La seguidilla de ataques de perros a niños que conmueve a Córdoba sumó un nuevo episodio de extrema gravedad. En la tarde del mismo viernes en que dos niños murieron tras ser atacados por perros peligrosos, una nena de apenas cuatro años sufrió heridas gravísimas al ser mordida por el animal de su propia familia en su vivienda de Villa Dolores.
La violencia del ataque obligó a trasladarla de urgencia y, debido a la gravedad de las lesiones, posteriormente fue derivada a un hospital de mayor complejidad en la ciudad de Córdoba. Este sábado, la niña permanecía internada en el hospital Santísima Trinidad, donde se encontraba con pronóstico reservado, aunque estable.
El caso fue conocido este sábado luego de que trascendiera a través de una radio de Villa Dolores. De acuerdo con fuentes policiales citadas por la radio Juntos, la niña fue atacada por un perro perteneciente a su familia y sufrió mordeduras en distintas partes del cuerpo, especialmente en una de sus piernas.
En una primera instancia, la menor fue llevada al hospital Regional de Villa Dolores. Allí, frente a la gravedad de las lesiones, los médicos resolvieron su traslado hacia la capital provincial, donde quedó internada en el hospital Santísima Trinidad.
El perro nunca había sido agresivo
Mientras la noticia generaba repercusiones y críticas, la tía de la niña, Lucila, brindó precisiones a través de las redes sociales sobre el estado de salud de la menor. Según expresó, la pequeña "está bien y mejorando", una evolución que aportó un dato alentador frente a la gravedad del cuadro y al pronóstico reservado informado desde el hospital.
La joven también buscó atenuar las críticas que comenzaron a circular después de conocerse el ataque y sostuvo que "el perro nunca fue agresivo". En ese mismo sentido, afirmó que su sobrina "no le pegaba ni lo maltratábamos".
El hecho presenta además una particularidad: el animal pertenece a la familia y el ataque ocurrió dentro de la propia vivienda. De acuerdo con la información consignada, debido a estas circunstancias la Policía no tomaría intervención en el caso para avanzar en una investigación judicial.
Tres ataques que conmocionan
El caso de Villa Dolores se conoció en un contexto especialmente dramático para Córdoba. El ataque contra la niña ocurrió el mismo viernes en que otros dos niños murieron en episodios protagonizados por perros. Uno de los hechos ocurrió en Alta Gracia, mientras que el otro tuvo lugar en el barrio Cabildo de la capital cordobesa. En ambos casos, las víctimas fueron niños atacados por perros peligrosos: un pitbull en uno de los episodios y dos dogos en el otro.
Por esos dos casos fatales se iniciaron investigaciones a cargo de las fiscalías regionales. En principio, se imputó por homicidio y se detuvo al dueño de un pitbull que se encontraba de visita en la casa de una familia amiga. El animal atacó y desgarró a un niño de apenas dos años, mientras su madre lo preparaba para bañarlo.
La sucesión de episodios volvió a colocar en el centro de la discusión la tenencia responsable de perros peligrosos, particularmente en una provincia donde, de acuerdo con la información suministrada, este año al menos una docena de niños fueron atacados por perros peligrosos.
El Colegio de Veterinarios qué dijo
En medio de la indignación provocada por la seguidilla de ataques, la presidenta del Colegio de Médicos Veterinarios de Córdoba, Natalia Elstner, planteó que el principal problema relacionado con los perros peligrosos es "la responsabilidad" de los tenedores.
La especialista se refirió particularmente a los pitbull y señaló que se trata de un perro que "no suelta" cuando atrapa algo con sus poderosas mandíbulas. Elstner también sostuvo que "no se está respetando" la obligatoriedad del uso de bozal y advirtió que en la provincia "hay leyes pero no se están poniendo en marcha".
En relación con los mecanismos de control, señaló que los perros potencialmente peligrosos que se encuentren fuera de control o en situaciones de descuido pueden ser denunciados en las páginas de la Municipalidad. Sin embargo, también se plantea una dificultad concreta: había una aplicación destinada a denunciar perros potencialmente peligrosos, pero ya no funciona.
Bozal, correa corta y registros al día
El debate sobre la tenencia responsable volvió a adquirir especial relevancia después de los ataques registrados. Según el Colegio de Veterinarios de la Provincia, los perros considerados peligrosos deben cumplir determinadas condiciones cuando circulan por la vía pública.
Entre las medidas señaladas se encuentran:
- Circular siempre con bozal.
- Ser paseados con correa corta.
- Mantener los registros al día.
La discusión, sin embargo, no se limita al cumplimiento de esas medidas. En un comunicado, el Colegio de Veterinarios alertó que durante los últimos años los casos de mordeduras y ataques graves registrados en Córdoba pusieron en evidencia "un problema que no puede seguir abordándose de manera simplificada".
El organismo remarcó que tener un animal implica asumir una responsabilidad integral durante toda su vida, que incluye conocerlo, educarlo, socializarlo, contenerlo y garantizar una convivencia segura. "La prevención de agresiones comienza mucho antes de una mordedura y depende, en primer lugar, de quienes tienen a su cargo al animal", precisó el Colegio.
La castración no es la única respuesta
Dentro del análisis realizado por los veterinarios también apareció otro de los puntos que suelen formar parte de las políticas vinculadas con la población animal: la castración. El Colegio sostuvo que la castración es una medida válida y necesaria para evitar nacimientos no deseados, pero advirtió que no puede presentarse como la única política posible ni como la respuesta a todos los problemas.
En ese sentido, enumeró otros componentes considerados esenciales para abordar la problemática: educación, tenencia responsable, identificación, contención, atención sanitaria y prevención de riesgos.
Según el organismo, estas herramientas tienen la misma importancia y, en muchos casos, han sido relegadas. La institución también manifestó su predisposición para colaborar en el diseño de políticas de prevención, destacando el papel de los veterinarios como profesionales que estudian la salud, reproducción, comportamiento y bienestar de los animales, además de los riesgos vinculados con su interacción con las personas.