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Entre la lluvia y la neblina, sigue la búsqueda de Raúl Moyano en el cerro Ñuñorco

A casi dos semanas de la desaparición del docente jubilado de 59 años, los equipos intensifican los rastrillajes en sectores de difícil acceso, con apoyo de drones, especialistas y baqueanos. Las lluvias, la baja visibilidad y el riesgo de caídas obligan a modificar las estrategias y podrían extender algunas tareas hasta el día siguiente.

25 Octubre de 2026 10.55

La búsqueda de Raúl Alfredo Moyano, un docente jubilado de 59 años desaparecido desde el lunes 12 de octubre en el cerro Ñuñorco Grande, en Tucumán, continúa con un amplio operativo de rescate en una zona de difícil acceso. A más de diez días de su desaparición, más de 100 personas participan de los rastrillajes, en medio de lluvias, neblina, barro y temperaturas propias de la altura.

Las tareas se desarrollan en distintos sectores de la montaña y requieren una planificación que se modifica de acuerdo con las condiciones meteorológicas y las características del terreno. La presencia de precipitaciones y la reducción de la visibilidad representan dificultades adicionales para los equipos, que deben avanzar por pendientes pronunciadas, quebradas y filos montañosos donde los desplazamientos implican riesgos.

Hernán Parajón, guía experto en rescate y coordinador de los operativos, explicó cómo se organizó el trabajo durante la jornada y detalló los sectores en los que se concentran los recursos humanos y técnicos.

"Se está operando hoy en el cerro Ñuñorco, en la zona de cumbre permanece el campamento avanzado a 3.100 metros de altura, y ahora está cayendo un poco de garrotillo", explicó Parajón al describir las condiciones meteorológicas en el área de búsqueda.

El campamento avanzado, ubicado a 3.100 metros de altura, constituye uno de los puntos desde los cuales se sostiene el despliegue en la montaña. La permanencia de los equipos en ese sector permite continuar con las tareas en las áreas consideradas prioritarias, aunque el clima condiciona la extensión y el ritmo de los recorridos.

Descensos por quebradas y rastrillajes

De acuerdo con Parajón, durante la jornada se concentraron 13 integrantes del cuerpo especial de rescate y operaciones de la Policía de Tucumán, junto con efectivos de la Unidad Regional Oeste, sobre un filo que desciende hacia el apiadero militar.

El trabajo previsto contempla el rastreo de varias quebradas, mediante descensos con rápel. Se trata de sectores que requieren procedimientos técnicos específicos debido a las características del terreno y a los riesgos asociados con las pendientes y las caídas en altura.

El coordinador advirtió que las dificultades podrían impedir completar todo el recorrido durante la jornada. "Hay varias quebradas que se van a rastillar, en un descenso con rapel y que probablemente no se alcance a terminar hoy, sino mañana", señaló.

La posibilidad de extender las tareas responde a la complejidad de los sectores que deben revisarse y a la necesidad de adaptar los procedimientos a las condiciones de seguridad. En un operativo de estas características, el avance no depende únicamente de la cantidad de personas desplegadas, sino también de la capacidad de los equipos para desplazarse y revisar cada área sin exponerse a riesgos innecesarios.

El trabajo sobre el filo hacia el apiadero militar se complementa con otros rastrillajes desarrollados en diferentes puntos del cerro. La distribución de los grupos busca ampliar la cobertura del área delimitada y avanzar sobre sectores que presentan dificultades de acceso.

Gendarmería trabaja en la Quebrada del Potrerillo

Otro de los puntos prioritarios se encuentra en la Quebrada del Potrerillo, identificada como el filo de montaña por el que Raúl Moyano había ascendido. En ese sector trabaja personal de Gendarmería Nacional, que lleva adelante un rastrillaje exhaustivo con apoyo de drones. La intervención apunta a revisar el área vinculada con el recorrido previo del docente y ampliar la observación de un terreno cuya geografía dificulta las tareas desde tierra.

"Por otro lado, Gendarmería Nacional está operando en la zona de Quebrada del Potrerillo, que es el filo de montaña por el cual Raúl Moyano había ascendido. Es un rastrillaje exhaustivo apoyado con drones", remarcó Parajón.

El uso de esta tecnología forma parte de los recursos disponibles para examinar sectores de difícil acceso. Sin embargo, las condiciones meteorológicas también pueden limitar su utilización, especialmente cuando la neblina y las precipitaciones reducen la visibilidad. El operativo reúne a distintos organismos, instituciones y colaboradores con funciones complementarias. Entre los participantes se encuentran:

Grupo C.E.R.O. de la Policía de Tucumán, especializado en rescate y operaciones.

Efectivos de la Unidad Regional Oeste de la Policía de Tucumán.

Integrantes de la Fundación Cumbres Andinas.

Personal de Gendarmería Nacional.

Bomberos voluntarios de Catamarca y Monteros.

Baqueanos de la zona.

Enduristas.

Personal de la división de canes especializados.

La participación de estos grupos permite distribuir las tareas de búsqueda de acuerdo con las características de cada sector y los recursos disponibles. La coordinación resulta fundamental para sostener los rastrillajes en una geografía extensa, con accesos complicados y condiciones climáticas cambiantes.

El clima obliga a modificar las estrategias 

Parajón explicó que las estrategias de rastrillaje se ajustan de acuerdo con la evolución del tiempo. Las condiciones meteorológicas determinan qué sectores pueden recorrerse, qué procedimientos resultan necesarios y hasta dónde es posible avanzar durante cada jornada.

