El Gobierno confirmó que el alumno que mató a un compañero en un colegio de Santa Fe integraba una peligrosa comunidad digital internacional que incentiva masacres escolares, una definición que modificó por completo la lectura inicial del caso y abrió una nueva línea de preocupación institucional.
Durante una conferencia de prensa, el gobernador Maximiliano Pullaro, la ministra de Seguridad Nacional Alejandra Monteoliva y autoridades de la Policía Federal Argentina (PFA) brindaron precisiones sobre el hecho ocurrido en San Cristóbal, al que calificaron como un fenómeno de características inéditas en el país.
Fue Monteoliva quien encabezó la convocatoria y sostuvo que se trató de "un caso inédito en el país", lo que motivó un trabajo articulado entre la policía santafesina y la fuerza federal. A partir de la investigación, se determinó que no se trató de un hecho aislado ni de una situación de bullying, como se había planteado en las primeras horas, sino de la presencia de una subcultura digital integrada mayoritariamente por niños, adolescentes y jóvenes.
La trama de una subcultura digital global
Según detalló la ministra, el fenómeno está vinculado a comunidades virtuales que se centran en el estudio y análisis de asesinatos, tiroteos masivos y organizaciones de perfil nihilista y misantrópico, con una tendencia a trasladar esas conductas al plano de la violencia real.
Entre los datos más relevantes expuestos durante la conferencia se destacó que:
- La red tiene alcance global y excede la territorialidad.
- En los últimos dos años, la PFA junto con el FBI registró e identificó 15 casos.
- Actualmente hay cuatro casos más en análisis.
- Se trata de expresiones de culturas violentas detectadas en el país.
Monteoliva remarcó además la necesidad de actuar de manera preventiva: "Tenemos el deber de poner la evidencia sobre la mesa, a tiempo", señaló, al tiempo que subrayó que la respuesta frente a este tipo de situaciones involucra a familia, escuela, educadores y comunicadores.
La definición de Pullaro
El gobernador Maximiliano Pullaro explicó que, en un comienzo, se había considerado la hipótesis de un brote psicótico o de una motivación relacionada con el bullying, pero la extracción de evidencia digital permitió reconstruir un escenario mucho más amplio.
La investigación del Ministerio Público de la Acusación, sostuvo, permitió detectar que el adolescente participaba de una red internacional de subcultura digital denominada TCC (True Crime Community). Según precisó, esta comunidad parte de la veneración de delitos violentos y asesinatos violentos, y genera ámbitos de socialización que trascienden cualquier comunidad, escuela, provincia o país.
Pullaro insistió en que se trata de "un fenómeno nuevo, diferente, que tenemos que abordar", al tiempo que destacó el accionar de la comunidad educativa de San Cristóbal.
Allanamientos y otro menor detenido
El jefe de la Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA), Guillermo Díaz, brindó luego detalles sobre el trabajo realizado. Explicó que la pesquisa comenzó con un barrido en redes sociales, entendiendo que el fenómeno se origina en el ámbito digital antes de manifestarse en la comunidad.
Como parte de ese procedimiento se concretaron:
- Dos allanamientos en el domicilio del tirador.
- La reconstrucción del hecho en la escuela.
- El análisis del celular del adolescente.
- La detección de un segundo menor vinculado a los subgrupos.
Este segundo involucrado fue identificado y detenido en la Ruta Nacional N°11 de Santa Fe cuando circulaba junto a sus padres. Luego, por orden del fiscal, se realizaron allanamientos en su vivienda, donde fueron secuestrados aparatos tecnológicos y simbología vinculada a la temática.
Las cuatro etapas del fenómeno
Díaz precisó que la organización presenta distintas facetas. Según explicó, el fenómeno comenzó con la masacre de Columbine, en Colorado, cuando dos tiradores activos mataron a 12 menores y luego se suicidaron, episodio que generó fascinación en adolescentes de entre 13 y 19 años.
A partir de allí describió una secuencia de cuatro etapas:
- Investigación y fascinación por crímenes reales.
- Difusión del material en Discord, Telegram, foros y páginas digitales.
- Imitación de conductas violentas.
- Planificación de ataques.
En esa evolución, remarcó, los tiradores pasan a ser considerados héroes, lo que incrementa el nivel de alerta.
El jefe de la DUIA añadió además que los dos últimos casos detectados también responden al movimiento incel, caracterizado por los llamados "célibes involuntarios", con discursos de odio hacia mujeres y varones con relaciones afectivas.
La causa sigue en curso
Sobre el cierre, Díaz confirmó que la causa por el tiroteo en la escuela N°40 de San Cristóbal continúa en curso y que aún resta avanzar en el análisis del resto de los dispositivos secuestrados.
La investigación, de acuerdo con lo expuesto por las autoridades, mantiene abierto un frente clave sobre la dimensión digital del caso y sobre el alcance que estas subculturas violentas pueden tener entre menores y adolescentes.