La esposa de uno de los acusados por el crimen de Marielle Franco, la activista por los derechos de las mujeres afrobrasileñas y concejala carioca asesinada a balazos en 2018 en Río de Janeiro, rompió el pacto de silencio en torno al caso y posibilitó la confesión de uno de los expolicías señalados como autores del brutal homicidio.
Elaine Lessa, esposa de Ronnie Lessa, sindicado como autor material del crimen, declaró ante la justicia que el día del homicidio, el 14 de marzo de 2018, estaba sola en su casa al momento del hecho. De esa manera, desmintió la coartada de su esposo y de su cómplice, Élcio de Queiroz.
Ambos habían insistido ante el juez que el día del asesinato habían estado en la casa del matrimonio Lessa, pero la mujer aseguró que su marido salió temprano de la vivienda y volvió recién al amanecer del día siguiente, según su testimonio brindado hace dos meses ante la justicia.
Su testimonio, junto a otras pruebas contundentes aportadas en las semanas siguientes por la fiscalía, sirvió para que de Queiroz finalmente se derrumbara y confesara su participación en el crimen.
El expolicía llegó a un acuerdo de delación y admitió que manejaba el auto desde donde se acribilló a Marielle Franco. De Queiroz habría sido el autor de los disparos. La causa tiene un tercer detenido, el exbombero Maxwell Simões, acusado de haber sido el encargado de la “vigilancia” de la concejala.
El brutal crimen de Franco conmovió a la sociedad brasileña. La mujer recibió cuatro balazos en la cabeza. En el atentado también fue asesinado su chofer, Anderson Gomes.
Marielle Franco era una reconocida activista por los derechos de las mujeres afrobrasileñas de las favelas y de las minorías LGTB+. Se sospecha que los autores intelectuales del crimen fueron las milicias paramilitares que extorsionan a los habitantes y comerciantes de los barrios carenciados de Río a cambio de protección. La concejala realizaba denuncias constantes contra estos grupos ilegales armados.
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Élcio de Queiroz, uno de los acusados, se derrumbó tras ser virtualmente acorralado durante una declaración de dos horas y media ante la justicia. Los investigadores le mostraron pruebas de que su amigo y cómplice, Ronnie Lessa, había buscado datos sobre la activista en Internet en los días previos del crimen. Incluso que había pagado para tener acceso a un sitio de datos personales y que investigó hasta los antecedentes fiscales de la víctima. De esa manera, obtuvo una dirección de un domicilio que Marielle Franco había visitado dos días antes de su asesinato.
Todas estas pruebas fueron recogidas en un nuevo análisis de una tarjeta de crédito encontrada en la casa de Ronnie Lessa.s
Pero lo que terminó de derrumbar a de Queiroz fue el testimonio de la esposa de Lessa, Elaine. Los dos expolicías habían mantenido la versión de que ambos habían estado en la casa de la familia Lessa durante la tarde y noche del 14 de marzo de 2018, el día del crimen.
En una nueva declaración, la mujer cambió su testimonio. Dejó de proteger a su marido y contó que ese día estuvo sola en su casa. Dijo además que nunca vio a su esposo y de Queiroz esa tarde noche y que Ronnie Lessa solo volvió a la vivienda cerca del amanecer del día siguiente. Allí la causa dio un giro inesperado. Acorralado, de Queiroz confesó y llegó a un acuerdo de delación con la fiscalía, cuyos alcances están bajo sigilo.
Luego, contó que está convencido de que Lessa recibió un buen pago por el crimen. “Después noté que tuvo un incremento importante de su patrimonio. Tenía una camioneta, se compró una Dodge Ram blindada y una lancha”, indicó.
Finalmente Anielle Franco, convertida en la virtual heredera política de su hermana, dijo que “Brasil y el mundo entero se despertaron con la noticia sobre estos avances” en un caso que estuvo estancado en los últimos tiempos. “La familia sigue teniendo esperanzas de que podamos descubrir quién la mató y por qué. Sabemos que Marielle representaba muchas luchas, una corporización de luchas. Estamos conmocionados”, afirmó.
Además, se mostró esperanzada en llegar al fondo de la causa. “Estamos confiados en que vamos a descubrir” a los mandantes del crimen. “Sigo diciendo que mientras no combatamos la violencia política y no sepamos quién mandó a matar a Marielle, nuestra democracia seguirá siendo frágil”, apuntó.