A doce días de la desaparición de Raúl Alfredo Moyano, docente jubilado que subió al cerro Ñuñorco Grande, en el sur de Tafí del Valle, Tucumán, continúa desplegado un importante operativo para intentar encontrarlo. Su hijo, Matías Moyano, habló con TN y describió las tareas que realizan los equipos de rescate, las dificultades que presenta el terreno y la incertidumbre que atraviesa la familia, que todavía no obtuvo noticias concretas sobre su paradero.
Durante las últimas jornadas, los rastrillajes se concentraron en el sector donde se habría registrado la última señal del teléfono celular del hombre. Sin embargo, pese al despliegue de recursos humanos y tecnológicos, los rescatistas no encontraron pertenencias ni otros indicios que permitan establecer con precisión qué ocurrió después de que llegó a la cima.
"Fuimos a la base temprano a dejar provisiones para la gente que estaba arriba. Salieron los caballos temprano hacia la montaña. El helicóptero salió a dar varias vueltas y lo mismo con el drone por el sector donde supuestamente está mi papá, donde da la señal del teléfono", explicó Matías al relatar las actividades realizadas por los equipos de búsqueda.
La operación incluye recorridos por distintos senderos, vuelos de reconocimiento y la permanencia de rescatistas en los sectores elevados para sostener el rastrillaje durante la noche. La falta de rastros concretos mantiene abiertas diferentes hipótesis y obliga a los especialistas a reconstruir los posibles movimientos que pudo haber realizado el docente después de alcanzar la cumbre.
"Por el momento, no tenemos rastros de él, que es lo que nos resulta raro. No se encontró ninguna pertenencia", señaló su hijo.
Un despliegue de alrededor de 200 personas
El operativo reúne a alrededor de 200 personas de diferentes fuerzas, organismos y grupos de rescate. Participan efectivos de la Policía de Tucumán, Gendarmería Nacional, Bomberos, el Grupo CERO de fuerzas especiales, baqueanos y voluntarios especializados en alta montaña que llegaron desde Catamarca.
También colabora Hernán Parajón, presidente de la Fundación Cumbres Andinas, quien participa en la organización del operativo. La intervención de personas con experiencia en la montaña resulta parte del esfuerzo por cubrir los distintos sectores del cerro y las áreas de acceso más complejo.
A las tareas oficiales se sumó la comunidad de El Mollar, que se movilizó para acompañar a la familia y colaborar con quienes permanecen en la zona de búsqueda. Los vecinos acercaron donaciones, organizaron la preparación de alimentos en la base y consiguieron caballos para facilitar el traslado de provisiones hacia los sectores elevados.
Matías destacó el acompañamiento recibido durante estos días de incertidumbre. "Nos trajeron donaciones y las llevamos a la base, donde hay gente cocinando. También consiguieron caballos para subir", contó. Además, expresó su agradecimiento a las personas que se acercaron para ayudar a sostener el operativo y acompañar a sus familiares. "Nos sentimos más acompañados", manifestó.
Mientras los equipos continúan con los rastrillajes, la logística contempla tanto el abastecimiento de quienes permanecen en la montaña como la organización de los relevos para evitar que las tareas se interrumpan.
La última señal del celular, una pista clave
Uno de los elementos centrales de la investigación es la señal del teléfono de Raúl Moyano, que fue captada por última vez el miércoles 14 de octubre. Según explicó Matías, el dispositivo todavía tenía batería días después de la desaparición, aunque finalmente dejó de emitir señales.
"El lunes tenía un 40% de batería. El miércoles intentó prender y esa fue la última señal", relató el hijo del docente.
Dos días después, los equipos intentaron comprobar si la ubicación del teléfono había cambiado. Sin embargo, el dispositivo no volvió a encenderse ni registró nuevas señales, por lo que la información disponible continuó siendo la misma. La señal fue captada desde Los Sarmientos, un dato que permitió delimitar un área de búsqueda a partir de la cumbre del cerro Ñuñorco Grande. Desde entonces, los rescatistas utilizan esa referencia para orientar los recorridos y concentrar los esfuerzos en el sector donde se presume que podría encontrarse el hombre.
Gendarmería y andinistas permanecen acampados en la cima, con turnos rotativos para sostener el rastrillaje de manera continua. Otros integrantes del operativo suben y bajan de la montaña durante el día, mientras los grupos instalados en altura continúan revisando posibles recorridos durante la noche.
La señal telefónica constituye, hasta el momento, una de las principales referencias para reconstruir el posible desplazamiento de Moyano después de su llegada a la cumbre. No obstante, la ausencia de nuevos registros y de objetos personales impide confirmar cuál fue su recorrido posterior.
El recorrido hasta la cima y las tres posibles bajadas
Raúl Moyano había viajado a Tucumán para el aniversario del fallecimiento de su madre. El domingo 12 de octubre avisó a su familia que subiría al cerro Ñuñorco Grande, una elevación visible desde El Mollar, junto a Tafí del Valle, sobre la ruta 307.
El docente salió alrededor del mediodía desde la zona del Potrerillo. Cerca de las cinco de la tarde llegó a la cumbre conocida como el Banquito, donde registró un video en el que mostró el camino por el que pensaba descender. Esa grabación se convirtió en el último registro conocido de su actividad.
En el video, Moyano describió las condiciones de visibilidad que encontraba en la montaña: "Muy cerrado el camino, pero se ve a 50 metros más o menos, o un poquito más". Desde ese punto tenía tres alternativas para bajar del cerro:
El descenso por la derecha: un recorrido con precipicios y de uso menos frecuente.
El descenso por el centro: el camino más utilizado y, en principio, la opción que habría permitido una bajada más rápida.
El descenso por la izquierda: una tercera alternativa ubicada sobre el costado izquierdo del cerro.
Los especialistas consideran que Moyano pudo haber tomado alguna de estas rutas y que la niebla habría provocado que se desorientara. La reconstrucción del recorrido resulta fundamental para definir las áreas que deben revisarse, especialmente porque las condiciones meteorológicas del día de la desaparición habrían complicado la orientación y el desplazamiento.
La hipótesis considerada más fuerte ubica al docente del otro lado del Ñuñorco Grande, en dirección a la yunga que se extiende entre las rutas 325 y 307. En esa zona, la vegetación y las características del terreno dificultan la localización de una persona, incluso mediante sobrevuelos.
La antena de Los Sarmientos registró la señal del celular el miércoles, dos días después de la desaparición. El viernes el dispositivo continuaba indicando la misma posición, pero luego dejó de emitir señal.
La niebla, la lluvia y el terreno complican la búsqueda
Las condiciones meteorológicas que se registraron cuando Moyano subió a la montaña forman parte de las hipótesis que analizan los equipos. Según su hijo, durante aquella jornada hubo niebla muy alta, lluvia y abundante barro, factores que podrían haber dificultado el descenso.
"Hay muchas hipótesis. El día que subió, la niebla estuvo muy alta, estuvo lloviendo, hubo mucho barro. Pensamos que estaba resguardado, y posiblemente está lastimado. Estos últimos días de sol pueden haber ayudado a que se oriente un poco más", advirtió Matías.
La posibilidad de que el docente se encuentre en un sector de difícil acceso explica parte de las dificultades que enfrenta el operativo. Los equipos deben revisar senderos, sectores rocosos, caídas pronunciadas y áreas donde la vegetación reduce la visibilidad desde el aire.
El plan para las próximas horas dependerá de las condiciones climáticas. Si el tiempo acompaña, el helicóptero y los drones continuarán sobrevolando las piedras y las caídas más complicadas, a las que no pueden llegar los rescatistas a pie. Al mismo tiempo, los grupos terrestres mantendrán los recorridos durante el día y los rastrillajes nocturnos desde la cima. La organización contempla que algunos efectivos realicen desplazamientos de ida y vuelta, mientras otros permanezcan acampados en altura para prolongar la búsqueda.
La experiencia en la montaña y la posibilidad de supervivencia
Raúl Moyano tenía experiencia en actividades de montaña y, desde que se jubiló, solía salir casi todos los fines de semana. Sin embargo, el Ñuñorco Grande representaba un desafío diferente: era la primera vez que alcanzaba la cima completa.
"Había subido hasta cierto lugar sin excederse tanto. Era la primera vez que hacía la cima", explicó Matías.
A pesar de la preocupación por las condiciones en las que pudo haber quedado después de la desaparición, su hijo confía en los conocimientos que adquirió durante sus salidas. Según contó, el docente se mantenía actualizado en el uso de herramientas y accesorios, además de conocer procedimientos para actuar frente a situaciones de hipotermia.
"Él se actualizaba en temas de herramientas y accesorios. Sabe qué hacer en casos de hipotermia", subrayó. Ese conocimiento es uno de los elementos que sostienen la esperanza de la familia, aunque todavía no existan pruebas que permitan establecer dónde está ni en qué estado se encuentra.