La Pampa

El testigo de un cura en un juicio por violación se animó a denunciar que este lo había abusado a él también

Hugo Pernini fue condenado a 12 años de prisión por violar en reiteradas ocasiones a un adolescente.

30 Diciembre de 2021 21.32

Un juez de La Pampa condenó a 12 años de prisión al sacerdote católico Hugo Pernini por el delito de violación reiterada en perjuicio de un adolescente, hechos cometidos en una iglesia de Santa Rosa donde ejercía como párroco en 2007.

En medio del juicio, y a horas del veredicto, otro joven que el propio sacerdote había ofrecido como testigo también lo denunció en la fiscalía por abusos que habrían ocurrido en los departamentos contiguos a la Iglesia Luján, en Santa Rosa.

“Además de las denuncias de abusos, denunció ciertas presiones e intimidaciones a lo largo de la investigación, para que declarara a favor de Pernini”, informaron fuentes del caso a Diario Textual.

El testigo debía prestar presentarse el 21 de diciembre, pero finalmente la defensa del cura -alertada de su relato- desistió de su testimonio.

Aunque en principio la pena se iba a informar el 4 de febrero, este jueves el juez Gastón Boulenaz condenó a Pernini a 12 años, en sintonía con lo solicitado por la fiscalía, mientras la querella había reclamado 15 años de encierro y la defensa 8, el mínimo de la pena prevista para este delito.

Pernini (63 años) fue declarado culpable de haber violado a un joven catequista en 2007 y 2008, cuando el joven tenía entre 17 y 18 años en la Iglesia Luján, de la capital provincial, indicaron desde el Poder Judicial de La Pampa.

Tras la presentación de las pruebas y los testimonios, Pernini fue encontrado culpable del delito de abuso sexual simple, gravemente ultrajante y con acceso carnal, agravados todos por ser ministro de un culto religioso.

La Iglesia lo había suspendido del oficio sacerdotal a fines de noviembre de 2019, cuando quedó imputado en la causa.

En aquel momento, aseguró el cura se declaró inocente. Mientras avanzaba la investigación, la jueza Florencia Mazza le aplicó una restricción de acercamiento a la víctima, además de imponerle la obligación de presentarse una vez por semana ante la justicia y la imposibilidad de salir de La Pampa ni de la Argentina sin autorización judicial.

En la actualidad, el cura está con arresto domiciliario hasta la finalización del proceso, con control electrónico de vigilancia.

Con las pruebas reunidas durante el juicio oral, Boulenaz sostuvo que los abusos ocurrieron, tal cual había sido la teoría del caso del fiscal Walter Martos.

El juez señaló que Pernini "abusó sexualmente" del joven de 17 años, quien ya había cumplido 18 cuando los ataques concluyeron, determinó el magistrado.

Los detalles del caso

Los abusos ocurrieron entre mayo y diciembre de 2007 en el mismo predio donde está emplazada la Iglesia Nuestra Señora de Luján, más precisamente en los departamentos en los cuales residía el condenado.

Tras señalar que "allí existieron múltiples episodios y que los abusos ocurrieron casi a diario", el juez sostuvo que "este tipo de abusos fueron reiterados hasta julio de 2007, para luego continuar bajo la modalidad de tocamientos en diciembre".

El joven denunciante le había revelado detalles del caso a Clarín, en 2019.

Aseguró que le había costado mucho "dar este paso" (por la denuncia) y que se animó a hacerlo después de que un seminarista denunciara por abuso sexual a un cura en Intendente Alvear, 160 kilómetros al norte de Santa Rosa.

"Era adolescente, menor de edad. Empecé a ir al grupo de jóvenes, soy católico y quería profundizar mi fe. Íbamos los sábados a la mañana y a la tarde a misa. Luego este sacerdote me invitaba a confesarme en la casa de él, arriba de la parroquia", continuó su relato.

Pernini primero le dijo que "fuera a desahogarse", después compartieron cenas y empezaron "una amistad". "Hasta que empezaron los abusos", expresó el joven.

La víctima se alejó de la capital pampeana. Fue en la Ciudad de Buenos Aires donde reveló que había sido víctima de abuso, aunque no recibió la respuesta que esperaba de las máximas autoridades eclesiásticas porteñas.

En 2011, en época de Fin de Año, asistió a una misa en la Catedral. Tras la cita se confesó y contó los abusos de Pernini. Su confesor lo invitó a que se quedara en el edificio para relatarle los episodios a Mario Poli, que entonces ya oficiaba como arzobispo de Buenos Aires.

"Lo esperé y al final de la misa, en la primera fila, le conté todo a Poli. Me dijo que fuera feliz y que fuera a un psicólogo. Nada más. Ahí quedó todo. Me cayó muy mal", dijo el denunciante.

Años más tarde, el testimonio que incriminó a otro sacerdote en La Pampa lo animó a presentarse en la justicia.