApp para pedirle que subiera el volumen de la música, con el objetivo de que la niña no escuchara lo que ocurría.

La investigación sostiene que Agostina ingresó a esa habitación durante la noche del 23 de mayo.

De acuerdo con los elementos reunidos por los investigadores, la adolescente habría sido atada de pies y manos por detrás, en una modalidad que también se analiza en relación con el ataque denunciado por la joven que logró escapar aproximadamente un año antes.

Los investigadores recuperaron de uno de los teléfonos una fotografía de Agostina maniatada en una cama. Los peritos sospechan, por el estado que presenta en la imagen, que pudo haber ingerido algún tipo de sustancia, aunque ese punto forma parte de las conclusiones que todavía deben ser establecidas mediante prueba científica.

La acusación sostiene que Agostina fue abusada sexualmente, apuñalada en reiteradas ocasiones y finalmente estrangulada. La autopsia estableció como mecanismo de muerte la asfixia por estrangulamiento manual.

Posteriormente, según la investigación, el cuerpo fue descuartizado y trasladado hasta un descampado de Ampliación Ferreyra, donde fue encontrado el sábado 30 de mayo.

El antecedente que vuelve a quedar bajo la lupa

Los nuevos datos también volvieron a poner el foco sobre lo ocurrido un año antes en la vivienda de Barrelier. La joven que logró escapar de ese domicilio había denunciado un episodio que, según la información incorporada a la investigación actual, presenta similitudes con el caso de Agostina.

Aquella denuncia fue inicialmente relativizada por la Justicia. Ahora, los investigadores analizan ese expediente junto con el contenido encontrado en los teléfonos y las declaraciones incorporadas a la causa por el femicidio.

La hipótesis que se intenta determinar es si Barrelier había desarrollado durante años una conducta similar y si existieron otros episodios que no habían sido vinculados entre sí.