Lo que comenzó como un audaz intento de evasión terminó en una fatalidad que conmociona a la capital provincial. Durante la madrugada de este domingo, la calma del Hospital Central de Mendoza se vio abruptamente interrumpida por un episodio de extrema gravedad institucional y humana. Dos internos, que se encontraban internados en el centro asistencial bajo custodia, pusieron en marcha un plan de fuga que combinó el uso de la fuerza física con elementos improvisados, resultando en la muerte de uno de ellos y la recaptura del segundo tras un despliegue de seguridad.
El hecho se desencadenó exactamente a las 2.46, de acuerdo con los registros de la información policial. Los reclusos, cuya identidad y antecedentes forman parte de la investigación en curso, lograron vulnerar las medidas de seguridad del sector donde se encontraban alojados para iniciar la huida. Para ello, los sujetos consiguieron quitar un barrote de una ventana que tiene vista directa hacia la calle Garibaldi, estableciendo así un punto de salida hacia el exterior del edificio sanitario en cuestión de pocos minutos.
La caída fatal desde el tercer piso
Una vez franqueada la abertura del ventanal, los internos desplegaron una técnica de evasión carcelaria adaptada al entorno hospitalario al confeccionar una cuerda improvisada utilizando sábanas anudadas entre sí. El objetivo era descender desde la altura del tercer piso hasta la vereda de la calle Garibaldi, pero la precariedad del soporte o una pérdida fortuita del equilibrio durante la maniobra provocaron un desenlace fatal. Uno de los hombres no logró sostenerse y cayó al vacío, impactando violentamente contra el suelo frente a la mirada del personal que custodiaba el lugar.
El fallecido fue identificado como Juan Marcelo Tejada, un hombre de 35 años con domicilio fijado en el barrio La Gloria, del departamento de Godoy Cruz. El personal policial que cumplía funciones de custodia en el hospital advirtió la situación de forma inmediata al divisar el incidente y procedió a subir a Tejada en una camilla para ingresarlo nuevamente al centro asistencial en busca de auxilio médico urgente. A pesar de la celeridad en la atención y los denodados esfuerzos de los profesionales de la salud por estabilizar su cuadro, la situación resultó irreversible y el deceso de Tejada se produjo oficialmente a las 3.29, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio derivado de las gravísimas lesiones sufridas en la caída.
Una coartada inverosímil y la recaptura del cómplice
Mientras se producían las maniobras de auxilio para el herido, el segundo protagonista de la fuga continuaba con su intento de alejarse de la zona hospitalaria. Se trata de un joven de 26 años que, tras completar el descenso con éxito, comenzó a alejarse del predio. Según consignaron fuentes del portal El Editor Mendoza, el recluso fue divisado minutos después por una patrulla mientras merodeaba las inmediaciones del hospital en una actitud sospechosa que llamó la atención de los agentes de seguridad.
Al momento de ser interceptado e interrogado por los efectivos policiales, el sujeto intentó ocultar su verdadera condición de prófugo mediante una excusa espontánea. En un intento desesperado por evadir la detención, el joven de 26 años aseguró que se encontraba en el lugar porque estaba "cuidando a un familiar", pero la inconsistencia de su relato y la rápida verificación de las autoridades hicieron que la coartada no prosperara. Tras confirmar fehacientemente que se trataba del interno evadido, la policía procedió a su detención inmediata y dispuso su traslado de regreso al Penal de Almafuerte.
Investigación y procedimientos técnicos de rigor
El caso ha quedado bajo la órbita de la Oficina Fiscal de jurisdicción, la cual ha tomado las riendas de la instrucción para determinar con exactitud cómo se produjo la rotura del barrote y si existieron fallas en la cadena de custodia durante la internación de ambos sujetos. Como parte de los protocolos de rigor ante muertes en contexto de encierro o intentos de fuga, se ordenó la inmediata intervención de la Policía Científica para realizar las pericias correspondientes en el sitio del suceso.
Los peritos trabajaron en la escena durante las primeras horas del domingo para recolectar pruebas materiales, analizar la resistencia de la cuerda de sábanas empleada y realizar las mediciones técnicas en el ventanal de la calle Garibaldi. Los datos recabados en el lugar serán fundamentales para el expediente que busca esclarecer las circunstancias exactas del hecho, que incluyó un punto de origen en la ventana del tercer piso, el uso de ropa de cama para la vía de escape y un desenlace trágico en menos de una hora de diferencia entre el inicio del escape y el fallecimiento del interno herido. La justicia continuará con las medidas correspondientes para deslindar responsabilidades sobre un episodio que evidencia la complejidad de los traslados y estancias de detenidos en centros de salud públicos.