"Las estrategias de rastrillaje se van ajustando en función del estado del tiempo", aclaró el coordinador. Como ejemplo, recordó que el día anterior, cuando las condiciones eran favorables, los equipos habían trabajado desde el sector sureste del cerro, una zona caracterizada por una mayor humedad. Con el cambio en el pronóstico, las tareas se trasladaron hacia otro sector.

"Ayer, con buen tiempo, se estuvo operando desde el sector sureste, que es mucho más húmedo y ahora se está operando sobre el filo hacia el apiadero en dirección a la ruta 307", señaló.

Este cambio refleja la necesidad de reorganizar el despliegue según las posibilidades de acceso y las condiciones de seguridad. La lluvia, el barro y la neblina no solo ralentizan el avance de los rescatistas, sino que también dificultan la identificación de referencias visuales y la cobertura de los sectores previstos.

En esas circunstancias, el trabajo requiere combinar el conocimiento del terreno con las capacidades técnicas de los equipos especializados. Los desplazamientos por quebradas, los descensos con rápel y la navegación en sectores de baja visibilidad exigen preparación y experiencia.

Dónde se concentra la búsqueda de Raúl Moyano

Los rastrillajes se focalizan en las laderas sur y sureste del Ñuñorco Grande, desde la cumbre en dirección a la ruta provincial 307 y al paraje El Indio, ubicado en la Quebrada de los Sosa.

La delimitación de esa área se realizó a partir de la última referencia conocida de la señal del teléfono celular de Moyano. Según la información disponible, la señal habría impactado en una antena ubicada en Los Sarmientos antes de que el dispositivo se quedara sin batería. Ese dato constituye una referencia para orientar los recorridos, aunque hasta el momento no se informó ningún hallazgo que permita confirmar qué ocurrió con el docente jubilado.

Los equipos ya recorrieron diferentes sectores de acceso complicado, en una búsqueda que abarca los siguientes lugares:

Los Teritos.

Mesada de Ñuñorco.

Costa de Ñuñorco.

Camino de las Flores.

Ojo de Agua.

Laguna Seca.

La Biblia.

Mula Corral.

La amplitud de los sectores revisados da cuenta de las dificultades que implica cubrir el área de búsqueda. La presencia de múltiples senderos, algunos abiertos por animales, aumenta las posibilidades de recorrido y obliga a examinar diferentes alternativas para ampliar la cobertura.

Entre las hipótesis que orientan las tareas se contempla que Moyano pudiera haberse desviado de la ruta prevista o haber sufrido una lesión. No obstante, esas posibilidades no han sido confirmadas y las labores continúan concentradas en revisar los sectores delimitados.

Una geografía compleja que dificulta el avance

El cerro Ñuñorco Grande presenta obstáculos naturales que complican el desplazamiento de los rescatistas. Las pendientes pronunciadas, la vegetación abundante y la existencia de numerosos senderos dificultan tanto el avance como la revisión sistemática de toda la zona.

Los caminos abiertos por animales pueden bifurcarse y no necesariamente conducen a un destino definido. Esta característica amplía las alternativas de recorrido y hace más compleja la tarea de reconstruir los posibles desplazamientos de una persona en la montaña. A esas condiciones se suman las lluvias intensas, el barro y la neblina. La combinación de estos factores reduce la visibilidad y vuelve más peligrosos los desplazamientos a pie, especialmente en áreas donde existen riesgos de caídas en altura.

Las mismas dificultades afectan el apoyo tecnológico. Los drones y los medios aéreos, considerados herramientas importantes para observar lugares inaccesibles desde tierra, encuentran limitaciones cuando las condiciones meteorológicas impiden una adecuada visibilidad.

En consecuencia, los grupos deben adaptar sus procedimientos y evaluar permanentemente las posibilidades de avanzar. La complejidad del terreno obliga a mantener una planificación flexible y a distribuir los recursos según las condiciones de cada sector.

El llamado a voluntarios con preparación física y técnica

Ante la participación de particulares y asociaciones civiles, Parajón explicó que quienes deseen colaborar con la búsqueda deben contar con las condiciones necesarias para desplazarse de manera autónoma en la montaña.

El coordinador advirtió que la voluntad de ayudar no siempre resulta suficiente para afrontar las exigencias del terreno. Según señaló, algunos voluntarios pueden encontrar dificultades durante los recorridos, especialmente cuando deben moverse en sectores de muy baja visibilidad o en áreas donde existe riesgo de caídas.

"Por ahí sucede que hay voluntarios, pero que después tienen inconvenientes para el desplazamiento en este terreno, que está presentando condiciones de muy baja visibilidad o requiere trabajos en zona donde hay riesgo de caídas", explicó.

Por ese motivo, insistió en que las personas interesadas en sumarse deben contar con capacidad física y técnica para realizar desplazamientos autosuficientes, además de conocimientos tecnológicos que les permitan orientarse sin visibilidad.

"En este momento, quien desee colaborar, puede hacerlo, pero tiene que tener capacidad tecnológica como para navegar sin visibilidad y capacidad técnica para poder desplazarse en un terreno que presenta riesgo de caída en altura", remarcó.

La advertencia apunta a que la incorporación de colaboradores debe contemplar las exigencias concretas del operativo y las condiciones de seguridad. En un entorno de difícil acceso, con lluvia, barro y neblina, la preparación para desplazarse y orientarse resulta un aspecto esencial para evitar que quienes participan de la búsqueda queden expuestos a nuevas situaciones de riesgo.