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Según la Junta Interdisciplinaria Forense

Matricidio de La Chacarita: Joaquín Tula no reconocía a su madre al atacarla

El informe remitido a la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género sostiene que el joven atravesaba un episodio psicótico que había comenzado días antes del ataque. Según los especialistas, durante el hecho había perdido el contacto con la realidad y no podía comprender que estaba atacando a su madre ni la criminalidad de sus actos.

4 Septiembre de 2026 18.47

Joaquín Tula no habría reconocido a Norma Tula como su madre en el momento en que la atacó. Esa es una de las principales conclusiones a las que arribó la Junta Interdisciplinaria Forense que evaluó su estado de salud mental y cuyo informe fue remitido el día 2 de septiembre desde el CIF a la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género, a cargo de la doctora Alejandra Ruth Antonino, según el documento al que tuvo acceso este diario.

La evaluación ubica el ataque dentro de un contexto determinado: Tula atravesaba un episodio psicótico que había comenzado días antes del crimen. De acuerdo con los especialistas, ese cuadro había modificado de manera profunda la forma en que interpretaba lo que sucedía a su alrededor.

La conclusión de la Junta se centra precisamente en esa pérdida del contacto con la realidad. Para los profesionales, durante el ataque Tula habría interpretado a su madre como una amenaza, dentro de una percepción de los acontecimientos que ya se encontraba alterada por el cuadro psicótico.

No se trataría, según el análisis incorporado al informe, de un episodio de violencia surgido de manera repentina a partir de una discusión. El ataque se produjo mientras el joven atravesaba un estado mental que, de acuerdo con los peritos, ya se encontraba desarrollado.

Percepciones alteradas

El informe describe algunas de las percepciones que Tula manifestaba antes del crimen y que permiten dimensionar el escenario en el que, según la evaluación forense, se encontraba inmersa su mente. Entre esas percepciones, los especialistas consignaron que aseguraba ver ojos rojos en las personas y pájaros negros. También estaba convencido de que "la muerte venía por él".

Dentro de esa realidad alterada, Norma Tula dejó de ser reconocida por Joaquín como la persona que era. El vínculo familiar, de acuerdo con las conclusiones de la Junta, no habría sido identificado como tal durante el ataque.

Una de las frases mencionadas durante la evaluación resume, según los profesionales, la confusión que atravesaba en ese momento: "¿Era ella o yo?".

La expresión aparece como un elemento que permite comprender la forma en que la percepción de Tula se encontraba afectada durante el episodio. La Junta sostuvo que el joven había perdido el contacto con la realidad y que, dentro de ese estado, interpretó a su madre como una amenaza.

No comprendía lo que estaba haciendo

Otro de los aspectos centrales señalados por los peritos está relacionado con la diferencia entre la capacidad de ejecutar acciones concretas y la posibilidad de comprender plenamente la realidad de esas acciones. La Junta explicó que Tula podía realizar movimientos y acciones concretas e incluso conservar recuerdos correspondientes a algunos momentos. Sin embargo, esa capacidad no implicaba que comprendiera la realidad de aquello que estaba sucediendo.

Según el análisis forense, podía actuar físicamente, pero eso no significaba que pudiera entender que estaba atacando a su madre ni dimensionar la gravedad de sus actos. Esta distinción ocupa un lugar central en la evaluación de su estado mental al momento del hecho. La existencia de movimientos, acciones o incluso determinados recuerdos no fue considerada por los especialistas como evidencia suficiente de una comprensión efectiva de la situación.

En términos del informe, la capacidad física para realizar una acción y la capacidad mental para comprender su significado no necesariamente estaban presentes de manera simultánea durante el episodio que atravesaba.

Descartaron una reacción violenta aislada

Los peritos también remarcaron otro elemento relevante: el ataque no habría sido una reacción violenta aislada producto de una discusión. La evaluación ubica el hecho dentro de un cuadro psicótico que, según los especialistas, ya se había desarrollado antes del momento del ataque. Por esa razón, el episodio no es presentado en el informe como un acontecimiento separado del estado de salud mental que Tula atravesaba durante esos días.

Las percepciones que manifestó antes del crimen, la convicción de que "la muerte venía por él", la visión de ojos rojos y pájaros negros y la confusión respecto de la identidad de Norma forman parte del cuadro descrito por los profesionales.

El conjunto de esos elementos fue considerado por la Junta al analizar qué condiciones presentaba Tula en el momento del ataque y, particularmente, cuál era su capacidad para comprender lo que estaba haciendo y dirigir su conducta.

Internado y bajo tratamiento

Actualmente, Joaquín Tula permanece internado en el Servicio de Salud Mental del Hospital San Juan Bautista, donde recibe tratamiento.

De acuerdo con la información consignada, su evolución fue favorable, aunque todavía persisten algunos síntomas y requiere seguimiento. Su situación actual se encuentra así vinculada con las conclusiones alcanzadas por la evaluación interdisciplinaria. El tratamiento continúa mientras persisten algunas manifestaciones del cuadro por el que fue evaluado.