Caso Roxana Murúa: Márquez negó haber querido matar y aseguró que la atacaron
María Gilda Márquez declaró en la última etapa del debate por el ataque ocurrido el 20 de enero de 2025 y sostuvo que el conflicto comenzó por un problema entre menores relacionado con una cuenta de un juego digital. Junto a María Eugenia Castro y Facundo Ariel Monasterio, deberá afrontar los alegatos de clausura antes de que el jurado popular delibere y emita su veredicto.

En la última etapa del juicio por jurados por el ataque contra Roxana Murúa, ocurrido el 20 de enero de 2025, María Gilda Márquez negó haber tenido intención de matar o causar daño y presentó su versión de los hechos ante el tribunal. La mujer, acusada junto a María Eugenia Castro y Facundo Ariel Monasterio por el delito de homicidio en grado de tentativa, sostuvo que el enfrentamiento se originó a partir de un conflicto entre menores y que, cuando acudió a averiguar qué había sucedido con su hermano, terminó siendo agredida.

Durante su declaración en la sala de la OGA, Márquez explicó que el problema inicial estuvo relacionado con la venta de una cuenta de un juego digital. Según su relato, la situación derivó en una serie de cruces entre los jóvenes, insultos y amenazas que, posteriormente, desembocaron en el enfrentamiento que es materia de investigación judicial.

La declaración se produjo antes del inicio de los alegatos de clausura, instancia en la que las partes expondrán sus conclusiones sobre la prueba presentada durante el debate. Una vez escuchadas esas exposiciones, el jurado popular deberá deliberar y resolver sobre la responsabilidad que se atribuye a cada uno de los tres acusados.

El conflicto por una cuenta de un juego digital

Al reconstruir los antecedentes del episodio, Márquez señaló que el enfrentamiento tuvo su origen en un desacuerdo entre su hermano y uno de los hijos de Roxana Murúa. De acuerdo con su versión, el adolescente había pagado por una cuenta de un juego digital, pero posteriormente esta fue dada de baja y no le habrían devuelto ni el dinero ni el acceso.

La acusada explicó que, ante esa situación, decidió concurrir junto a su hermano a hablar con los abuelos del menor, a quienes conocía desde hacía tiempo. El objetivo, según indicó, era conversar sobre lo sucedido y buscar una explicación por la pérdida de la cuenta y del dinero que el adolescente había entregado.

En ese contexto, Márquez afirmó que el abuelo del joven se habría enojado al conocer lo ocurrido y que llegó a golpear al menor. A partir de allí, siempre según el relato de la acusada, comenzaron los cruces entre los jóvenes y su hermano habría recibido insultos y amenazas.

La exposición de Márquez ubicó ese desacuerdo como el antecedente inmediato de los acontecimientos posteriores. La disputa relacionada con una transacción digital, que inicialmente involucraba a menores, habría derivado en un conflicto entre personas de su entorno familiar y, finalmente, en el enfrentamiento por el que ella y los otros dos imputados están siendo juzgados.

El día del hecho y la decisión de ir a buscar explicaciones

Márquez también se refirió a las circunstancias personales en las que se encontraba el día del episodio. Según declaró, estaba en su casa cuidando a su madre, quien atravesaba un delicado momento de salud después de haber sufrido la pérdida de un embarazo.

La mujer relató que se encontraba preparando la cena cuando su hermano regresó golpeado y le manifestó que una mujer quería matarlo. Esa situación, sostuvo, fue lo que la llevó a salir de su vivienda para averiguar qué había ocurrido.

"Me asusté y me fui directamente. No tomé nada de mi casa, no tomé ningún elemento", afirmó durante su declaración. Con esas palabras, Márquez buscó explicar las circunstancias en las que decidió dirigirse hacia el lugar del enfrentamiento. Según precisó, fue hasta la cancha acompañada por su hermano y por Facundo Ariel Monasterio para conocer los motivos de la agresión que, de acuerdo con lo que le habían contado, había sufrido su familiar.

La acusada insistió en que su intención era averiguar qué había sucedido. Su relato situó la decisión de concurrir al lugar como una reacción a lo que su hermano le había manifestado al regresar golpeado y denunciar que una mujer lo había amenazado de muerte.

La versión de Márquez sobre el enfrentamiento

Al describir lo ocurrido cuando llegó a la cancha, Márquez aseguró que preguntó quién había amenazado a su hermano. Según su versión, la mujer comenzó a insultarla y amenazarla, y poco después se produjo una situación de agresión en la que habrían intervenido varias personas.

La acusada sostuvo que fue atacada por ese grupo y que Monasterio intervino para intentar separar a quienes participaban del enfrentamiento. En su reconstrucción, el episodio se desarrolló en medio de un forcejeo y de una sucesión de agresiones.

Siempre según su declaración, durante ese forcejeo la mujer habría extraído una navaja de bolsillo y le habría lanzado un primer puntazo. Márquez afirmó que intentó apartarla y negó que hubiera actuado con la intención de provocarle lesiones graves.

Esta descripción forma parte de la versión ofrecida por la imputada ante el tribunal y deberá ser considerada por el jurado junto con los demás elementos incorporados durante el juicio. La responsabilidad de Márquez, Castro y Monasterio por el hecho investigado será evaluada una vez concluidos los alegatos de las partes y durante la deliberación del jurado popular.

"Nunca tuve intención de matar a nadie"

Uno de los puntos centrales de la declaración fue la negativa de Márquez a reconocer una intención homicida o la voluntad de causar daño. La acusada fue categórica al referirse a ese aspecto de la imputación.

"Nunca tuve intención de matar a nadie. Ni de dañar a nadie", manifestó durante su exposición.

La frase sintetizó su postura frente al delito de homicidio en grado de tentativa por el que está siendo juzgada junto a María Eugenia Castro y Facundo Ariel Monasterio. A lo largo de su declaración, Márquez sostuvo que acudió al lugar después de enterarse de que su hermano había sido golpeado y amenazado, y que el enfrentamiento se produjo en circunstancias distintas de las que, según afirmó, podrían atribuirle una intención de matar.

Además de exponer su versión de los acontecimientos, la mujer hizo referencia a las consecuencias personales que atraviesa desde que fue detenida. En ese sentido, manifestó que padece un cuadro de angustia, ataques de pánico y depresión, por el que recibe tratamiento psicológico y psiquiátrico.

La acusada vinculó su situación actual con el período transcurrido desde su detención y señaló que necesita asistencia profesional para afrontar ese estado. Sus manifestaciones se incorporaron a una declaración que, antes del cierre del debate, estuvo centrada tanto en la reconstrucción del conflicto como en el rechazo de la intención homicida que se le atribuye.