El impedimiento de circular libremente por el aislamiento social y obligatorio, que rige en todo el país desde el pasado 20 de marzo, ocasionó un sinnúmero de cambios en los hábitos de los ciudadanos, quienes ven limitadas sus posibilidades, por ejemplo, de salir de sus domicilios para ir a realizar el pago de las facturas de distintos servicios, debiendo por ello recurrir a opciones tales como los cadetes, quienes están autorizados a circular y llevar a cabo dichos trámites.
Sin embargo, y aun cuando no salgamos a la calle, nadie está exento de ser víctima de un delito. Tal es el caso de la contadora de la empresa de Emergencias Médicas ECA S.R.L. que funciona en calle Camilo Melet al 200, en esta ciudad Capital.
De acuerdo a la información judicial a la que tuvo acceso este diario, a las 18:30 horas, Alejandra Dispacuale se hizo presente en la Unidad Judicial N° 5 y denunció haber sufrido el robo de sesenta y dos mil pesos.
Según relató ante los sumariantes, se desempeña como contadora de la empresa mencionada y el día lunes pasado, solicitó un cadete para que realizara el pago de unas facturas.
Fue así que al edificio llegó su denunciado, quien dijo llamarse Rodrigo Alejandro Molas, y a quien le entregó la suma $ 62.000 y distintas facturas para que las abonara.
Siempre de acuerdo al relato de la denunciante, este se retiró de la empresa a realizar el trámite solicitado, pero nunca regresó ni con el dinero ni con las facturas que se le entregó. Tras tomar conocimiento de la denuncia, el hecho fue informado vía telefónica al fiscal en feria, quien dispuso de una serie de medidas. Según trascendió, se habría solicitado información del supuesto cadete a los encargados de la empresa para la que trabajaba, pero no se había logrado aún dar con su paradero.
Estafas
Por otra parte, durante la jornada de ayer, fuentes judiciales comentaron que son numerosas las denuncias que se recepcionaron en los últimos días relacionadas con delitos de estafas, principalmente telefónicas.
Según explicaron, fueron varios los catamarqueños que se acercaron a las distintas unidades judiciales del Valle Centtal a reportar que fueron engañados en su buena fe por desconocidos, quienes fingiendo ser empleados de ANSES les solicitaban datos personales y bancarios para el otorgamiento de un beneficio. Sin embargo, dicha información era utilizada por delincuentes cibernéticos para solicitar créditos a nombres de las víctimas, los que eran acreditados en sus cuentas bancarias, pero de inmediato retirados por los delincuentes.
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