Un caso de presunto abuso sexual infantil ocurrido en la localidad bonaerense de Arrecifes generó una profunda conmoción social y un fuerte reclamo de justicia, luego de que se viralizara la imagen del padre de la víctima abrazando a un policía en medio de una manifestación frente a un centro de salud. La escena, cargada de emoción y desesperación, reflejó el drama que atraviesa la familia de una nena de tres años, cuya denuncia derivó en una investigación judicial que aún genera interrogantes.
El episodio tuvo como protagonista a Cristian López, de 21 años, quien se encontraba reclamando la detención del presunto agresor, un joven de 18 años que, tras el hecho, fue hallado internado luego de haber intentado quitarse la vida. Mientras familiares y vecinos exigían respuestas, el gesto del padre de la menor, quebrado por la situación, se convirtió en símbolo del reclamo y rápidamente se difundió en redes sociales y medios de comunicación.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas y de acuerdo a lo informado por medios locales, la denuncia señala que la niña se encontraba al cuidado de su abuela, en cuyo domicilio también residía el hijo de una amiga fallecida de la mujer. Fue en ese contexto que la cuidadora advirtió una situación compatible con abuso sexual, ocurrida en el cuarto de la menor, y dio aviso inmediato a la policía.
Tras la denuncia, intervino personal de salud, que activó el protocolo correspondiente para casos de abuso infantil, mientras se iniciaban las actuaciones judiciales. Sin embargo, el presunto agresor huyó del lugar y recién fue localizado horas más tarde, luego de intentar quitarse la vida. El joven fue trasladado a un hospital de la zona, donde permanece internado bajo custodia policial, aunque sin una orden de detención vigente, situación que encendió la indignación de la familia.
La falta de definiciones judiciales derivó en momentos de extrema tensión frente a dependencias policiales y centros de salud, donde vecinos y allegados se concentraron para exigir medidas urgentes. En ese marco, el pasado 14 de enero, pasadas las 20 horas, Cristian López tomó la palabra y pidió públicamente justicia.
En diálogo con el medio local Arrecifes Más Noticias, el padre de la menor denunció demoras en el accionar judicial. "Me dijeron que están esperando de la fiscalía y que ya quisieran proceder a la detención, pero están esperando de arriba. No están haciendo nada. El jefe de la policía ya pidió que lo encarcelen y todavía nada", expresó visiblemente angustiado.
López fue aún más contundente en su reclamo: "Queremos justicia, por favor se los pido. No pedimos más que eso. Estamos desde el domingo y todavía esperan una orden. Ahora lo hacen pasar por psiquiátrico. ¿Tocaste a una nena y te quieren hacer pasar por psiquiátrico? No es así. La justicia es una mierda. La voy a luchar hasta el fin y siempre voy a poner el pecho delante de todo".
La situación escaló cerca de las 21.50, cuando se desplegó un fuerte operativo policial en el centro de salud donde se encontraba el joven señalado. Según testigos, los efectivos efectuaron disparos disuasivos y utilizaron gases lacrimógenos, lo que generó momentos de caos y temor entre los manifestantes.
Sin embargo, minutos después, el escenario dio un giro inesperado. Pasadas las 22 horas, la médica a cargo del caso informó que habría llegado una supuesta orden judicial para trasladar al acusado. Fue en ese momento cuando Cristian López se quebró emocionalmente y terminó abrazando a uno de los policías, una imagen que fue registrada en video y se viralizó de inmediato. "Llegó la orden judicial para trasladarlo y debe ser un momento lo más apacible posible", expresó entre lágrimas.
No obstante, ya en las primeras horas del 15 de enero, el padre de la niña volvió a manifestar su preocupación en declaraciones televisivas. "En ese momento respiré. Pero ahora no estoy respirando, porque me enteré de que no hay orden de detención y que él está internado en un hospital común", sostuvo, dejando en evidencia que el caso continúa envuelto en incertidumbre.
El hecho sigue bajo investigación, mientras la familia insiste en que se garantice justicia y protección para la menor.