Cámara Penal N° 2

“Cuando estaba en Terapia, mi hermana me dijo 'ya está, se entregó' y yo decía 'va a salir y me va a matar'”

Foto: César Gómez/La Unión
Foto: César Gómez/La Unión .

07 Septiembre de 2021 07.30

Tal como estaba previsto, en la mañana de ayer dio inicio en la Cámara Penal N° 2 el juicio en contra de José Arnaldo Leiva, quien llega acusado de varios delitos, todos en contexto de género, siendo el más grave, si se quiere, el intento de asesinato a su expareja y madre de sus dos hijas, menores de edad. 


La audiencia, la primera en la que participó el flamante juez Sebastián Martoccia, quien integró el tribunal con los magistrados Luis Guillamondegui y Fabricio Gershani Quesada, inició pasadas las 9:00 de la mañana y con la presencia de familiares, tanto de las víctimas como del imputado. El presidente del tribunal, Dr. Luis Guillamondegui le hizo conocer la imputación a Leiva y le dio la palabra para que se defendiera. Sin embargo, el hombre optó por guardar silencio por recomendación de su abogado, según expresó. 

A raíz de ello, y como en la etapa penal preparatoria Leiva había prestado declaración, se leyó sus dichos en esa oportunidad. A líneas generales, el hombre apuntó a que todo se desencadenó a raíz de que ella quería terminar la relación (...), que ese día que sucedió el hecho, él había estado tomando y la llamó para saber de su hija, pero no le quisieron pasar con ella por lo que se fue a la casa de sus exsuegros”. En cuanto al hecho, dijo que “nunca fue mi intención matarla, si hubiera querido matarla, lo podría haber hecho. No había nadie en la casa que lo podría haber evitado” puntualizó, indicando así también que “le pegué a mi expareja (...), después me fui en la moto y me entregué en la comisaría, intenté quitarle el arma a un policía para suicidarme, pero lo evitaron y no me lo permitieron”, finalizó. 


Luego, se escuchó a la víctima, quien ingresó al recinto como testigo y, por el temor que aún siente, según argumentaron sus abogadas querellantes, el imputado se retiró de la sala para que esta pudiera declarar. Así fue que, por el espacio de una hora, la víctima R.V. M. recordó los catorce años que convivió con el imputado, refiriendo que “siempre sufrió violencia, tanto física como psicológica y hasta sexual, pero que nunca se había animado a denunciarlo”. 
Al referirse al hecho que se ventila, es decir, el ocurrido el 14 de noviembre del año 2019, la víctima contó que había recibido una llamada de su expareja, quien, entre otras cosas que le dijo, la amenazó de que iría a la casa de sus padres y la mataría. 


“Vino y rompió la puerta de entrada con una barreta. Lo vi cuando estaba en el comedor de la casa por lo que grité y corrí al fondo de la casa, cuando me di vuelta, ya lo tenía encima y sentí el golpe; me caí y no recuerdo nada más. No podía hablar, estaba como inconsciente y estuve más de una semana en Terapia Intensiva y Terapia Intermedia. Tuve miedo que me matara (...)” contó la víctima. “Cuando estaba en Terapia Intensiva, mi hermana me dijo 'ya está, se entregó' y yo decía 'va a salir y me va a matar'” recordó. 


A preguntas de las partes, la víctima manifestó que el ataque le dejó secuelas con “pérdidas de olfato y memoria a corto plazo”, aunque dichas secuelas no estarían acreditadas en el expediente. 
Luego de un cuarto intermedio, el debate se reanudó y el imputado regresó a la sala. 

Las otras víctimas 
Seguidamente, ingresaron al recinto los padres de la víctima, a quienes también el imputado intentó matarlos, hechos por los que debe responder por el delito de homicidio simple en grado de tentativa.  
La exsuegra de Leiva, Manuela Gordillo, contó que estaba durmiendo cuando escuchó a su hija gritando desesperadamente y le avisó a su esposo que estaba durmiendo y este fue a ver. 


“Recuerdo que cuando salí para ir a ver qué pasaba, lo vi a él y me golpeó en la cabeza con una barreta”. A preguntas de las partes, respondió: “No la vi a mi hija, pero creía que estaba muerta”, se quebró la testigo. 
Luego, fue el turno del padre de la víctima, quien, al igual que su esposa, recordó que fue agredido por el imputado, pero que él también lo golpeó. A preguntas de las partes, también respondió que “no vi cuando la agredió a mi hija”. 


Finalmente, en la sala desfiló la hermana de la denunciante, de nombre Ruth, quien dijo que, al igual que sus padres, ya con anterioridad a la fecha del hecho habían observado en su ahora excuñado actitudes contra su hermana que, si bien no eran de violencia física, sí lo eran de “violencia psicológica y verbal”. 
Concluida la ronda de testigos citados para la primera audiencia, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta mañana, cuando continuará la ronda de testigos.