Detuvieron a un hombre por proferir amenazas violentas contra Patricia Bullrich
Tras una investigación iniciada en 2025, la Policía Federal capturó al responsable de realizar publicaciones de odio en redes sociales. En el operativo se secuestró un arsenal de réplicas de armas de guerra y equipamiento militar.

En un operativo estratégico llevado a cabo este miércoles, la Policía Federal Argentina logró la detención de un individuo acusado de haber proferido graves amenazas de muerte contra la senadora y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich. El procedimiento representa la culminación de un exhaustivo proceso de seguimiento e inteligencia criminal que se extendió por varios meses, poniendo de manifiesto la estricta vigilancia que las fuerzas de seguridad mantienen sobre los discursos de violencia extrema y las campañas de hostigamiento en las plataformas digitales.

Una investigación de largo aliento en redes sociales

La génesis de este caso se remonta a mayo de 2025, fecha en la que las unidades de ciberdelincuencia comenzaron a investigar de manera sistemática las actividades de un usuario específico en diversas redes sociales. Según consta en el informe policial, el sospechoso se dedicaba a producir y difundir de forma recurrente imágenes y videos de contenido violento dirigidos explícitamente hacia la figura de la actual legisladora nacional. Estas producciones audiovisuales no solo buscaban amedrentar a la funcionaria, sino que también pretendían instalar un clima de agresión pública en el entorno digital.

Entre las evidencias fundamentales recolectadas durante la etapa de instrucción, se destacó una publicación en particular que exhibía el rostro de la senadora acompañado de consignas cargadas de odio. Una de las frases más alarmantes detectadas por los investigadores, y que fue clave para determinar la peligrosidad del sujeto, rezaba: "Muerte a los enemigos del pueblo". Esta expresión de odio encuadró el accionar del detenido dentro de una tipificación delictiva que motivó la intervención inmediata de la justicia federal para prevenir posibles ataques físicos.

El secuestro de armamento y equipo militar

Al momento de realizar el allanamiento y la posterior detención, los agentes federales se encontraron con un escenario inquietante dentro del domicilio del imputado que excedía lo estrictamente virtual. En el lugar se procedió al secuestro de un importante arsenal de réplicas de armas de fuego, entre las que sobresalía una imitación de un fusil de asalto AK-47 y cinco pistolas de diversos calibres. Si bien se constató que se trataba de piezas de utilería o réplicas, el volumen y la estética del material incautado reflejaban un perfil de alta peligrosidad y una marcada obsesión con el armamento táctico de guerra.

Además de las armas, el personal policial incautó equipamiento de protección y seguridad que suele ser utilizado en escenarios de conflicto. Entre estos elementos se contaban cuatro cascos de uso militar y una serie de máscaras antigás, herramientas que el sospechoso mantenía en su poder junto con el material audiovisual violento. La combinación de estos pertrechos tácticos con las amenazas explícitas en redes sociales reforzó la hipótesis de los investigadores sobre el nivel de radicalización del individuo detenido.

Contexto y derivaciones legales de la detención

La detención de este miércoles marca un precedente institucional en la persecución de delitos vinculados a la incitación a la violencia política en Argentina. La utilización de expresiones de odio y la simulación de posesión de armas de gran calibre fueron determinantes para que la justicia agilizara el proceso de captura y asegurara el material probatorio. El despliegue de la Policía Federal subraya que el anonimato que inicialmente ofrecen las redes sociales no es un obstáculo insalvable para las tareas de inteligencia criminal cuando se trata de proteger la integridad física de los representantes del Estado.

El detenido ha quedado a disposición de las autoridades competentes, mientras se analizan los dispositivos electrónicos secuestrados para determinar si existía una red de colaboración organizada o si el individuo actuaba de forma solitaria en sus campañas de hostigamiento. Por el momento, el caso permanece bajo estricta vigilancia judicial, mientras se evalúan las responsabilidades legales derivadas tanto de las amenazas coactivas como de la posesión del equipo militar incautado en su domicilio.