Pidió perdón, fue condenado, pero no irá a la cárcel

03 Mayo de 2022 13.07

En la mañana de ayer en la Cámara Penal N°2, inició y finalizó, un debate unipersonal presidido por el juez Luis Guillamondegui.

José Miguel Aballay, ocupó el banquillo de los acusados y al finalizar la audiencia fue condenado por el delito de homicidio culposo agravado.

A las 11 de la mañana, el juez abrió la audiencia con la lectura de la citación a juicio y le dio la palabra al imputado para que diera su versión del hecho.

Aballay, quien fue asistido por su abogado defensor reconoció haber atropellado el 12 de octubre del año 2018 en la Ruta Nacional 40, en Belén a una moto en la que se trasladaba Sebastián Yampa.

Asimismo, Aballay, se dirigió a la madre del fallecido y a su hermano, quienes estaban presentes en la sala como querellantes particulares y les pidió perdón y les dijo que en más de una oportunidad había pensado ir a su casa y disculparse, pero que tenía miedo a represalias.

 También aseguró que desde el momento del siniestro, ayudó en varias oportunidades a la hija de la víctima con alimento y vestimenta, comprometiéndose a ayudar a la madre de Yampa económicamente.

Si bien la madre del joven fallecido y su hermano escucharon las disculpas del imputado, señalaron que “era tarde ya para disculpas, aunque lo entendían...”.

En otro tramo de su declaración Aballay dirigiéndose al hermano de Yampa, dijo que no puede dormir que estaba muy mal y que necesitaba pedirles “perdón”.

Ante el reconocimiento del imputado del hecho las partes desistieron de los testigos y se abrió la ronda de alegatos.

El fiscal, Ezequiel Walter, mantuvo la acusación y si bien valoró y consideró que fueron sinceras las disculpas del imputado, le pidió al juez que lo declare culpable del delito de homicidio culposo agravado, y que lo condene a la pena de tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación para conducir cualquier tipo de vehículo.

Luego, fue el turno de la querella representada por el abogado de Belén, Dr. Walter Falcone, quien coincidió con el fiscal en la pena, pero solicitó ocho años de inhabilitación. Finalmente, alegó la defensa, quien también se adhirió al pedido de la fiscal.

Seguidamente, el juez Guillamondegui, dio a conocer la sentencia, declarando culpable a Aballay del delito por el que llegó incriminado y  lo condenó a la pena de 3 años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación.