Los femicidios de Agostina Vega, Chiara Páez, Candela Rodríguez y Ángeles Rawson quedaron grabados en la memoria colectiva por la violencia de los hechos, la edad de las víctimas y el impacto social que generaron. Aunque ocurrieron en momentos distintos, las madres de algunas de estas jóvenes encuentran elementos en común que, a once años de la primera marcha de Ni Una Menos, vuelven a abrir interrogantes sobre la persistencia de determinadas dinámicas criminales y las respuestas del sistema judicial.
Agostina Vega tenía apenas un año cuando Ángeles Rawson fue asesinada por Jorge Mangeri en junio de 2013. Incluso, todavía no había nacido cuando ocurrió el secuestro y asesinato de Candela Rodríguez en agosto de 2011. Sin embargo, los tres casos presentan características que hoy son señaladas por familiares de las víctimas como patrones repetidos.
Según los testimonios recogidos, en los tres episodios hubo un engaño protagonizado por personas del entorno cercano de las víctimas, seguido por un secuestro y un desenlace fatal. También existe otra coincidencia: en un primer momento las sospechas se dirigieron hacia los familiares, mientras que posteriormente las investigaciones determinaron que los asesinos estaban dentro de los círculos de confianza de las víctimas.
Chiara Páez y el caso que impulsó el Ni Una Menos
Uno de los femicidios que dejó una marca profunda en la sociedad argentina fue el de Chiara Páez. La adolescente de 14 años desapareció el 9 de mayo de 2015 en la localidad santafesina de Rufino.
Chiara cursaba un embarazo de pocas semanas, situación que, según la principal hipótesis de la investigación, fue el detonante del crimen. El 3 de junio de ese año su cuerpo fue hallado en el patio de la casa de los abuelos de su novio, Manuel Mansilla, quien entonces tenía 16 años.
La investigación sostuvo que el joven la asesinó tras una discusión porque ella quería continuar con el embarazo y él se negaba. En 2017 fue declarado culpable y condenado a 21 años y seis meses de prisión. Sin embargo, en marzo de 2023, la Corte Suprema de Santa Fe revisó la sentencia y redujo la pena a 15 años de cárcel en función de los parámetros de la ley penal juvenil.
A once años de aquel hecho, la madre de Chiara, Verónica Camargo, aseguró que la fecha del 3 de junio la moviliza profundamente por el recuerdo de su hija y por el reciente femicidio de Agostina. "El 3 de junio es una fecha que me moviliza mucho, obviamente por lo que significa, por el recuerdo de Chiara, pero ahora con el femicidio de Agostina. Es terrible lo que pasó con otra niña de 14 años, la misma edad que mi hija", expresó.
Similitudes que vuelven a aparecer
Camargo identificó puntos de contacto entre ambos casos. Según sostuvo, existe una coincidencia en la manera en que las víctimas fueron llevadas a lugares donde terminaron siendo asesinadas. "Creo que tiene mucha similitud por el tema del engaño, de cómo fueron llevadas a un lugar por personas en las cuales ellas confiaban, y luego fueron asesinadas de manera brutal", señaló. También destacó otro aspecto que, a su entender, se repite en ambos expedientes: la conducta de los responsables después de cometer los crímenes.
"Otro patrón que coincide es que los femicidas actuaron como si nada hubiera pasado después del crimen. El asesino de Agostina se comunicó con la madre y dijo que sí la había visto, pero que la había dejado con un noviecito", recordó.
Al establecer una comparación con el caso de su hija, agregó: "En el caso de Mansilla, me dijo que se había encontrado con Chiara, pero que la había dejado en la esquina y después, durante el día, hablaba como si nada hubiera pasado. Creo que lo hacen para distraer, cuando los dos sabían perfectamente lo que hicieron".
Respecto de la investigación por la desaparición de Chiara, explicó que la denuncia fue tomada de inmediato y que durante la misma jornada se convocó a personal especializado y canes para la búsqueda.
Críticas al sistema judicial
La madre de Chiara también cuestionó la actuación del fiscal Raúl Garzón en el caso de Agostina. Según afirmó, sus declaraciones resultaron ofensivas para la familia de la víctima. "Tuvo palabras agresivas y se expresó mal. Es humillante que hoy en día se siga hablando con tanto desprecio hacia la vida, con tan poca empatía al dolor de una familia, eso es terrible", manifestó.
Además, sostuvo que persisten falencias estructurales dentro del sistema judicial y vinculó esa situación con antecedentes atribuidos al acusado del femicidio de Agostina.
"Sigue fallando el sistema judicial, que no actúa como corresponde. Este hombre tenía denuncias previas. Dejaron libre a una persona que privó de la libertad a una mujer que salió atada, prácticamente desnuda, pidiendo ayuda, y el fiscal que actuó en ese momento en la causa lo dejó libre por falta de mérito. ¿Qué necesitaba probar?", cuestionó.
Finalmente, concluyó: "¿Tenemos que esperar a ese extremo para que estas cosas no ocurran más? Creo que hay que cambiar muchísimo en ese sentido. Y como siempre digo, si el sistema judicial sigue pensando más en los derechos del victimario y no en el derecho a la vida de la víctima, no vamos a cambiar nada".
Candela Rodríguez y un caso que aún duele
El 22 de agosto de 2011, Candela Sol Rodríguez, de 11 años, fue secuestrada cerca de su casa en Villa Tesei, partido de Hurlingham, mientras esperaba a sus amigas para asistir a un encuentro de boy scouts.
Su madre, Carola Labrador, la buscó durante nueve días. El 31 de agosto, el cuerpo de la niña fue encontrado dentro de una bolsa de consorcio a la vera de la autopista del Oeste. Las pericias determinaron que había sido abusada sexualmente antes de ser asesinada.
Las hipótesis del caso vincularon el crimen con un ajuste de cuentas o una venganza contra su padre, Alfredo Rodríguez, quien se encontraba preso por robo bajo la modalidad conocida como "piratas del asfalto". En 2017 se desarrolló un juicio en los tribunales de Morón. Allí se condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez como autor material y a Leonardo Jara como partícipe secundario.
Carola Labrador también encontró semejanzas entre el caso de su hija y el de Agostina. "Parece que se hizo todo mal a propósito, todo lo mismo que hace catorce años, como pasó con lo de Cande, exactamente igual. Estoy muy triste porque es recordar todo exactamente igual", afirmó.
La madre de Candela cuestionó además el tratamiento mediático y judicial del caso.
"La prensa castigando a la madre y a la niña de 14 años. Se repitieron todos los mismos patrones. La inacción de la Justicia y el fiscal que me hizo acordar mucho a Tavolaro, igual de irrespetuoso, soberbio, machirulo", expresó.
Ángeles Rawson y el femicidio que marcó un precedente
Otro de los casos emblemáticos mencionados es el de Ángeles Rawson. La adolescente de 16 años regresó de la escuela el 10 de junio de 2013 hacia el edificio donde vivía junto a su madre, Jimena Aduriz, y su padrastro, Sergio Opatovski, en Palermo.
Las cámaras de seguridad registraron su ingreso al edificio de la calle Ravignani 2360. Sin embargo, nunca llegó a entrar a su departamento. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado dentro de una bolsa de consorcio en la planta de tratamiento de residuos CEAMSE de José León Suárez.
La autopsia determinó que murió por asfixia y que había sufrido una agresión brutal. Durante el ataque intentó defenderse y dejó marcas de uñas en su agresor.
La investigación concluyó que Jorge Mangeri, el portero del edificio en quien la familia confiaba desde hacía años, la secuestró antes de que ingresara a su vivienda. También se determinó que intentó abusar de ella y, al no lograrlo, la asesinó. El caso tuvo relevancia histórica porque fue uno de los primeros en los que se aplicó la figura del femicidio. Además, impulsó debates sobre el tratamiento mediático de estos crímenes y se convirtió en antecedente para la sanción de normativas como la Ley de Víctimas.
Once años de Ni Una Menos
Los casos de Ángeles, Candela, Chiara y Agostina representan apenas una parte de una realidad mucho más amplia. Según el Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano" de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, desde la primera movilización de Ni Una Menos hasta el 27 de mayo de 2026 se registraron 3.424 víctimas fatales por violencia de género en la Argentina.
Los datos detallan:
• 3.073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas.
• 78 transfemicidios.
• 4 lesbicidios.
• 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
El informe también revela otra de las consecuencias más profundas de estos crímenes. En estos once años, 3.840 hijas e hijos quedaron sin madre a causa de la violencia de género. De ese total, 2.357 eran menores de edad.
A once años de la primera marcha de Ni Una Menos, las historias de Chiara Páez, Candela Rodríguez, Ángeles Rawson y Agostina Vega vuelven a cruzarse en el debate público. Las madres de las víctimas señalan similitudes, cuestionan respuestas institucionales y ponen el foco sobre hechos que, según afirman, continúan reproduciendo patrones que ya habían quedado expuestos en algunos de los femicidios más conmocionantes de la historia reciente argentina.